No más dólares

La empresas mexicanas apuestan a largo plazo con préstamos en pesos, ¿por qué?
Roberto Aguilar

Para que un mercado florezca siempre es necesaria la participación de oferentes y demandantes. Aunque sencillo, este principio explica el auge del mercado de deuda corporativa en México, que al primer semestre del año suma más de $20,000 millones de pesos, cifra por demás lejana a cualquier otra alternativa de financiamiento para las compañías locales. “Es una afortunada alineación de los astros”, dice un especialista, al referirse no sólo a la estabilidad financiera sino a las expectativas de que los réditos, la inflación y el tipo de cambio se mantendrán constantes en los siguientes años. Estas condiciones animan a las compañías a solicitar préstamos en el mercado local a un costo más competitivo.

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La otra parte de la ecuación es precisamente la existencia de un grupo de demandantes con una creciente masa de recursos que necesitan ser invertidos. Hasta abril de 2002, las Afore manejaban $276,000 millones de pesos y las sociedades de inversión $338,000 millones de pesos. “Con éstas y los fondos especializados ya tenemos el inversionista de largo plazo que faltaba en el mercado”, considera Guillermo Vilchis, director de Banca de Inversión en Deutsche Bank México.

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Previamente a las condiciones de estabilidad, las grandes empresas recurrían con frecuencia al extranjero para financiar con dólares la expansión de su negocio o refinanciar su deuda. Federico Carstens, director corporativo de Inversión en Ixe, opina que para estas firmas el proceso era conveniente por un menor costo respecto al mercado doméstico, mayor eficiencia en el proceso y un mercado con más “apetito” que en México.

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El interés actual por nuevas emisiones de deuda esta incentivado, desde el punto de vista de los ahorradores, por la baja en tasas de interés. Los fondos de inversión necesitan preservar los recursos de sus clientes y este factor se suma a la flexibilidad del régimen de las Afore para invertir en deuda corporativa local de alta calidad y diversificar su portafolios. Vilchis destaca que anteriormente estas administradoras invertían 90% de sus recursos sólo en papel gubernamental, ahora su participación en deuda emitida por estados, municipios y corporativos depende de la evaluación que reciban por parte de calificadoras de valores.

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Para aprovechar la sed de los nuevos inversionistas y evitar que sólo se disputen los papeles de conglomerados como Cemex, Telmex, América Móvil, Televisa, Ford y General Motors, los entrevistados proponen trabajar en colocaciones estructuradas, que son mecanismos que amplían la cobertura del emisor para lograr mejorar su calificación  y que pueden ser adquiridas por las Afore y otros inversionistas. Esta alternativa promovería colocaciones de compañías medianas con potencial de crecimiento y de estados y municipios. “Como intermediarios deseamos que los inversionistas se fijen no sólo en Telmex y Televisa, sino en este tipo de ofertas”, agrega Carstens.

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Por su actividad, el mercado de deuda corporativa tiene una lectura distinta sobre las condiciones financieras del país. Esta apuesta a la estabilidad, sin duda, modificará el futuro del crédito corporativo nacional.

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