Prohibir la inversión

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Sergio Sarmiento*

El asunto es muy sencillo. El gas es el combustible del futuro por su limpieza y por su calidad energética. Y México tiene una gran cantidad de gas, pero en el subsuelo. Pemex ha recibido el monopolio constitucional para explotar este combustible, pero el poco dinero con el que cuenta lo debe aprovechar para la explotación de petróleo crudo, que hasta la fecha es más rentable. Así, nuestro gas se queda dentro de la tierra y el país tiene que importarlo, a los precios más altos del mundo, de productores tejanos. El año pasado gastamos $1,858 millones de dólares en comprar gas.

- En estas circunstancias es comprensible que la Secretaría de Energía haya buscado promover la inversión privada en la explotación de gas natural. De ahí surgió la idea de los llamados Contratos de Servicios Múltiples, los cuales permiten que empresas privadas lleven a cabo los trabajos de explotación del gas natural que yace en abundancia en nuestro país.

- El problema es que la lógica no se les da con facilidad a los políticos mexicanos. Así, un grupo de legisladores del PRI y del PRD, encabezados por el senador priísta Manuel Bartlett, han emprendido una campaña, con apoyo de la Auditoría Superior de la Federación, para impedir que esos Contratos de Servicios Múltiples puedan siquiera empezar a rendir frutos.

- ¿Tendrá éxito este esfuerzo? Es difícil saberlo. Por una parte la Suprema Corte de Justicia ya ha determinado que la Auditoría Superior de la Federación, que es un órgano del Congreso de la Unión, no le puede dar órdenes a una entidad del Poder Ejecutivo, como la Secretaría de Energía. Pero es nuestra propia Constitución la que nos pone la soga al cuello, al especificar que el Estado tiene un monopolio en la extracción de petróleo y gas.

- De lo que no cabe duda es de quién está celebrando esta intervención de nuestros políticos en la decisión de la Secretaría de Energía: los gaseros tejanos. Ellos han sido los principales beneficiarios de que un país como México, rico en hidrocarburos, tenga que importar enormes cantidades de gas. Ellos serían también los principales perjudicados en caso de que, por una inversión privada, México pudiera producir en territorio nacional una cantidad suficiente de gas para su mercado interno.

- En este caso queda claro para quien trabajan los políticos mexicanos que hacen gala de nacionalismo. Sus principales clientes son los empresarios y trabajadores de otros países. Ellos son los que se benefician de las prohibiciones a la inversión productiva en el país. Ellos son quienes se quedan con los mercados y con los empleos que deberían ser de los mexicanos.

- No sorprende así que millones de nuestros compatriotas tengan que seguir arriesgando la vida para ir a trabajar a Estados Unidos. Después de todo, nuestros políticos se encargan de impedir la generación de empleos en nuestro país.

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* El autor es analista político.

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