Más que dinero encapsulado

Para el año 2002 el monto en transacciones electrónicas será de $300,000 millones de dólares. La
Juan Antonio Oseguera

Jan-Erik L. Rottinghuis, vicepresidente mundial de ventas de Verifone, subsidiaria de Hewlett-Packard,  sentencia: “Hace tres años nadie pensaba en ofrecer servicios en Internet. Ahora las cosas han cambiado; la tecnología ofrece la posibilidad a las instituciones financieras para que tomen ventaja de las herramientas de las tecnologías de la información, si no lo hacen perderán la carrera. Si los bancos no se suben a la carreta tecnológica, se atascarán en el pasado”.

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Sin embargo, no todo es cuestión de usar nuevas herramientas. La cultura de los individuos es el principal obstáculo a vencer. Por ejemplo, en Alemania se emitieron 15 millones de tarjetas inteligentes, pero acostumbrados al pago en efectivo o con cheques, los germanos jamás sacaron de la cartera, algunos ni del sobre, la tarjeta bancaria.

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A diferencia de otros países, el crecimiento de la utilización de la tarjeta bancaria débito/crédito en Latinoamérica, según proyecciones, crecerá a tasas de 22% de 1998 a 2002, por arriba de Estados Unidos (12.2%), Suecia (11.1%) y España (11.5%).

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Y como dice Chuck Martin, director del Net Future Institute: “Prepárense, porque los negocios como hoy los conocemos serán sólo un recuerdo en el mundo interactivo y enredado que nos presenta Internet.” Martin, entre otras cosas, hizo referencia a las tarjetas inteligentes, a los chips, a las mainframes y a los grandes servidores.

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Empero, no todas las nuevas tecnologías necesitan grandes computadoras para funcionar. El cajero personal de Verifone emula, en una pequeña versión, a las grandes máquinas que arrojan dinero y que están resguardadas por grandes vitrinas y policías. Este cajero está diseñado para “cargar” tarjetas inteligentes con dinero “electrónico” desde la cuenta de su banco, pero en su propia casa. En Islandia, por ejemplo, “cargar morralla” es asunto del pasado; todos los pagos se hacen con tarjeta y su chip integrado. De hecho, el gobierno ha reducido la emisión del circulante en 30%.

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Este tipo de tarjetas inteligentes puede ser útil tanto para llamadas telefónicas, para pagar en las gasolineras, como para el pasaje del Metro. Por el momento, encapsular el dinero en un dispositivo que reciben pocos negocios es poco práctico. Sin embargo, no necesita un lector especial para saber el saldo y, dependiendo del sistema, las transacciones realizadas son fáciles de monitorear por el usuario.

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Las instituciones financieras enfrentan un reto que los llevará por el camino de los chips y los bytes. Al final del trayecto podrían encontrar ahorro en las operaciones, desarrollo personalizado de nuevos sistemas de pagos y servicios, simplificación en la actualización de sus terminales y capacitación mínima para su utilización, monitoreo total del sistema de pagos, control sobre los datos de los clientes y programas ad hoc para los clientes.

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Las terminales de tarjeta de crédito han permanecido idénticas en la última década. Pero en su interior han ocurrido cambios, los procesos se hacen de manera distinta. De estar en el negocio de las cajas negras con escaso o nulo sex appeal, Verifone reconoce que el futuro del negocio está en los servicios electrónicos, en los e-services. Estas cajas negras ahora darán multiservicios. La idea es reinventar la caja.

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En 1997 se calcularon alrededor de $750,000 millones de dólares procesados, vía tarjeta de crédito/débito, sólo en equipos Verifone. En México, 67% de las transacciones en punto de venta son atendidas en terminales de la misma empresa, quien posee 100% de los bancos mexicanos trabajando con su tecnología.

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La responsabilidad, cuando las terminales fallan, cuando “se cae el sistema” o cuando se daña la banda magnética, también es de los fabricantes del plástico, que con la incorporación de un chip –igual al que llevan las tarjetas telefónicas– verán una mejora tecnológica que evitará dolores de cabeza a los usuarios y a los dueños de los negocios.

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Después de tres años de desarrollo y docenas de intentos en el mundo, la industria de las tarjetas de crédito está parada en la cima de la montaña y tiene dos panorámicas que podrían ofrecer un sistema que realmente perfeccione las compras vía Internet: Secure Electronic Transaction (SET) y Secure Sockets Layer (SSL). “Pero sólo uno sobrevivirá”, augura Stuart Taylor, director de marketing para productos de Verifone.

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En México, trabajan con la tecnología de Verifone las siguientes empresas: El Color de México (www.colormex.com.mx), una tienda de muebles, y Antar (www.antar.com.mx), sitio en Internet que ofrece servicio de hosting y administración de instalaciones virtuales. “El comercio electrónico ya se ve y se compra en México; dejó de ser un mito. Verifone acepta ambos sistemas: SET y SSL, aunque en México sólo se use SET”, dice Fernando López Lacroix, director general de Verifone de México.

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La evolución del mercado
Taylor comenta que la evolución del mercado ha planteado luchas en diferentes arenas: “Ahora los pagos se han convertido en un commoditie ; hay nuevos jugadores en el mercado, como los ISP o las mismas Telcos, que ofrecen novedosos sistemas de pago. Sin embargo, los negocios tradicionales han respondido lentamente a la adquisición de estos sistemas vía Internet, debido a la complejidad y al alto costo que representan. En realidad han optado por un servicio para pagar, más que por un producto para pagar.”

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Por su parte, Rottinghuis señala: “Los nuevos cambios experimentados en los negocios, como por ejemplo la explosión del comercio en Internet, presentan importantes desafíos para todos los comerciantes y procesadores de pago. Por esta razón nuestras soluciones de pago electrónico seguro responden a los requerimientos actuales, a la vez que proveen la flexibilidad necesaria para crecer con los negocios de las compañías.”

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No sólo se trata de mejorar el sistema de pago, sino de ofrecer un servicio extra con la tarjeta inteligente, que además podría sumar puntos por sus compras de la misma forma que lo hacen las tarjetas de lealtad.

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Este tipo de tarjetas conlleva tres aspectos muy importantes para los comerciantes: Eliminan el uso de más papel; reducen la posibilidad de fraude, ya que no pueden ser duplicadas o robadas de una tienda comercial pues el valor monetario no es añadido hasta que la tarjeta no es comprada; y, a diferencia de los certificados de lealtad en papel, todo el dinero permanece en la tienda.

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Utilizar tanto papel es incómodo para la mayoría de los comerciantes. Las tarjetas, además de ser prestigiosas, representan un buen regalo. También son más seguras, tanto desde el punto de vista del comerciante como del consumidor. En muchos programas, si las tarjetas son robadas o perdidas, pueden ser canceladas y retribuidas con el valor monetario restante.

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Además, todo el valor monetario determinado en la tarjeta, tiene que ser gastado en la tienda que originalmente la proporcionó. Con los certificados de papel, en cambio, los comerciantes devuelven cualquier cantidad que resulte sobrante luego de realizada una compra. Aunque muchos limitan el reembolso de dinero en efectivo, aun así se pierden oportunidades de mayores ventas, puesto que en la mayoría de los casos los comerciantes devuelven el valor restante.

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“En México no da miedo utilizar tarjetas inteligentes. De hecho, los 15 millones de tarjetas telefónicas que se venden al mes dan sustento en el futuro cercano para una explosión en el uso de este tipo de plástico. Para un banco resulta costoso mantener una cuenta de cheques con poco fondo, pues invierten en recursos técnicos, información y estados de cuenta del cliente. De ahí que la tarjeta con chip sea una buena opción para tener cuentahabientes anónimos”, dice López.

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En opinión del directivo mexicano de Verifone, el paso siguiente será el monedero electrónico, el cual debe ser masivo; de otra manera no funcionará. “No se trata de cargar $40 sino hasta $500 dólares. Además, el costo de una tarjeta chip fluctúa entre 50 centavos de dólar hasta $5 billetes verdes”, explica.

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En México, las tarjetas inteligentes se usan en la autopista México-Toluca. “El esfuerzo es de Bancomer, a través de Vía, una tarjeta chip para pagar casetas de peaje. Se estiman alrededor de 35,000 transacciones al día en esta carretera, que realizan flotillas o gente que prefiere no cargar efectivo. Actualmente hay alrededor de 3,000 terminales para recibir tarjetas chip en casetas”, añade López.

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Otro caso mexicano es el de Gasoplus y Fleetone (www.fleetone.com.mx), quienes ya operan 500 gasolineras con tarjeta de prepago. Entre algunos de los beneficios que Gasoplus ofrece a los usuarios en general de la tarjeta electrónica, se encuentra la reducción en el riesgo de manejo de efectivo, la posibilidad de obtener una factura deducible de impuestos, siempre que se cuente con los requisitos fiscales correspondientes, además de la conveniencia para las flotillas de optimizar el control y la administración de sus gastos.

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La mitad del camino está recorrido. Será hasta el próximo año que se defina qué tecnología se utilizará para el monedero electrónico. Los proyectos pilotos ya están funcionando: el de Plaza Cuicuilco, al sur de la Ciudad de México, de Protón, en asociación con Inbursa; el de VisaCash (con BBV, Bancrecer, Banorte, Citibank/ Confía y Serfin) y los propietarios de Banamex, Bancomer y Bital. Pero la moneda digital está en el aire.

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