Raúl Muñoz Leos, presidente de Du Pont

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Javier Martínez Staines

Raúl Muñoz Leos es uno de esos "bichos raros" que este país reclama con cada vez más insistencia. Es, nada más y nada menos, el primero de a bordo de la filial mexicana de la empresa química de mayor tamaño del mundo: Du Pont. -

Lo anterior podría generar más de un "¿y qué?" entre los lectores. Sin embargo, la cuestión es que a las multinacionales no parece gustarles demasiado el estilo de dirección de los ejecutivos made in México, porque esas contrataciones siguen siendo poco usuales, sobre todo al máximo nivel. Cuando no son originarios del país de la matriz de la empresa, son importados de Miami (cubanos, la mayoría), de Argentina, Brasil, Chile, etcétera. "No sé de otros casos -subraya Muñoz-. En el de Du Pont, lo importante es desarrollarse dentro de una empresa para captar perfectamente la cultura corporativa."

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Con más de una década al frente de Du Pont, este chilango nacido en 1939, ingeniero químico por la Universidad Nacional Autónoma de México, es ya un hijo de la globalización: "Nuestro reto más grande ha sido hacer todos nuestros negocios competitivos a nivel global Y el resultado de ello está a la vista: mientras el "error de diciembre" devora a muchos, Du Pont México (con 70 años de presencia en el país) incrementa sus exportaciones e invierte en la consolidación y expansión de sus nueve plantas, distribuidas en los estados de México, Durango, Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León.

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A continuación se presenta un resumen de la charla que sostuvo recientemente con EXPANSIÓN.

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¿Ya pasó lo peor?
Es indiscutible que en términos macroeconómicos se ha tenido un avance extraordinario. Nos podemos referir a los meses en que teníamos una paridad de N$8 nuevos pesos por dólar y ver ahora en qué nivel se encuentra. Los resultados son contundentes a nivel macroeconómico.

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¿Y en términos micro?
Falta que se traduzca esa evolución macroeconómica a la empresa. Todavía tenemos un mercado muy deprimido, poca liquidez e intereses muy elevados. Yo pienso que lo mejor, en términos que pudiéramos llamar micro, es que la inflación se ha abatido hacia 2% mensual y pronto se empezarán a ver algunos aspectos positivos que impulsen el crecimiento.

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En realidad la industria química no se las ha visto tan negras...
La industria química ha tenido una importante vertiente de exportación, y esto se da en un momento en que los precios están subiendo a nivel mundial, fundamentalmente por el crecimiento económico de Estados Unidos y otras regiones del mundo. Con los precios fortaleciéndose, las empresas químicas han podido ir creciendo.

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¿Para cuándo esperan la normalización y reactivación del mercado interno?
Más que reactivación, creo que en este último trimestre debemos ver señales confiables para la normalización del mercado. De hecho, son señales que están preparando la mesa para tener una reactivación a principios del año entrante.

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¿En qué segmentos está invirtiendo actualmente Du Pont, de cara a salir más fortalecidos de la crisis?
Quisiera regresarme a hace aproximadamente 10 años, cuando empezamos a preparamos con una conciencia más clara para la competencia internacional. Parte de este esfuerzo ha sido invertir para tener los sistemas más avanzados y competitivos, incluyendo programas de capacitación de trabajo más avanzados, para realmente enfocar competitivamente el negocio a nivel internacional. En estos 10 años todo nuestro esfuerzo se ha enfocado a ganar espacios en el mercado internacional; cuando se ha requerido inversión, la hemos realizado. En cierta forma podemos decir que es un proyecto que no termina, y hemos seguido avanzando.

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La crisis económica, si bien no ha recortado los esfuerzos, sí nos ha llevado a reorientar algunos negocios. Pero todo sigue siendo parte de mantener esa competitividad internacional en los mercados.

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¿Pero en cuál de esos negocios ubica usted mayor potencial de crecimiento? Me refiero a México fundamentalmente como plataforma de producción.
En la industria textil existe un potencial de exportación muy importante, sobre todo en términos de satisfacer al mercado estadounidense, desde la producción de la fibra hasta la fabricación de la tela y la confección. Para ello hemos formado una empresa comercializadora que ha logrado surtir a las tiendas departamentales de Estados Unidos. Hay muchas firmas contratistas que están satisfaciendo normas muy estrictas en ese mercado, y creo que al grado que demostremos que este concepto funciona, se abrirán oportunidades de un monto muy importante. La integración de esas cadenas podría hacer posible recuperar el mercado perdido con las importaciones de Asia.

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Ese monto considerable, ¿en cuánto lo calcula?
Yo diría que la oportunidad de mercado, a nivel tiendas departamentales, de la confección que se vende a la tienda, es de $5,000 a $10,000 millones de dólares.

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¿Y qué hay de asuntos como la petroquímica?
La petroquímica viene siendo una base muy importante en muchos esfuerzos de competitividad, sobre todo si se piensa en términos regionales. La petroquímica tiene un papel clave, porque de ahí vienen muchas de nuestras materias primas. Pongamos como ejemplo el de la industria automotriz: al grado que se vayan estableciendo en México armadoras con una mayor capacidad para surtir al mercado estadounidense, las oportunidades serán crecientes. Simple y sencillamente, todos los plásticos, pinturas, refrigerantes y telas que configuran un automóvil tienen una base petroquímica. Al grado que la industria petroquímica en México se vuelva más competitiva en capacidad, calidad, confiabilidad de suministro y precio, podemos entonces pensar en una integración de la industria de gran fortaleza.

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¿Du Pont participará en la privatización de plantas petroquímicas?
Estamos analizando la posibilidad de participar en algunos rubros de la privatización petroquímica. Pero lo importante es que, participemos o no, este proceso elevará la competitividad de esta industria en México. Así que de cualquier forma nos vamos a beneficiar por esa mayor eficiencia.

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¿La infraestructura actual podrá soportar un crecimiento más dinámico de la industria petroquímica y química?
Es indispensable que sea un reto permanente fortalecer la infraestructura. Ya vivimos en los últimos 20 años, en un par de ocasiones cuando menos, cuellos de botella, pero es muy estimulante ver que en esta ocasión se está pensando en un desarrollo ambicioso de la infraestructura, para que éste se traduzca a su vez en el desarrollo de la industria. Lo importante es tener en mente una infraestructura industrial orientada hacia las posibilidades de exportación.

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¿Es comparable la competitividad de leyes ambientales en México con la de los socios del TLC?
En cuestión ambiental se están dando pasos muy importantes en el sentido correcto. Ciertamente se debe reglamentar mucho, establecer normas, pero va en el camino correcto. Es indiscutible que toda empresa que esté haciendo planes de negocio para el futuro debe estar consciente de que cualquier operación será regida por las mismas normas en los tres países. Los planes deben ir orientados a esa homologación, y creo que todos lo estamos viendo de esa manera.

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Los asuntos ambientales han sido un dolor de cabeza para esta industria. ¿Todavía lo son? ¿Cuál es su posición con respecto a grupos ambientalistas como Greenpeace?
El aspecto ambiental ha sido un reto y en México, más que nada, es una oportunidad, porque tenemos una industria relativamente joven. Es importante no confundir el reto que tenemos en cuestión ambiental con el que se tiene en Estados Unidos, que tiene problemas de muchos años, muy profundos y muy costosos de resolver. Reconociendo que en México estos problemas no son ni cercanos a esa magnitud, podemos aprender muchísimo de la experiencia de otros países, como el propio Estados Unidos, para resolver los problemas que tenemos. Lo importante es planear para evitar los problemas en el futuro.

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¿Y Greenpeace?
Es muy importante que pugnemos por cuidar el medio ambiente, pero en este esfuerzo es igualmente importante que tengamos un criterio objetivo, sin caer en extremismos que resulten antieconómicos y que nos lleven a consideraciones que no son prácticas. Estoy totalmente de acuerdo en que haya grupos que velen porque no se dañe el entorno, pero en la práctica es muy conveniente tener una conversación inteligente y objetiva, para que el resultado sea un esfuerzo equilibrado que respete el ambiente y que sirva a la sociedad.

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¿Cómo le han funcionado a Du Pont las asociaciones con empresas mexicanas, como Alfa, por ejemplo? ¿Habría necesidad de recurrir a otras asociaciones para crecer?
Desde 1950 hemos tenido alrededor de 15 coinversiones con diferentes empresas mexicanas y puedo decir categóricamente que todas han sido exitosas. Muchas de ellas se derivaron de restricciones que había en la ley para poder operar en México, debiendo contar con determinada posición de capital mexicano. Prácticamente esa restricción ha desaparecido, por lo que ahora la necesidad de una coinversión se concreta a que los dos traigamos algo positivo, para que la suma de uno más uno sea tres, o sea, coinversiones donde el socio trae ciertos esquemas que enriquecen el negocio integral, donde ambos nos beneficiemos. Cuando la suma de uno más uno sea dos, tendremos que cuestionarnos que es lo más conveniente. Cada negocio es diferente y lo tendremos que evaluar de esa manera.

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Cultura corporativa y cultura laboral. ¿En estos términos podría ubicarse la mayor complejidad del asociacionismo?
Yo creo que la cultura corporativa es el aspecto más complicado, porque se tiene que escuchar más, entender con mucha gente, hacer un esfuerzo de comunicación fuera de lo ordinario. Pero si se entiende así desde el inicio, en la mayoría de los casos resulta en un esfuerzo combinado que le da más valor a lo que se busca, donde se cumple la premisa de que dos cabezas piensan más que una.

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En cuestión laboral nuestra experiencia ha sido siempre buena, porque tanto nuestros socios como nosotros compartimos plenamente que la base del éxito de una empresa es el elemento humano.

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¿Cómo visualiza a Du Pont México hacia la entrada al nuevo siglo?
Lo que llamamos Du Pont México tendrá un crecimiento muy importante, ya que el potencial que tenemos para satisfacer el mercado estadounidense se amplía significativamente cuando los esquemas de planeación apuntan a cómo podemos complementar nuestras operaciones, con un grado de competitividad que antes no teníamos y el acceso al mercado más grande del mundo. Me siento muy optimista porque estamos en una posición muy privilegiada para desarrollar ese potencial.

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¿Digamos que mucho va de la mano con aprovechar las circunstancias del Tratado?
Definitivamente. Como explicaba anteriormente con el ejemplo de la industria textil, tenemos plena libertad y gran flexibilidad para establecer, por ejemplo, la fabricación de likra en Estados Unidos, la fabricación de nylon en México; en el caso de las telas, aunque hasta ahora la mejor opción es hacerlas en Estados Unidos por la tecnología tan avanzada de los fabricantes, pudiera ser indistintamente en los dos países; y claramente determinamos que la confección puede y debe hacerse mucho más efectivamente en México. Esa manera de concadenar una industria es algo que no teníamos a nuestro alcance y que, a través del TLC, nos de esa posibilidad, a la que hay que añadir la ventaja de la cercanía geográfica. Todo esto nos permite vislumbrar esquemas de alta productividad y calidad, que a su vez nos permiten aspirar a participaciones mayores en diferentes mercados.

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¿Y esto es algo que podemos ver en la industria química a nivel global?
Es una clara expresión práctica, un ejemplo tangible, de lo que se ha querido decir por globalización. Y esto lo veremos en mayor grado en la industria automotriz y en algunos otros sectores.

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