Para emergencia, un botón

Luis Rivera, el emprendedor que apostó al mercado de los enfermos y ancianos con su brazalete elec
Ángeles Castellano

Estaba solo y le estaba dando un infarto. Pero contaba con un botón. Lo presionó. Pasaron cuatro minutos para que los vecinos acudieran en su auxilio. En 20 minutos llegó al hospital. Sin botón, la ayuda habría demorado una hora.

- Aquel hombre es uno de los 365 usuarios que cuenta en la actualidad con un sistema que reduce los tiempos de espera cuando se produce una emergencia. Un brazalete electrónico que, a través de un aparato de monitoreo conectado a la red telefónica, envía una señal de alarma a la central de Enlace de Vida. Ahí, un grupo de teleoperadores se encarga de llamar al usuario, verificar en qué situación se encuentra y de enviarle un servicio médico en caso de que lo necesite.

- De la mercadotecnia al servicio
Luis Rivera, un empresario de 32 años, fue quien vio en la tercera de edad una veta de servicio y negocio. Comenzó su vida profesional en la mercadotecnia, en Allied Domecq. De ahí saltó a Omnilife, donde fue director de calidad de servicio. Hace unos meses decidió montar su propia empresa junto con dos socios para comercializar un producto con más de 30 años funcionando en Estados Unidos.

- “Nuestro socio estratégico es una empresa estadounidense llamada Lifeline Systems”, cuenta Rivera. Esta compañía tiene más de tres millones de usuarios en todo el mundo, principalmente en EU, Canadá y Europa, y es la que ha desarrollado la tecnología. En América Latina sólo hay otros dos países que cuentan con el servicio: Ecuador y Argentina. Tanto Lifeline como las empresas que ofrecen el servicio médico son independientes de Enlace de Vida.

- Suscribirse en México cuesta $390 pesos mensuales. Incluye el brazalete electrónico y el aparato de monitoreo, que es de alquiler y cuya instalación cuesta $850 pesos (existe la posibilidad de comprarlo por $3,450 pesos).

- De momento, sólo ofrece servicios en la Ciudad de México, pero promete ampliarse a toda la República. “Yo espero que sea en un plazo no mayor a 60 días”, comenta Rivera. El emprendedor prevé tener 40,000 usuarios en menos de cinco años. Por lo pronto, todos son de clase media alta. Rivera opina que la penetración en este sector no es cuestión de precio, sino de interés. “En estos grupos existe un poco más de conciencia respecto a que los adultos mayores se queden solos”.

- Quienes suelen contratar el servicio son familiares, hijos o nietos del usuario. Un dato curioso: casi siempre se muestran reticentes a utilizar el brazalete. “Dicen que ellos no lo necesitan, que están bien atendidos, pero después de algo así como una semana, comienzan a buscarnos para cosas muy simples que no tienen tanto que ver con emergencias”.

- Luis Rivera señala que 95% de las 180 llamadas que reciben a diario tienen que ver más con los servicios de recordatorio de medicinas o de despertador, y cosas así. “A veces dicen que han pulsado el botón sin querer, pero lo que les ocurre es que se sienten solos y quieren hablar con alguien”.

- La empresa tiene 24 empleados entre agentes comercializadores y teleoperadores. Rivera no considera necesario ampliar la plantilla hasta que se atienda a 5,000 personas.

- El boom de los adultos mayores
El plan de negocios de la empresa es bastante ambicioso, pero, según Rivera, los adultos mayores son un grupo social que ofrece un creciente mercado de oportunidades, prácticamente desatendido por las empresas en México. “Esta población ya es de nueve millones de personas. Estamos hablando de casi 8% de la población. México es el país que tiene la tasa de crecimiento de este grupo poblacional más alta de Latinoamérica, superior a 3% anual: esto quiere decir que por ahí de 2017 van a ser aproximadamente 12 ó 15% de la población, pero para 2050 la pirámide se va a invertir y van a ser más de 32%”.

- Estas cifras convencieron a Rivera y a sus socios para iniciar el proyecto. “Comenzamos buscando otros servicios, pero teníamos claro que queríamos un proyecto que generase valor a la sociedad. Nos dimos cuenta de la carencia de servicios que hay dirigidos a la tercera edad en México. No somos más de 12 los proveedores especializados en este sector”. Supieron de Lifeline, empresa que cotiza en Nasdaq y Dow Jones en EU. Contrataron los servicios de un banco de inversión, que les ayudó a elaborar un plan de negocios y buscar inversionistas, también mexicanos, y consiguieron un monto inicial para desarrollar el proyecto, superior a $2 millones de dólares. “Yo esperaría que el flujo se convirtiera a positivo alrededor de los dos años, de manera que en un tiempo menor a los cuatro años estemos ya recuperando inversión”.

- La empresa opera oficialmente desde inicios de 2005, pero el proyecto tiene más de 18 meses. “Fue un proceso muy largo, sobre todo por la homologación de tecnología y las certificaciones de Cofetel, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y obviamente las instituciones de salud”. En abril comenzó la comercialización.

- Rivera tiene planes para que la empresa pueda diversificarse y ofrecer otros servicios al mismo sector poblacional al que atienden con el botón de ayuda. “Vamos a ser la empresa líder en servicios dedicados a la tercera edad”.

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