Más allá del consumo

Empresas y gobierno buscan la mejor fórmula para aprovechar los envíos de migrantes nacionales.
Juliana Fregoso Bonilla

Las remesas que envían los mexicanos desde Estados Unidos pueden dejar de ser un buen negocio si a mediano plazo no se invierten en proyectos productivos, pues en su mayoría estos fondos se destinan al consumo, lo que quita al gobierno una fuente de financiamiento e impide que ese dinero genere intereses para las instituciones financieras y beneficios de largo plazo a quienes lo reciben.

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Además de canalizar estos fondos a proyectos productivos, el sector financiero tiene otro reto: atraer el dinero de connacionales que se queda en cuentas de ahorros en la unión americana, pues mientras en México el ingreso anual por remesas es de entre $9,000 y $10,000 millones de dólares, otros $7,000 millones se quedan en el vecino país.

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Para evitar que los envíos de paisanos sean sólo un encanto momentáneo, la banca de desarrollo estructura mecanismos mediante los cuales este dinero pueda canalizarse a algún tipo de inversiones, ya que sólo una de cada 10 remesas, en promedio, permanece en una cuenta de ahorro, y por tanto con posibilidades de orientarse hacia actividades más lucrativas.

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Un ejemplo de cómo aprovechar este cuantioso flujo de recursos es Invierte en México Nafinsa-BID, un programa que dispone de $2.2 millones de dólares, aportados por los estados de Jalisco, Zacatecas e Hidalgo, los migrantes, Nafinsa y el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo.

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“Puedes proponer un proyecto empresarial productivo o invertir en alguna de las opciones que Nafinsa ofrece, entre las que se encuentran farmacias, abarrotes, gasolineras, talleres, paleterías, tortillerías, telefonía, perfumerías, cafeterías, restaurantes y muchos otros”, destaca Alan Castellanos, director general adjunto de Desarrollo de Negocios en la institución bancaria. Entre las opciones de inversión hay franquicias como Pemex, Farmacias del Ahorro, Unefon y Benedetti’s.

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Otro programa es el de Construmex, en coordinación con Cementos Mexicanos, a través del cual el migrante, en lugar de enviar dinero, manda un vale, se le cobra un dólar, se le da la asistencia técnica y se entregan los materiales a sus familiares. “Lo que hacemos es que invitamos al migrante y le decimos: ‘si tu quieres y le interesa a tu gente aquí en México, aquí están estas opciones. Tú pones hasta esta cantidad de capital y se puede pedir un crédito adicional para terminar de hacer el negocio.’ Así es como funciona”, explica Castellanos.

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El Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), ofrece diversas opciones, que van desde cuentas productivas hasta apoyos para iniciar una franquicia, construir una casa o conseguir préstamos para la compra de vivienda. Andrés Aymes Ansoleaga, director general adjunto de Operación en Bansefi, explica que el organismo, mediante la llamada Red de la gente, además de recibir el depósito ofrece productos a los que pueden acceder los migrantes y sus familiares, como Cuenta ahorro Infonavit, a través de la cual, si los fondos alcanzan 15% de un crédito hipotecario, el solicitante puede acceder automáticamente a un préstamo.

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