Por fin viernes

Fin de semana: los ejecutivos se quitan la corbata o salen más temprano. Son formas de cuidar al te
Silvia Ansorena Coyne

Muchos definen a quienes componen el ambiente de empresa en México como extremadamente amigos de formalismos, muy atentos a la apariencia física del prójimo y grandes juzgadores a primera vista. Comparado con el de otros países, especialmente Estados Unidos, los empleados mexicanos se cargan de corbatas, trajes sastre, faldas modosamente largas y cortes de cabello generalmente cortos en los hombres.

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Con excepciones, porque hay empresas que ofrecen mayor libertad a sus profesionistas. Algunas lo hacen a través del llamado viernes casual: un día a la semana más "flojito", en el que en algunos lugares pueden verse jeans y playeras, mientras que en otros la máxima licencia es quitarse la corbata y desabrochar el primer botón de la camisa. Puede que el trabajador se relaje, pero ¿se produce una ganancia real para la compañía al adoptar este tipo de medidas?, ¿son un acierto o una pérdida de tiempo?

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Para María Elena Rosas, gerente Administrativa y de Recursos Humanos en The Profit Recovery Group International (PRG) –firma dedicada a auditorías de recuperación–, el día informal ayuda a que el empleado encare con entusiasmo el fin de semana y llegue el lunes con renovada energía para el trabajo.

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Según explica la ejecutiva, lo más importante en PRG es su personal y, teniéndolo contento, todos los objetivos se lograrán más fácilmente. El trabajador –o asociado como se le llama en esta firma–, es el punto de arranque de una filosofía que busca integrar al asalariado con la organización.

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El consorcio tiene su matriz en Estados Unidos y de ahí viene la medida de relajar la vestimenta los viernes, aunque en aquella nación todos los empleados acuden business casual diariamente. En México, sin embargo, no ocurre así. "Estamos en un país con cultura diferente –comenta Rosas–; aquí, como te ven te tratan o, por lo menos, eso es lo que se piensa. Si a nosotros nos interesa dar la imagen de una empresa seria, no podemos vestir informalmente todos los días. Generalmente aquí las cosas son más formales; desde la facturación, para la que te piden cuatro copias. Eso se refleja en el vestir."

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Disminuir las presiones de la semana y acudir al trabajo con otra mentalidad son las metas de una disposición que además incrementa la hora de la comida ese día: de 60 a 90 o 105 minutos. "Sentimos que los mandamos a casa más tranquilos, más relajados. Además, un horario de comida amplio es bueno para integrar al equipo de trabajo; los empleados comen juntos y se relacionan", expresa la entrevistada.

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¿Relax o relajo?

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Viernes casual en PRG significa vestir jeans. Los tenis, camisetas sin cuello y bermudas no son aceptados por la etiqueta de la casa. Aunque desde Recursos Humanos afirman que casi nadie tiene problemas sobre este tema, si una mujer acudiera con "una faldita demasiado corta", quizá sería necesario aconsejarle otro tipo de prenda; también habría que rectificar si un hombre llevara el cabello largo.

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Distender demasiado el ambiente puede resultar un problema. Rosas admite: "Sí, se trabaja un poquito menos los viernes. Siempre hay quien se lo toma como viernes social y se relaja demasiado, pero el problema no es tan serio debido a que la compañía mide a sus empleados por objetivos y no por horas trabajadas. Si se cumplen las metas, se están solucionando los problemas. Todo está bien. Lo malo es que nunca falta la eventualidad."

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Salvo contingencias, el tiempo de calidad y el correcto aprovechamiento de las horas laborales son lo más importante para PRG, firma que prefiere un día a la semana laxo si sus empleados se sienten a gusto. Estado de ánimo que, a la larga, será benéfico para ambas partes.

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Fórmula sueco-mexicana

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El viernes informal no surgió en Ericsson, organización de origen sueco, con la intención de cambiar la rutina de sus trabajadores… aunque acabó por ejercer ese efecto. En 1995, debido a los problemas económicos, la asociación decidió ajustar algunas horas de los viernes a los otros días para ahorrar ciertos gastos como comida (prestación de la empresa) o energía. La jornada se cortó el último día hábil a las 14:45 –algo que sigue vigente– mientras que el resto de la semana se trabaja por la tarde.

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"Esta flexibilidad –explica María Fernanda Matus, directora de Comunicación Corporativa de la firma– hace que los empleados estén altamente motivados. De hecho, ahora cada área tiene la libertad de acomodar las horas para tener la tarde del viernes libre." La forma de dirección sueca, mezclada con la cultura mexicana, creó una fórmula de trabajo "adaptable y flexible, donde el factor humano y la calidez son algo muy importante". ¿Y el ambiente laboral? Relajado, pero no demasiado. "Hay quien va con chamarra, quien acude tipo sport, sin corbata, con el primer botón de la camisa abierto pero, eso sí, no se permiten los jeans."

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Se trata de reglas no escritas. Entre semana se sobreentiende que la corbata es fundamental. Son medidas que sirven para que la gente se sienta más a gusto en la empresa. No obstante, en ningún momento suponen una pérdida de tiempo. De hecho –recuerda la entrevistada– la tarde libre del viernes nació para que Ericcson fuera más eficiente.

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Rompiendo un tabú

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Medidas de esta índole pueden servir para cambiar los prejuicios existentes sobre vestimenta y profesionalismo. Virgina Pacas, gerente de Recursos Humanos de EMC en México (firma Almacenadora de datos), piensa que la gente se siente cómoda llevando, al menos un día, ropa más libre: "El talento no varía por la vestimenta. Disposiciones como el viernes casual contribuyen a flexibilizar el tema de la apariencia aunque, lógicamente, pedimos a la gente que acuda al trabajo correctamente Vestida, que asista de acuerdo con las normas sociales comúnmente aceptadas en este marco de negocios." EMC permite a sus empleados –95% de ellos profesionistas con una edad media de 33 años– acudir "casuales pero bien vestidos", algo que también excluye bermudas, playeras y tenis. Los jeans, siempre que la imagen general sea correcta, están consentidos.

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"Son elementos para ayudar al empleado a estar más a gusto –apunta Pacas–. Más relajado, más en armonía y sin el estrés diario. Un zapato más cómodo o un pantalón más manejable, al menos un día a la semana, contribuyen a que el empleado se distense."

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Se trata de mimar al capital humano, algo que se intenta hacer reduciendo horarios o saliendo precisamente el viernes más temprano. Una inyección de ánimo, el premio para empresa y empleado. ¿Otro factor? EMC mide a su planta laboral por objetivos, con lo que el horario no es tan importante. En otras palabras: cuidar al personal para que a su vez éste se preocupe por la compañía parece ser la clave del éxito.

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