México y Chile, mano a mano

El apoyo de la Fundación Chile a la agricultura mexicana es el primer paso para constituir la Funda
Elia Parra Domínguez

Complementación estratégica. Frasecita seductora para los tiempos que corren, ¿o lema tal vez ingenuo, a juzgar por lo que está pasando en el mundo a raíz de la globalización? Porque en el escenario actual las naciones más desarrolladas insisten en boicotear el crecimiento de las más pequeñas y existe una disputa constante por los mejores mercados. En definitiva, en esta “aldea” gigantesca que debiera cobijar y apoyar por igual a pobres y ricos, se suceden más controversias que acuerdos, en un afán de los países desarrollados por resguardar sus privilegios.

-

Sin embargo, ciertas naciones, como México y Chile, con todo y su subdesarrollo, porfían por sacarle la vuelta a estos ingratos sucesos. Tanto sus autoridades como una parte de sus empresarios están convencidos de que, con esfuerzo, perseverancia y astucia, pueden hacer realidad esto de la “complementación estratégica” en importantes aspectos de sus economías.

-

Una muestra es la labor que actualmente realiza en México la Fundación Chile –corporación privada, sin fines de lucro– en los sectores agrícola, pesquero y forestal, con miras a que en un futuro no tan lejano se constituya aquí una Fundación México.

-

Los primeros pasos de la institución sudamericana en este territorio se dieron prácticamente cuando asumió la presidencia Ernesto Zedillo, quien ha mostrado su complacencia frente a esta colaboración.

-

La esencia de la misma se apoya en tres columnas básicas: la importancia de las nuevas tecnologías en el desarrollo de los diversos sectores productivos, la necesidad de un verdadero manejo empresarial para que los proyectos sean rentables y la difusión sobre innovación tecnológica y áreas donde conviene invertir.

-

Respecto de lo primero, Jorge Rodríguez Grossi, gerente de Desarrollo de la Fundación Chile, considera que las nuevas tecnologías son fundamentales para mejorar la eficacia, fijar precios superiores respaldados por una mejor calidad y penetrar en nuevos sectores y segmentos del mercado, todo ello fundamental para incrementar la productividad.

-

Es así como la corporación lleva tecnologías probadas en el extranjero a sectores donde no están disponibles, con el fin de convertirlos en sectores de alta rentabilidad. Para esto, crea una suerte de “empresas demostrativas” donde se prueban estos avances tecnológicos y luego, si los resultados son exitosos, dichas empresas se traspasan a quienes se interesen, cobrando la inversión que se hizo y también sus servicios –si el comprador los necesita–, como lo haría cualquier otro profesional.

-

El manejo empresarial también se pone a prueba en estas instancias “demostrativas”. Es decir, la Fundación Chile, en sus 20 años de vida, ha llegado a conocer cómo hacer eficiente y rentable una empresa. “En Nueva Zelanda, por ejemplo –expresa Rodríguez–, nos encontramos con una finca ganadera-lechera, con 120 animales y manejada por... un trabajador. Él es capaz de entender y manejar cualquier máquina nueva que llegue, de llevar la contabilidad, de negociar con quien viene a recoger la leche, es decir, tiene que ser un verdadero empresario. Y todo esto es lo que intentamos introducir en nuestros proyectos.”

-

UN DIAGNÓSTICO OSCURO
-
El equipo chileno que ha visitado México en distintas oportunidades ya cuenta con un diagnóstico acabado sobre su realidad rural y pesquera, con el que coincide la contraparte mexicana.

-

“Aquí venimos saliendo de una etapa gris en la que los sectores agrícola, forestal y pesquero han estado atrapados por un exceso de controles, burocracia, ausencia de apoyo real de las instituciones crediticias y falta de tecnología”, afirma Joaquín Piña, representante de Fundación Chile en México. Esta situación, añade, “junto con la modificación al artículo 27 constitucional”, ha llevado a una semiparalización de estos sectores, a lo que se suma que en el aparato público (léase secretarías de Agricultura y Recursos Hidráulicos y del Medio Ambiente) no existe una capacidad empresarial, “precisamente por el exceso de burocracia existente durante tantos años”.

-

Un documento sobre las perspectivas para crear una Fundación México señala que desde 1985 dichos sectores han entrado en un proceso modernizador. éste ha implicado un retiro paulatino del Estado en financiamiento, políticas de precios de garantía, asistencia técnica y desincorporación de paraestatales. “Al mismo tiempo que se iniciaba una extensa apertura comercial, eliminando permisos previos y barreras arancelarias, se dejó a los productores nacionales a merced de la competencia internacional, sin haber transitado previamente por un proceso de cambio tecnológico y modernización productiva integral que otorgara condiciones de competitividad con los productores externos”.

-

¿Y cuáles han sido las consecuencias de todo esto? Algunos ejemplos: las frutas y hortalizas no pueden competir internacionalmente y el consumidor interno, por su parte, obtiene un producto de baja calidad y alto precio; 30% de las hortalizas se pierden desde el predio hasta el consumidor final; cerca de cuatro millones de hectáreas de cultivos perennes y más de 1,500 millones de hectáreas de hortalizas esperan un vigoroso impulso que permita potenciar esos productos para la exportación; el subsector forestal muestra un gran deterioro, ineficiencia de la industria y falta absoluta de competitividad con Estados Unidos.

-

Pese a los esfuerzos históricos de los organismos oficiales, sus programas no prosperan debido al paternalismo, la burocracia, la falta de continuidad y el sesgo político. Asimismo, se ha dependido de fondos públicos, representando una gran carga para el presupuesto nacional; los técnicos son de baja calificación y experiencia; no existe dinamismo ni un enfoque moderno y tecnológico, con tenacidad para enfrentar problemas y alcanzar objetivos tangibles; el divorcio entre la investigación, capacitación y transferencia tecnológica, desde una perspectiva burocrática, resta autoridad a estos esfuerzos y los productores se muestran reacios a adoptar recomendaciones no probadas en la práctica; se ha descuidado mucho el recurso humano especializado: los mejores elementos están fuera del país, reclutados por multinacionales o, en el país, desligados de la realidad productiva.

-

En síntesis, el diagnóstico puntualiza que falta una institución que lideree la transferencia tecnológica en el sector agrícola y pesquero, con un enfoque empresarial y financieramente autónomo.

-

GRANDES POTENCIALIDADES
-
Sin embargo, el gerente de Desarrollo de la Fundación Chile opina que en México hay miles de oportunidades, primero en los tres sectores abordados “y en unos 10 años más, en otros, porque una Fundación México deberá ser flexible y no quedarse amarrada en ámbitos y tecnologías que se van superando por el propio desarrollo. Deberá estar alerta para que el sector privado despegue, porque eso es lo que ayuda a la gente a ganar más dinero y a crear más empleos”. Piña coincide: “México tiene una geografía muy privilegiada para desarrollar su potencial exportador. Hay además una alta capacidad tecnológica y científica: hemos gastado fortunas en becas para nuestros técnicos y científicos y luego, cuando llegan al país, como no existe ninguna orientación empresarial, o los volvemos burócratas o nos olvidamos de ellos”.

-

Gabriel Rodríguez García-Huidobro, consejero de la Fundación Chile en México, acota que es importante averiguar dónde están los avances tecnológicos y luego adaptarlos para el desarrollo de una capacidad empresarial en este país. “No hacemos investigación científica pura sino que vemos cómo, con tal o cual tecnología, por ejemplo un determinado tipo de pez puede sobrevivir”. Añade que se trata de crear sinergias entre las nuevas tecnologías y la capacidad empresarial, para crear empresas viables y de alta rentabilidad.

-

En concreto, la labor de la corporación chilena en México se está traduciendo en coinversiones con determinados estados y/o con empresas privadas, para echar a andar determinados proyectos en los tres sectores mencionados.

-

Al respecto, apoyados por el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile y por el embajador chileno en México, diversos responsables de la fundación se han entrevistado con autoridades estatales y con empresas como Banamex, Pulsar o Grupo Modelo. Hasta ahora existen coinversiones para la producción de cítricos, uva de mesa, frambuesas, zarzamoras y frutas tropicales en los estados de Sonora y Nayarit.

-

Mientras Piña expresa que estas iniciativas pertenecen fundamentalmente al ámbito privado –“a través de proyectos no altruistas sino rentables y que tienen que poder venderse mientras se desarrollan”–, Rodríguez García-Huidobro reitera que los estados no son los empresarios sino quienes “generan las condiciones, las facilidades para que esto se dé, lo cual implica una redefinición del papel del Estado; que éste entienda la lógica del sector privado y se complemente de manera adecuada”.

-

Pero, ¿se pueden replicar estas experiencias en las diversas entidades mexicanas, si entre ellas hay lógicas y políticas distintas, mayor o menor apertura, por ejemplo?

-

Piña responde que todo esto comienza primero sobre áreas técnicas. “Fundación Chile aporta su experiencia y capacidad de traducir tecnologías, al margen de cualquier modelo económico o tendencia política. Es más: se trata de una iniciativa privada para no estar condicionados a los tiempos políticos y que las iniciativas no se conviertan en proyectos sexenales”.

-

Pero la presencia de la Fundación Chile en México tiene además otros objetivos, si no ocultos, por lo menos altamente ambiciosos: facilitar la creación de la Fundación México y buscar una complementación estratégica entre ambas naciones, para potenciar sus respectivas fortalezas.

-

En cuanto a la complementación, Rodríguez García-Huidobro advierte que en ambos países existen debilidades y puntos fuertes. Entre las primeras, indica que mientras Chile es un mercado pequeño y lejano, México es deficitario en experiencia empresarial y en el acceso a la tecnología. “En cambio, sus fortalezas son la posición geográfica privilegiada, su enorme mercado interno y su integración al TLC, mientras las de Chile son su experiencia exportadora, desarrollo empresarial en el campo, acceso a tecnologías de punta y su incorporación al Mercosur”.

Ahora ve
El presidente de Colombia envía condolencias a México y ofrece ayuda
No te pierdas
×