Necesitamos salud de calidad

No sólo México sigue invirtiendo poco en salud, sino que lo poco que se destina a este rubro se hace de manera ineficiente.
Mariana Pérez y Gina Chacón

El financiamiento del sector salud significa un reto, pues históricamente ha padecido dos graves problemas. Por un lado, ha habido una precaria inversión de recursos en el sector, en relación con las necesidades de infraestructura, recursos humanos y la demanda de servicios. Si bien, gracias a la creación del Seguro Popular en 2004, ha habido un aumento sin precedentes de recursos destinados a la atención sanitaria, específicamente para la población sin seguridad social, el financiamiento se encuentra aún por debajo de las necesidades. Basta mencionar que durante el periodo 2004 a 2009, el aumento del gasto público en salud con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) fue tan sólo de 0.4% (pasó de 2.7 a 3.1%).

Aunque no existe un estándar sobre cuánto debe representar esta proporción, la comparación con otras naciones de América Latina muestra el rezago en el que se encuentra México. Países como Cuba, Uruguay y Costa Rica tienen una inversión en salud de 11, 9 y 5%, respectivamente, según los indicadores más recientes de la Organización Panamericana de la Salud (2009).

El segundo gran problema radica en que, del total del financiamiento para la salud, casi 50% proviene de recursos privados; específicamente del pago directo que las personas realizan al momento de obtener bienes y servicios médicos. La prevalencia del gasto de bolsillo como fuente de financiamiento es, en primer lugar, ineficiente y poco sustentable, pues no permite la agregación y la diversificación de riesgos. Y en segundo lugar, es regresiva, pues su predominio rompe con el principio de solidaridad financiera que permitiría que las personas enfermas y de bajos ingresos se beneficiaran de las contribuciones de quienes están sanos y cuentan con mayores recursos.

Ante este contexto es necesario considerar las propuestas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) plasmadas en su más reciente reporte Financiamiento de los sistemas de salud: El camino hacia la cobertura universal. Define tres objetivos de un sistema de financiamiento: 1) garantizar recursos suficientes para la atención, 2) aprovechar y hacer uso eficiente de los recursos y 3) reducir el gasto directo de las personas en la salud.

Siguiendo con el marco propuesto por la OMS, el financiamiento público suficiente no garantiza por sí mismo un sistema de salud responsivo a las necesidades. También es indispensable garantizar la utilización de los recursos de forma eficiente. La propia OMS reconoce 10 fuentes principales de la falta de eficiencia que se relacionan con la operación de los servicios y la utilización de recursos técnicos y humanos.

Es preciso apuntar que dentro del sistema público la compra y la distribución de fármacos evidencian la existencia de mecanismos ineficientes de obtención y entrega de dichos insumos.

Como ejemplo basta mencionar que, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, durante 2009 las anomalías en las compras de fármacos (detectadas en el manejo de los recursos para el Sistema de Protección Social en Salud) causaron un daño a las finanzas públicas por 314 millones de pesos. Las irregularidades encontradas en casi todas las entidades federativas se concentraron en los siguientes rubros: compra de medicamentos por arriba del precio de referencia fijado por la Secretaría de Salud; compra de fármacos no incluidos en el Catálogo Universal de Servicios de Salud, y la adquisición de fármacos de patente sin consultar el precio con la Comisión Coordinadora para la Negociación de Precios de Medicamentos.

Esta problemática muestra tanto la fuga de recursos públicos como la falta de mecanismos efectivos para revertirla.

Otra cuestión que se desprende de la anterior es la compra de medicamentos por parte de la población, que en México representa una proporción sustancial del gasto privado en salud. Según la Encuesta Nacional sobre Ingresos y Gastos de los Hogares (2008), el gasto en medicamentos representó 31% del gasto total de bolsillo. Esto significa que los fármacos constituyen el principal insumo de salud en el que las personas invierten más recursos. Además, denota la ineficacia del sistema de salud para cumplir con el objetivo de proveer insumos básicos para la atención médica de sus usuarios.

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Las autoras son investigadoras del área de Presupuestos y Políticas Públicas de Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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