México ante el terrorismo

Con cada atentado terrorista que se suscita en cualquier parte del mundo, EU tiene más excusas o ra
Ana María Salazar

De nuevo un pequeño grupo de personas, probablemente no más de 15, dispuestas a sacrificar su vida por sus creencias religiosas y odio hacia la cultura occidental, terroristas extremistas islámicos, lograron, en pocos minutos, paralizar la capital de Inglaterra. El impacto de las cuatro explosiones y los más de 50 muertos se sintieron alrededor del mundo. De nuevo la interrogante ¿cuándo detendrán los atentados? La respuesta es deprimente: continuarán los ataques terroristas en los siguientes años.

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Así que es mejor que nos vayamos acostumbrando a la posibilidad de que, con regularidad, nos despertemos con noticias alarmantes de algún atentado terrorista en alguna capital de las economías más desarrolladas.

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De hecho los mercados ya se están acostumbrando a estas eventualidades y lo consideran como parte de las variables que podrían afectar sus inversiones. Y ésa es la triste realidad. Nos tenemos que acostumbrar a vivir con la posibilidad de que en casi cualquier  parte del mundo puede surgir un atentado terrorista, incluyendo México.

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Y aunque el de facto candidato a la presidencia del PRD Andrés Manuel López Obrador insiste que México no corre peligro, porque los mexicanos somos un “pueblo pacifista”. ¿López Obrador estará pensando que porque México tomó una posición en contra de la guerra de Irak esto garantiza que estas células terroristas no van a considerar la importante presencia en el territorio nacional de grandes intereses estadounidenses y europeos? ¿Sabrá que México es una de las fuentes más importantes de petróleo para Estados Unidos, que nuestro terruño mantiene una frontera de 3,000 kilómetros con el belicoso vecino?

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El nuevo terrorismo no se comporta como los grupos violentos del pasado. No toman decisiones de estado ni estrategias de política exterior seleccionando sus siguientes objetivos con base en sus ambiciones geopolíticas. El odio, el deseo de crear máxima zozobra e inestabilidad a nivel mundial son sus prioridades. Si un atentado en México hace exactamente eso, entonces México también puede ser una posible víctima. Por más pacíficos que sean los mexicanos, apenas decidan cortar de tajo su participación en el mundo globalizado, también están amenazados.

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Pero la pregunta fundamental es ¿qué tan eminente es la amenaza? La realidad es que considerando los peligros que enfrentan los mexicanos a diario, las posibilidades son mínimas. Es más probable que a un ciudadano lo secuestren o lo asalten, a que sufra un atentado terrorista.

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Además del impacto en las percepciones de inseguridad que siente el mexicano, cada vez que sucede este tipo de atentados como los del 7/7 de Londres, se va esfumando más y más la posibilidad de que la prioridad en la relación bilateral con el vecino vaya a cambiar. Y de hecho, estas percepciones y estas realidades empujan a México a invertir más recursos  para apoyar a los EU, particularmente en la seguridad fronteriza. Aunque parecería imposible, cada atentado le da más y más razones o excusas a Estados Unidos de continuar cerrando la frontera. Políticamente el Gobierno de Estados Unidos no puede justificarles a sus ciudadanos que los está protegiendo cuando básicamente la frontera sur y norte son puertas abiertas. Cualquier persona con menos de 3000 dólares puede entrar a Estados Unidos. Claro que lo más probable es que cualquier futuro terrorista verá que es más fácil entrar a Estados Unidos desde Europa con un pasaporte de uno de los múltiples países que no requieren visa para entrar.

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Y por más que México quiera presionar, Estados Unidos no cederá en cuestiones de seguridad nacional. De hecho, el tema que va a definir cómo va a reaccionar el Gobierno de Estados Unidos, los legisladores y los formadores de opinión sobre el nuevo presidente de México, será casi exclusivamente basado en su propuesta de políticas públicas que tome sobre el tema de seguridad. Podrán tener la posición más antiyanqui, esto no importará si el nuevo gobernante está dispuesto a invertir y darle prioridad a programas de seguridad fronteriza.

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La autora es analista y ex asesora de seguridad en la administración de Bill Clinton.
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salazaropina@aol.com

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