Novartis: Buena salud

El potencial de la medicina genómica y de los genéricos intercambiables es signo vital en los plan
Maurizio Guerrero

A diferencia de otros sectores, el farmacéutico no se vio tan afectado por la deceleración de la economía mundial en 2001. Al contrario, en México los grandes laboratorios siguieron creciendo y Novartis no ha sido la excepción. Ahora pretende apuntalar su crecimiento con una mayor inversión en investigación y en publicidad.

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Novartis (derivación del latín novae artes, es decir, nuevas habilidades) nació en 1996 a consecuencia de la fusión de los laboratorios suizos Ciba Geigy y Sandoz, ambos con más de 200 años de experiencia. Con tal herencia, la firma cerró 2001 con ventas que superaron $19,000 millones de dólares, 14% superiores a las registradas un año antes.

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Su crecimiento mundial estuvo basado en tres productos: Diovan, Lotrel –que combaten la hipertensión– y Neoral –empleado durante los transplantes– que representaron más de 60% de los ingresos de la compañía. Además de los medicamentos de prescripción, que requieren de receta médica para ser vendidos, la agrupación cuenta con una división de productos de venta libre, entre los que destacan Voltaren, Emulgel y Theraflu, una división oftalmológica –agrupada en Ciba Vision–, el sector Gerber y medicinas genéricas y para animales.

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En México, con el dominio de aproximadamente 4% del mercado nacional, la compañía registró ventas en 2001 por $4,109 millones de pesos, lo que representó un incremento de 21% respecto al año anterior. Su división de fármacos de prescripción representa casi la mitad de las ventas locales, seguida por los productos al consumidor –36%– y por su área de genéricos, que cuenta con 11%.

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Las perspectivas para Novartis parecen favorables por más de una razón. La primera es que ha invertido en medicina genómica, diseñada para atacar específicamente a las células dañadas, que en opinión de los expertos será en definitiva la medicina del futuro. La segunda es el mercado de genéricos –aquellos cuya patente ya venció y que pueden ser fabricados por cualquier laboratorio que pase las pruebas de calidad– que tiene un potencial de crecimiento enorme en el país, según analistas.

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De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, existen alrededor de 400 empresas en México que integran esta industria, de las cuales 9% son grandes organizaciones, 19% medianas, 35% pequeñas y el 37% restante microempresas. Novartis pertenece al primer grupo, un reducido círculo que se reparte la mayor parte del mercado y del que ninguna firma ostenta más de 10%.

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El mercado farmacéutico nacional se encuentra en pleno desarrollo, entre otros aspectos debido al aumento de la población mayor, producto de la mayor expectativa de vida. Así, la demanda de medicamentos para combatir enfermedades degenerativas como artritis, alzheimer, cardiovasculares y cáncer, entre otras, va en aumento.

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De ahí la importancia de la medicina genómica, que además de remediar males ya manifestados, podrá detectar y prevenir padecimientos degenerativos y hereditarios. “La farmacogenética y las terapias genéticas son el futuro de la ciencia, aunque habrá aspectos que resolver en cuanto a regulaciones legales y cuestiones éticas”, explica Rubén Guerra, de la consultora PricewaterhouseCoopers.

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Algunas enfermedades, sin embargo, no requieren de un tratamiento tan avanzado. Para ellas basta y sobra con los remedios tradicionales. En ese rubro, los llamados genéricos intercambiables (GI) tienen un enorme potencial de desarrollo.

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Apenas en 1998 se inició la producción de los GI en México. Cuatro años después esta clase de fármacos cuenta con 5% del mercado, una cifra realmente pobre si se compara con la de Estados Unidos, donde detenta 50%. 

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No obstante, opina el analista, los grandes laboratorios aún están más interesados en producir medicinas “innovadoras”, es decir, de las que puedan registrar las patentes, cuya explotación exclusiva se extiende durante 20 años. Tal rubro, el más grande dentro de la industria farmacéutica mexicana, aún podría crecer más. Pero para ello, sería necesario hacer ciertos ajustes legales.

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De acuerdo con Guerra, en varios círculos del sector se ha manejado la posibilidad de incluir en los medicamentos de prescripción información sobre usos, dosis y contraindicaciones, con el objeto de llegar directamente al consumidor final. “Desde mi punto de vista no es recomendable ni factible que se haga eso, pues se pone en riesgo la salud de los pacientes. El derecho a la información, al menos  en cuanto a dosis, debe mantenerse como está actualmente”, opina Guerra.

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Según Víctor Rubira, director de Novartis en México, el mercado farmacéutico local vale arriba de $6,000 millones de dólares y es probable que sostenga su crecimiento. “Para esta industria, el país es atractivo no sólo como mercado interno, sino porque sirve de plataforma de exportación para todo el continente”, apunta por su parte Guerra de PricewaterhouseCoopers.

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En consonancia con sus operaciones mundiales, la filial Pharma del conglomerado –medicinas de prescripción– fue la que registró el mayor progreso durante 2001, con 32% respecto al año anterior. Su división al consumidor, en cambio, alcanzó alrededor de 15%.

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El desarrollo se explica por los muchos lanzamientos de la firma en el país, señala Rubira. Sobresalen Zelmac para el síndrome del intestino irritable y Glivec para la leucemia mieloide crónica. En 2002 habrá un incremento importante en el número de productos disponibles: de 60 que tenían en la primavera esperan cerrar 2002 con 100.“Este año nos hemos enfocado en invertir”, observa Rubira.

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Los dineros se destinan en México principalmente a la distribución y al marketing, al que aportarán en 2002 el doble de recursos que en 2000, es decir, $1,200 millones de pesos. Uno de los productos beneficiados con tal impulso será Glivec, de los primeros productos genómicos que se comercializan en el mercado local.
 
Detrás de los nuevos desarrollos de Novartis existe una inversión en investigación de entre 17% y 19% de sus ventas, más alta que el promedio en el sector. Y aunque los esfuerzos no están específicamente enfocados a los mexicanos –con una herencia genética particular– los laboratorios privados podrán desarrollar medicamentos a partir de las investigaciones que hará nacionalmente el Instituto de Medicina Genómica, que arrancará en 2003 con un presupuesto de $200 millones de pesos.

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