Precios a la moda

Banxico actualiza la lista de productos y servicios que utiliza para calcular el comportamiento de l
Roberto Aguilar

Medir periódicamente el precio de los productos y servicios que demanda la sociedad no es tarea fácil. Exige conformar una muestra de artículos de uso generalizado entre la población y acorde al patrón de gasto promedio de los hogares del país. El seguimiento de las fluctuaciones de los precios se conoce como inflación y está ligado estrechamente al poder de compra de la población. En México, el cálculo de este indicador se realiza desde 1969 y su metodología ha experimentado diversas modificaciones para tratar de reflejar de manera más precisa la realidad económica del país.

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Según el Banco de México (Banxico), la institución encargada de realizar esta tarea, el peso de los bienes y servicios que conforman la canasta debe revisarse y ajustarse a los cambios en las preferencias de los consumidores. Las modificaciones no son aleatorias: provienen de una encuesta que cada dos años realiza el INEGI con el fin de conocer cómo se reparte, en promedio, el gasto en los hogares del país.

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Por ejemplo, los datos más recientes revelan que en 1998 se destinaba en un hogar promedio 26.89% a alimentos y bebidas, en comparación con 23.20% registrado en 2000. Por ello el ajuste de la metodología –que se aplica a partir de la primera quincena de julio– consiste en disminuir el peso de alimentos, bebidas, ropa y calzado para compensarlo con una mayor participación del gasto en vivienda, salud, cuidado personal y educación, particularmente de los estudios universitarios. “La nueva metodología simplemente trasmitirá a los consumidores y empresarios la confianza en saber que lo que se reporta cada quincena es un mejor reflejo del aumento en precios”, opina Jonathan Heath, economista de Latinsource México.

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Nueva canasta
De acuerdo con Banxico, la actualización de la canasta originó la introducción de 36 nuevos productos genéricos como computadoras, alimento para mascotas, televisión por cable y acceso a internet, entre otros. Por otra parte, se transformaron 60 genéricos que se convierten en productos específicos por haber perdido participación en el gasto de las familias y se agruparon en 27 genéricos.

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Javier Salas, director de Precios, Salarios y Productividad de la institución bancaria, explica que un producto genérico se forma por específicos que a su vez son las diversas variantes de la mercancía o del servicio. “El genérico es ‘refresco embotellado’ y los específicos son sus distintas presentaciones”, ejemplifica. Con los cambios, apunta el directivo, la canasta que se emplea para calcular la inflación pasó de 313 a 315 productos genéricos. El funcionario agrega que el método para calcular la inflación seguirá siendo el mismo y que el cambio aplica únicamente en la composición de la canasta que se emplea para ver cómo la gente distribuye su gasto.

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Héctor Chávez, de Santander, descarta que las modificaciones a la metodología tengan alguna relación con los objetivos de la política monetaria de Banxico, que buscan lograr una inflación similar a los principales socios comerciales de México –Estados Unidos y Canadá– el próximo año. “El ajuste no modifica la inflación, sólo cambia la manera de construir el índice”, explica.

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