“Sacaré tarjetas rojas”

Felipe Calderón promete mano dura en el sector telecomunicaciones y hace un recuento de los temas q
Alberto Bello /

Un retrato del insurgente José María Morelos, mano sobre el sable, preside el despacho del presidente Felipe Calderón en la residencia oficial de Los Pinos. Un presidente que está en batalla, con frentes abiertos en seguridad pública, en imagen de México en el exterior, en la competitividad de la economía o la inminente competencia electoral de cara al 2012. El primer tercio de 2011 estuvo movido. La guerra entre las televisoras Televisa y TV Azteca y la telefónica Telmex por el mercado de la convergencia digital puso sobre la mesa la falta de competencia en ambos sectores. La relación con el primer socio comercial, Estados Unidos, entró en crisis con la dimisión del embajador Carlos Pascual por cuestionar en cables difundidos por WikiLeaks la aversión al riesgo del Ejército mexicano. Paralelamente, la inminente apertura de la temporada electoral por quién lo sucederá en el cargo presidencial acorta la acción de gobierno.

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El presidente Calderón multiplica sus esfuerzos para cambiar la historia única que se cuenta dentro y fuera, la de México y los 40,000 muertos, la de la cruenta guerra entre bandas criminales en la que las detenciones de líderes de carteles no logran reducir la violencia y en la que no se ve próxima la salida del Ejército de las calles.

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Una de las fotografías de su despacho lo muestra en descenso en rappel ante la mirada de su hijo mayor, durante el rodaje del programa de televisión The Royal Tour, de la cadena CBS. Calderón entró a las pirámides de Palenque y Chichén Itzá, buceó en los arrecifes de coral de Cozumel y nadó entre ballenas, en un intento por cambiar el tema de conversación y hablar de las maravillas de México.

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También insiste en sacar a México del papel de segundón entre los países emergentes subrayando que la economía crece al 5% y que la generación de empleos bate récords históricos. El ranking Doing Business del Banco Mundial califica a México en el lugar 35 del mundo para hacer negocios. “Para dar una idea”, afirma Calderón en una entrevista con Expansión a mediados de abril, “cuando entré a la Presidencia estábamos en lugar 73. Quiere decir que hemos avanzado 38 lugares, quiere decir que estamos por delante de todos los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que estamos por delante de todos los países de América Latina”.

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Sobre el futuro de México, no le cabe duda: “México es un país que tiene una democracia vibrante, que tiene plena división de poderes, que, a pesar de ello, colaboramos y trabajamos”, afirma Calderón con vehemencia.

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Mejorar los indicadores de competitividad fue un propósito de sus propuestas de gobierno. Hemos mejorado en indicadores, pero seguimos en la mitad de la tabla, ¿qué falta?
Debemos seguir consolidando la estabilidad económica y generar incrementos marginales  cada vez más importantes en términos de productividad. ¿Cómo? A través de reformas estructurales que están pendientes por ser aprobadas en el Congreso, como las que ya hemos hecho también en materia de pensiones, en materia fiscal, en materia energética, en materia institucional. Invirtiendo en infraestructura –hemos pasado de invertir 3% del PIB a 5% del PIB en infraestructura–, seguir desregulando al gobierno. El año pasado eliminamos 15,000 reglas, normas que estaban de más en el gobierno federal, con lo que facilitamos la creación de empresas, apoyando a las pequeñas y medianas empresas. En fin, seguir haciendo el trabajo de modernizar una economía como la mexicana que se ha transformado en una economía muy competitiva.

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Esos indicadores han mejorado, pero la percepción en el exterior y en el interior es que México está mal.
Pues habría que trabajar en la percepción, pero a mí me parece la mejor manera de trabajar en la percepción es hablando de la economía. Y la realidad es que México está creciendo 5.5% el año pasado, es la cifra más alta en 10 años, es la tercera más alta en 29 años. Está generando empleo, 852,000 nuevos empleos formales netos. De acuerdo con los registros del Seguro Social y el ISSSTE, ya descontando las bajas, estamos hablando del año con mayor número de crecimiento de empleos que tengamos registro. Es evidente que los crecimientos en productividad, no sólo se reflejan en indicadores como el del Banco Mundial, en el de Deloitte, en el de AT Kearney, sino en el monto de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, que crecimos de menos de 10 a más de 12% (en cuota de mercado). Eso es lo que tenemos que hacer.

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¿Qué le corresponde hacer al gabinete y al Presidente para que fluya este sentimiento de que México está bien?
Necesitamos trabajar en la imagen, en la percepción de México. En el equilibrio de lo que se dice y lo que se hace en México. Tenemos muchos desafíos, ¿qué duda cabe? Pero también hay que hablar de las muchas cosas buenas que tenemos. Brasil tiene muchos problemas, pero ha sido eficaz en su venta al exterior. Yo nunca he oído a ningún brasileño hablar mal de Brasil en el mundo. Ni desde la Presidenta ni del más humilde de los trabajadores. Y aquí, en México, yo no sé si es una cuestión cultural, lo que es el verdadero deporte es ver quién da la versión más mala, más pesimista y más deprimente del país.

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Hay quien comenta que en el perfil de sus colaboradores privilegia la lealtad sobre la capacidad y que eso tiene consecuencias en el desempeño del gobierno.
No sólo capacidad y lealtad, sino también honestidad son los tres criterios que yo tomo para elegir a un colaborador. Y cuando puedo también pongo algún énfasis de género. Son valores que cualquier servidor público debe tomar en cuenta. No veo en qué demerite en el desempeño de mis colaboradores. Tengo muy excelentes secretarios de Estado. He hecho, además, uso de la facultad más importante del Presidente de la República, que es nombrar y remover a sus colaboradores. Ése es el instrumento más eficaz del Sistema Presidencial Mexicano y lo he usado con frecuencia, como debe ser.

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Hoy no tenemos embajador en Estados Unidos y el presidente Obama habla de justa frustración del Presidente mexicano, ¿cuál es el efecto económico y político de este distanciamiento?
No tenemos distanciamiento. Sí hay Embajador de Estados Unidos en México que se ha anunciado que será relevado próximamente. Hemos tenido una colaboración excelente con el presidente Barack Obama. No sólo en el tema fundamental de seguridad, donde hay una colaboración inédita entre México y Estados Unidos para un problema binacional que debe ser guiado por la corresponsabilidad. También hemos avanzado en otros rubros y le pongo dos ejemplos: hemos relanzado el programa pendiente de intercambio de transporte entre México y Estados Unidos, que es vital para la competitividad en materia de región, y en lo que va de la administración hemos abierto tres pasos internacionales entre México y Estados Unidos, cosa que no había ocurrido en más de una década. De tal manera que hay una buena base de cooperación entre Estados Unidos y México.

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LAS TARJETAS ROJAS Y EL PODER JUDICIAL
¿Cuál es el rol del gobierno ante el pleito de tres de los empresarios más importantes de este país?
Tenemos que ser perseverantes en fijar en el mercado de telecomunicaciones, las tres C a las que me he referido desde el principio de mi administración. Competencia, primero que nada; convergencia tecnológica para que una multiplicidad de actores pueda brindar multiplicidad de servicios de telecomunicaciones, telefonía, internet y televisión; y cobertura, es decir, permitirle a todos los mexicanos tener acceso precisamente a los beneficios de los servicios de telecomunicaciones.

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En una entrevista con Expansión en 2006, antes de llegar a la Presidencia dijo: “Creo en la competencia y la competencia no se da si no hay árbitros que tengan tarjetas”. ¿Está en condiciones de sacar una tarjeta?
De hecho, la estamos sacando. Y por primera vez, por ejemplo, la Cofetel ha sancionado a Telmex. Es increíble que por primera vez en tantos años de una concesión, es la primera vez que el gobierno mexicano retira la concesión de un canal de televisión, de dos, de hecho, por no cumplir con los requisitos de la concesión misma a distintas televisoras (el 46, a Televisa, en 2010, y el 28, a Raúl Aréchiga, en 2006). De tal manera que tenemos un árbitro que tiene tarjetas y, desde luego, las va a seguir utilizando.

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Es muy probable que uno de los temas de este debate termine en el Poder Judicial.
Todos. El problema es que todos empiezan en el Poder Judicial. Tenemos una legislación garantista que a través del uso y el abuso del amparo en México ha frenado muchas de las decisiones arbitrales. Es como si en juego de futbol ante un foul evidente el que comete el foul puede obtener un amparo, seguir jugando y cuando termine el juego, que el juez resuelva lo del foul, ¿no? Creo que es algo que tenemos que corregir. Si algo ha dificultado el abrir el camino de la competencia en México es el abuso que los jugadores hacen de las garantías que debieran ser para un ciudadano que no se violan sus derechos, que no sea abusado por un policía, que no sea incomunicado, que se le viole su derecho de expresión, etcétera. Pero usar el amparo para mantener condiciones inaceptables de un negocio me parece un abuso que necesita ser corregido.

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Hace años que hablamos de reforma a la Ley de Amparo y nada sucede.
Está a punto de salir una ley de reforma al amparo en el Congreso. Esos intereses actúan sobre muchos tomadores de decisiones. Y hay que recordar que en una democracia los tomadores de decisiones no sólo están en el Poder Ejecutivo, también están en el Legislativo y en el Poder Judicial.

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Hablando del Poder Judicial, más allá de la Suprema Corte, ¿tenemos un Poder Judicial preparado, confiable?
Tenemos una Suprema Corte confiable, de eso estoy totalmente convencido. Pienso que tenemos mucho que hacer en el nivel de magistrados y de jueces en el orden federal. Y bueno, una infinita tarea que hacer a nivel estatal, donde el Poder Judicial tiene muchos contraste en cuanto a su eficacia y poder judicial.

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¿Considera necesaria una reforma al Poder Judicial?
He estado en contacto con el presidente de la Corte, con el Consejo de la Judicatura Federal y hemos hablado de la imperiosa necesidad de modernizar no sólo los procesos judiciales, sino también la confiabilidad de los jueces y magistrados. Hay plena conciencia de ello. Esto es una reforma en el plano administrativo dentro del Poder Judicial que tiene que ver con la manera en que se asignan las plazas de jueces y tiene que ver con la aplicación de controles de confianza, tiene que ver con la transparencia de los jueces, etcétera, etcétera.

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Para los temas económicos, incluso para lavado de dinero, no hay tribunales especializados.
Ya hay, por ejemplo, una especialización importante en jueces concursales, sobre todo en la legislación ordinaria. Pero creo que tendremos que hacerla en muchas materias, en lavado de dinero, por ejemplo, es una de ellas efectivamente. Pero básicamente es eso, en general, es la tendencia que han seguido los jueces en México, que antes eran jueces que veían todas la materias, se fueron especializando en materias civil, mercantiles, penales… Y creo que esa especialización tendrá que seguir.

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Reconociendo la importancia económica de todos los implicados en la guerra de las telecomunicaciones y el poder político que tienen las empresas televisoras. ¿Qué repercusiones puede tener este pleito hacia 2012 cuando hay un proceso electoral presidencial?
Esta circunstancia lamentable que se vive entre actores de las telecomunicaciones debe llevarnos precisamente a dar soluciones de fondo al asunto de las tres C, sobre todo, competencia. Y en la medida que prevalezca la competencia y también una legislación que centre los contenidos informativos en la verdad, como pretende hacerlo la legislación electoral, no debiera afectar los procesos electorales. Y ojalá no se involucren los intereses de negocio con los intereses electorales, porque eso sería afectar notablemente a la nación. El gobierno estará muy atento para que eso no ocurra.

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¿Con las tarjetas en la mano?
Pues con las tarjetas en la mano. Y si es necesario, con otras medidas. Incluidas las rojas.

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¿Quitar concesiones?
Pues las rojas.

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HACIA LAS ELECCIONES DE 2012
En 2006, Calderón ganó unas reñidas elecciones con un margen de 0.5% sobre Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD). El debate fue sobre el modelo económico, con mayor o menor participación del Estado en la economía. Camino al 2012, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña, lidera las encuestas, mientras que el partido del presidente, el PAN, no tiene un candidato claro, y el PRD vive en crisis permanente.

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En esta campaña presidencial hacia el 2012, ¿vamos a ver una competencia entre personalidades o entre plataformas?
Yo espero que sea entre plataformas, pero la verdad es que, los electores, es como cuando buscan pareja y ven a alguien que les genera confianza y que les permita confiarles su voto. En el 2012 contarán muchísimo los candidatos. 

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El 2006 fue un claro debate entre dos planteamientos de país. ¿Cuál sería el debate en este caso?
Quizá más moderado que en 2006, pero también tendrá que haber un debate sobre pasado y futuro de México. Sin los radicalismos que se vivieron y se expresaron en 2006, pero sí entre pasado y futuro. Le pongo otro ejemplo, la reforma laboral. La reforma laboral está puesta, le puede dar flexibilidad al mercado de trabajo en México. Le puede dar oportunidad de trabajo a mujeres y jóvenes, puede elevar la competitividad del sector productivo. Es decir, hay un sesgo de modernidad ahí y estamos avanzando hacia allá. Claramente en estos momentos hay fuerzas que se oponen a ello y prefieren el pasado y ésas son las que impiden que salga adelante la reforma laboral. Si eso lo trasladamos a las diferentes políticas públicas en materia de energía, en materia fiscal o en materia criminal o en materia de seguridad, hay quienes preferirían el pasado y hay quienes preferirían el futuro y ojalá el electorado decida por el futuro.

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Pero el PAN llevará 12 años en el gobierno en 2012. El discurso pasado y futuro no puede ser de partidos.
Probablemente, yo pienso que sí, porque así se está reflejando en las decisiones políticas del país. No hay que olvidar que han sido 10 años de un gobierno de minoría. Un gobierno que no tiene mayoría parlamentaria y en consecuencia no puede implementar por sí solo reformas que el país necesita y que han sido obstaculizadas por la oposición. Se han logrado algunas y otras no. Y en ese pendiente yo creo que está presente el pendiente de pasado y de futuro.

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¿Cómo ve al puntero en las elecciones de 2012?
Pues no sé…

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A quien está número uno en las encuestas...
Yo creo que cada partido tiene liderazgos bien consolidados. En el PRI hay efectivamente un liderazgo del gobernador Enrique Peña, en el PRD, yo veo liderazgos entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador. Y en el PAN, la verdad, creo que le falta considerar un liderazgo, tomando en cuenta que hay varios aspirantes y eso diluye un poco la fortaleza de uno que se destaca.

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En su partido no sentó bien que usted dijera que podría ser de otro partido.
Siempre lo he dicho y siempre lo diré. Y siempre he sido así en el PAN. Las y los mejores candidatos, desde diputado en un distrito local o desde el regidor en un ayuntamiento hasta Presidente de la República. El día en que el PAN o cualquier partido no se decida por el mejor o la mejor, independientemente de su condición ciudadana, ese día pierde. Ésa es la verdad. Y no sé si le gustó a unos o a otros, pero eso es algo que debe valorarse.

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¿Cuáles son sus prioridades para los últimos 20 meses de su gestión?
Seguridad, desde luego, en los tres ejes: seguir confrontando y confinando a los grupos criminales y frenando su violencia inaceptable; consolidar instituciones, llegar a 32 policías estatales (de calidad). No depende de mí, pero tengo que empujar mucho eso, lo mismo que una política social que genere oportunidades. Dos, el que ha sido eje de mi gobierno, infraestructura. Tres, salud, consolidar con cobertura universal. Cuatro, calidad educativa. Y quinto, una política social que logre reducir la desigualdad, que es en lo que hemos avanzado. Pero habida cuenta de que los precios internacionales, sobre todo de alimentos y en general de los commodities, han afectado, como todo el mundo, a la gente que menos gana. Yo creo que ahí tenemos que hacer nuestro trabajo.

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LA SEGURIDAD NO ES ALGO OPTATIVO
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- ¿Cómo define el éxito en su lucha contra el crimen organizado y cuándo - calcula que llegue?
- La estrategia tiene tres ejes fundamentales. Primero, confrontar, - contener a los criminales. Eso va avanzando en la medida en que vamos - golpeando las estructuras criminales y capturando a los principales - líderes. Segunda estrategia, construir una nueva institucionalidad. No - basta y no se trata de estar sólo confrontando a los cárteles cada vez - más peligrosos, cada vez más agresivos, cada vez más sangrientos. (...) - Es absurdo decir simplemente “retírate, gobierno” y dejar que estos - señores hagan lo que se les dé la gana. Necesitamos nuevas policías. Yo - lo estoy construyendo a nivel federal (...) pero necesitamos policías - renovadas, confiables, eficaces en las 32 entidades de la República. El - tercer aspecto es la prevención y la política social que todavía es más - importante que las dos primeras. Aún tenemos que generar oportunidades - de trabajo y educación para los jóvenes.
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- (...) A mí lo que me preocuparía son las voces que dicen que cuando el - gobierno se arreglaba con los criminales le iba mejor a México. Eso no - es cierto, los criminales cambiaron de modus operandi. Antes les - interesaba sólo pasar, a como fuera, droga a EU. Lo que ha generado la - guerra cruenta entre ellos y la agresividad hacia la sociedad es que - tratan de tomar el control territorial. Ése es un fenómeno que se - exacerbó en la medida que pudo haber arreglos políticos que les abrieron - la puerta de par en par y los dejaron entrar.
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