Pequeños que crecen

Ernestina encontró quién le prestara para su microempresa. ¿Cuántos más tendrán su suerte?
Verónica García de León

Nacida en plena crisis, hace cinco años, la Unión de Crédito Fincomún ha logrado sobrevivir y atender a personas con ingresos mensuales de entre $1,500 y $4,000 pesos. “Siendo socios les damos oportunidades financieras para ahorrar y crecer productivamente a través del crédito”, refiere Federico Manzano, encargado de información general de la unión, que otorga créditos que van de $600 a $60,000 pesos.

- Los secretos de su supervivencia, dice, son una reducida cartera vencida (1.8%), el acertado análisis de los acreditados y las fuentes de fondeo interno: “El ahorro que captamos en el área popular y patrimonial (inversionistas de clase media y alta) es suficiente para cubrir la demanda de crédito”, agrega Manzano. Es decir, los $80 millones de pesos captados en ahorro soportan sin problemas los $12.5 millones de pesos de préstamos. Para su vocero, Fincomún demuestra que la gente de escasos recursos sí paga sus deudas y puede crear proyectos viables.

- Un ejemplo es el de Ernestina Macías, de Ciudad Nezahualcóyotl, quien hace tres años fundó con su esposo una microempresa dedicada a confeccionar ropa para tiendas departamentales. Con una inversión de $150,000 pesos aportados por sus suegros, inició con dos empleados y sendas máquinas de coser. Al principio vendía alrededor de 2,000 prendas a Liquidaciones Suburbia. Pero los problemas llegaron cuando aumentó su demanda. “Al crecer me vi frente a la falta de capital. Mi cliente me pagaba en un plazo de 90 a 120 días y yo me quedaba sin dinero para pagar a mis proveedores. Entonces vendía un mes sí y dos no”, cuenta Ernestina. Buscó un crédito. No se acercó a un banco porque ahí “nunca sales de la deuda”.

- Aunque requería de $50,000, después de un estudio económico Fincomún le otorgó un crédito por sólo $18,000. Tuvo que comprar el equivalente a 2.5% de ese préstamo en acciones de Fincomún y dar garantías por el doble de su valor (escrituras, facturas, etcétera). Al cabo de seis meses lo terminó de pagar y solicitó otro. En año y medio la unión le ha otorgado cinco créditos. “La mayor motivación para liquidar un préstamo es obtener el siguiente”, afirma. Con el paso del tiempo sus proveedores de tela, hilo y cierres le otorgaron mayores plazos de pago y así comenzó a crecer. Las ventas mensuales de $80,000 pesos se incrementaron a más de $160,000. Su mayor capacidad de producción le permite vender a Suburbia pijamas, bolsas, ropa para jóvenes y niñas. Incluso se hizo de un segundo cliente, Bodega Aurrerá.

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- Para Ernestina crecer ha significado sacrificar caprichos, reinvertir las utilidades y economizar. Tanto ella como su esposo hacen labor de ventas, compras, administración, distribución, con lo cual se ahorran el sueldo de más personas. Ella sabe que será hasta dentro de dos años cuando se verán utilidades y una menor necesidad de créditos, por lo pronto aprovechará que los tiene para crecer más.

- Fincomún logró sobrevivir justo en los años en que desaparecieron 150 de las 400 uniones de crédito existentes en 1995. Y el proceso de depuración aún sigue.

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