Parches en vez de reforma

Sergio Sarmiento*

Quizá lo que más coraje da es que una vez más se ha perdido la oportunidad de hacer un cambio de fondo en nuestro obsoleto sistema fiscal. Nuestros legisladores simplemente hicieron lo que hacen todos los años: introdujeron parches que mejoran algunas cosas y empeoran otras, pero dejaron sin tocar el complicado, ineficiente e injusto sistema fiscal que nos coloca en una posición de poca competitividad. Era fácil prever la situación. Llevamos demasiado tiempo tratando de hacer una reforma fiscal. En 1998 fue el régimen priísta de Ernesto Zedillo el que buscó la reforma, pero los panistas en la oposición dijeron que no. En 2001 y 2003 la impulsó el gobierno panista de Vicente Fox, pero esta vez fueron los priístas quienes se negaron. Los perredistas, quienes no han encabezado hasta ahora el gobierno federal, siempre han dicho que no.

- Quizá el problema es que los propios políticos no saben para qué se necesita una reforma fiscal. Durante meses se reunió la Convención Nacional Hacendaria y al final propuso 323 medidas. Pero no eran más que parches a un sistema que requiere de una transformación radical. Algunas de estas medidas se han filtrado ahora a la Ley de Ingresos.

- México no requiere una reforma fiscal simplemente para que el gobierno recaude más y gaste más. La administración pública de nuestro país no ha demostrado hasta ahora saber cómo gastar bien: no tiene sentido, así, que le demos más dinero. Necesitamos, en cambio, una reforma fiscal que haga más competitiva a la economía mexicana. Que nos permita ganarle terreno a China y a otros competidores.

- Una verdadera reforma fiscal seguramente generará mayor recaudación –como lo ha hecho en Irlanda y en Rusia, entre otros países– pero lo hará de una manera natural: porque generará más inversión y crecimiento económico y permitirá que más gente tenga más dinero en el bolsillo.

- Lo que estamos obteniendo del Congreso, en cambio, es lo mismo de siempre. Una miscelánea que pretende ser recaudatoria y que deja incólumes todas las complejidades, ineficacias e inequidades del sistema. No nos quejemos después que esta reforma no genera los resultados esperados. No nos asombremos de que la economía mexicana sigue estancada o crece muy poco mientras la de nuestros rivales en el mundo lo hace a pasos acelerados. Los políticos simplemente no han hecho su tarea.

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* El autor es columnista político.

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