Satmex cuenta regresiva

Privatización fallida. Drama financiero. Mala gestión (o mala suerte). Un satélite almacenado. Y
Georgina Gatsiópoulos

El número de la suerte de Sergio Autrey tenía 10 dígitos. Las matemáticas -y el azar le ayudaron a elegir el número 4,293,081,765. Ésta es la cifra que -hace ocho años metió en un sobre para competir en la licitación para adquirir -Satélites Mexicanos (Satmex). Entonces apostó y ganó.

- Era la noche del 16 de octubre de 1997, y Autrey trabajaba en una bodega -reacondicionada como oficina ubicada al poniente de la Ciudad de México. Aún -no amanecía, pero Javier Lozano, el entonces subsecretario de la Secretaría de -Comunicaciones y Transportes (SCT), ya le había llamado dos veces. “Aquí -estamos. Aquí seguimos”, era la respuesta que Autrey le daba a las preguntas -de Lozano, quien se encargaba de la privatización de la primera concesión -satelital mexicana junto con Jorge Silberstein. El empresario no entendía la -preocupación de Lozano, pero el motivo lo ameritaba: La suya era la única -propuesta sobre la mesa. Los demás postores se habían retirado.

- Tres meses antes de este proceso, Autrey se encontraba en las oficinas de la -compañía Loral, el gigante de las telecomunicaciones controlada por Bernard -Schwartz y socio del empresario mexicano. Ahí, muy arriba de la Tercera Avenida -de Manhattan, que entonces contaba con una hermosa vista de las Torres Gemelas, -el equipo del empresario calculó que Satmex valía $917 millones de dólares y -que la firma estadounidense junto con Autrey harían una oferta por 75% del -capital de la compañía. Autrey aportó $50 millones de dólares. Loral, $90 -millones más. Su oferta se complementaría con un financiamiento puente de los -bancos de inversión DLJ y Lehman Brothers, que luego sería sustituido por dos -emisiones de bonos. De regreso a México, Autrey tardó poco en convertir a -pesos la cantidad de la oferta, su “número de la suerte” que formó -integrando cada uno de los dígitos entre el 0 y el 9.

- Ocho años después, Satmex y una de sus controladoras han dejado de pagar -una deuda de $713 millones de dólares. Funcionarios de la SCT dicen que se -preparan para quitarle a Autrey la concesión satelital. Los tenedores de deuda -de la compañía pretenden arrebatarle el control del negocio. Ambos grupos -amenazan a Autrey, el presidente y director general de Satmex, con denunciarlo -penalmente: el gobierno dice que Autrey ha causado un quebranto a la nación y -los inversionistas dicen que hubo dolo en el incumplimiento del contrato.

- El accionista de control de Satmex reconoce que se encuentra en una especie -de laberinto. “Tengo que asumir lo peor para poder estar viendo las -oportunidades y las salidas. El miedo no es buen consejero”, dice en -entrevista con Expansión. Él cree que saldrá de ésta, no sólo -rescatando a la empresa sino poniendo en órbita a su satélite salvador: el -Satmex 6. Su empresa no ha hecho ningún pago de su deuda sin garantía desde -hace dos años, ha estado ahorrando y, según Autrey, hay recursos suficientes -para lanzar el aparato y hasta para empezar a diseñar el satélite Satmex 7.

- Para algunos funcionarios del gobierno, directivos del sector privado y -miembros de la comunidad inversionista internacional, la actitud de Autrey es -puro bluff. Dicen que su plan de negocios es fantasioso y que su futuro -es casi tan negro como el hoyo en que ha caído su empresa.

- Un funcionario de Hacienda opina: “Cada reestructuración es dramática y -complicada. Ahora todas las partes están haciendo su show. Pero a nadie le -conviene destruir Satmex. Lo que no hay es mucho tiempo para llegar a una -resolución”.

- 10. Ciudad de México, Colonia Narvarte
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La cuenta regresiva de Autrey empezó a correr el 24 de octubre de 1997. Ese -día se anunció al ganador de la licitación de Satmex en una ceremonia a la -que no asistieron ni Carlos Ruiz Sacristán, secretario del ramo, ni el entonces -presidente Ernesto Zedillo. El evento fue presidido por Lozano acompañando de -Silberstein, el encargado de la unidad de desincorporación de la SCT; -asistieron funcionarios de la paraestatal Telecom y de la Cofetel, así como -representantes de familias con apellidos de abolengo como Baillères, Bours y -Autrey. También asistieron los representantes de las divisiones satelitales de -los gigantes General Electric y General Motors. Presente también estaba Russell -Mack, el número tres de Loral.

- En una pantalla se mostraba el precio fijado por el gobierno para esta -licitación. Frente a ella, Lozano abrió tres sobres. Los dos primeros, como -él ya sabía de antemano, contenían una oferta de cero pesos: Era la postura -de Panamsat, de General Motors y los Baillères, y de Americom, de General -Electric y los Bours.

- “La licitación estaba en riesgo”, recuerda hoy Lozano. Se declaró -ganadora a la única oferta, que superaba por 43% el mínimo establecido por dos -bancos contratados por el gobierno para hacer la valuación. Autrey celebró la -operación como si hubiera habido competencia. Hubo mariachis, cuenta Lauro -González, ex director general de Satmex, y entre los cercanos se repartieron -camisetas con la leyenda “Telefónica Autrey eleva su órbita. Generales en -retirada”, en referencia a General Electric y General Motors.

- 9. Sonora, Ciudad Obregón
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La familia Bours tiene motivos para festejar. Desde sus oficinas en Ciudad -Obregón, Javier Bours Castelo, actual director general de Bachoco, dice de los -eventos de octubre 1997: “En efecto, participamos en la licitación… Lo -bueno fue que perdimos”.

- Alguien más ganó. Por la transacción, el gobierno de Zedillo se llevó a -las arcas la cantidad de $650 millones de dólares en efectivo. “Pagué caro”, -reconoce Autrey. En marzo del año pasado, su querella legal por la apertura del -sector satelital mexicano –iniciada en reciprocidad con Estados Unidos y -Canadá en 2001–fracasó en su última instancia.

- 8. Nueva York, Manhattan
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Para 2004, la alarma llevaba más de un año sonando en Wall Street por el -caso de Satmex. Los tenedores de las dos emisiones de deuda de la compañía ya -se habían organizado en comités informales. La situación financiera de Satmex -era más que preocupante. “El nivel de apalancamiento es insostenible”, -escribió el equipo de Deutsche. “La flota actual de satélites no genera -ingresos suficientes (para hacer frente a la deuda)”. Al 31 de diciembre de -2003, última fecha que Satmex publicó información financiera auditada, los -adeudos de la empresa sumaban $572 millones de dólares y su generación de -ingresos no llegaba ni a $80 millones de dólares. Moody’s y Standard & -Poor’s bajaron sus calificaciones a sus niveles más bajos en el verano de -2003, luego de que la empresa incumplió con las amortizaciones de su deuda. -Algunos cubículos de la empresa empezaron a vaciarse. Aunque había pocos -despidos, los miembros del equipo que administraba y vendía los servicios -satelitales dentro y fuera de México, salían uno a uno.

- 7. Ciudad de México, Centro
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La sede de Casa Autrey estaba en la calle de Nezahualcóyotl, en el centro -de la capital mexicana. Es ahí, en las oficinas de la controladora de miles de -farmacias alrededor del país, en donde varios de los hermanos Autrey iniciaron -sus carreras. En 1999, más de nueve años después de la muerte de Adolfo -Autrey, padre del presidente de Satmex, Casa Autrey era una empresa cuyas -acciones estaban listadas en el New York Stock Exchange. Pero lejos del glamour -de Wall Street, la compañía mexicana vivía las consecuencias de la -devaluación del peso y la caída en el poder adquisitivo de los mexicanos.

- La situación financiera de Casa Autrey se debilitó entre 1995 y 1998. -Perdieron $300 millones de pesos y los ingresos de las operaciones de la -compañía sumaban apenas unos $25 millones. Otra preocupación eran las ligas -que unían a Casa Autrey, controlada por la familia Autrey, con Altos Hornos de -México (Ahmsa), una acerera en cuyo capital participa Xavier Autrey, hermano -del director y presidente de Satmex. Ahmsa solicitó la protección de la vieja -ley mexicana de Suspensión de Pagos. Dejó de pagar su deuda de casi $2,000 -millones de dólares bajo un régimen que permite a los accionistas de la -compañía mantener el control del negocio. Se decía que la situación de Ahmsa -fue el catalizador de la reestructuración familiar que los Autrey tuvieron en -1999. Vendieron el negocio del padre en 2000 y, con los recursos, pagaron a -todos los acreedores de la familia, con excepción de Banamex, que en 2001 -aceptó acciones de Principia, firma tenedora de las acciones de control de -Satmex, a cambio de cancelar su crédito. Ahora el banco mexicano es dueño de -30% de Principia. Xavier Autrey, accionista de Ahmsa, fue detenido y encarcelado -en España el año pasado, acusado en México de un fraude fiscal. La -Secretaría de Hacienda desistió la demanda y recibió su pago el 21 de junio -de 2005. “Yo sé qué es una reestructura”, dice Sergio Autrey. “Mi padre -nunca le debió a nadie. Yo sí. Los tiempos cambian. Creímos en nuestro país. -Seguimos creyendo en México”.

- 6. Órbita arriba de la Tierra, 109.2º
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En agosto de 2000, miles de kilómetros arriba de la tierra, un aparato -llamado Solidaridad 1 dejó de funcionar por una falla en la computadora -central. Construido por la división satelital de la empresa fundada por el -empresario vanguardista estadounidense Howard Hughes, Solidaridad 1 fue -declarado pérdida total a finales de 2000. La aseguradora del aparato pagó a -Satmex $250 millones de dólares. Este monto se utilizó para la construcción -del Satmex 6, un aparato diseñado por Loral, y el prepago de la mayor parte del -costo de su lanzamiento. Pero la actual flota de Satmex tiene limitaciones -importantes. La señal de Solidaridad 2 cubre sólo México y opera a 66% de su -capacidad. La vida esperada de este satélite es de tres años. El aparato está -asegurado por menos de $50 millones de dólares y su póliza vence en cinco -meses. Otro modelo de la misma familia de satélites ha sufrido una plaga de -fallas empezando en 1998.

- 5. Nueva York, Manhattan
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El 27 de mayo pasado, los tenedores de los Floating Rate Notes (FRNS) o -notas con tasa flotante, y los High Yield Bonds (HYBS), bonos de alto -rendimiento, solicitan una reorganización de Satmex al amparo del Capítulo 11 -de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. “No son razonables”, dice Autrey, -“pero sí son racionales. Tienen su lógica y su manera de actuar”. Los -acreedores entregaron su papeleo en 1 Bowling Green, donde están las oficinas -de la Corte Estadounidense de Quiebra, en el distrito sur de Nueva York. El juez -Robert D. Drain revisará el caso. Drain es también el juez en el caso de Loral -Space and Communications, socio de Satmex, que solicitó que la corte -supervisara su reorganización hace dos años.

- Días después de entregar el papeleo a la corte estadounidense, los fondos -extranjeros que detentan la deuda de Satmex ofrecieron extender el tiempo -límite para que Autrey, junto con sus asesores de Elek, Moreno Valle y -Asociados, decidieran si se someten a las leyes civiles estadounidenses o a las -mexicanas. “En EU hay mucha experiencia en el Chapter 11”, reconoce Autrey. -Pero el 29 de junio, Satmex se acogió a un Concurso Mercantil en México. -Refugio Ortega Marín, juez segundo de distrito en materia civil, llevará el -proceso.

- “Estamos preocupados porque no vemos que haya incentivos para que el -gobierno llegue a un arreglo en el corto plazo”, dice un acreedor. Los -actuales encargados del caso de Satmex podrían librarse del problema porque -bajo el régimen de Concurso Mercantil, cualquier resolución podría alargarse -hasta el siguiente sexenio. El temor es notorio: podría ser tóxica la mezcla -de roles que juega el gobierno en Satmex: es dueño de 24% de la compañía, es -cliente, y también regulador. Además, es acreedor de los accionistas de la -empresa.

- 4. Guyana Francesa, Kourou
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Desde hace 18 meses, Satmex 6, el más poderoso satélite mexicano, está -guardado bajo llave en un almacén de la base espacial de Kourou. Asegurar el -aparato en su lanzamiento y hasta por un año, podría costar hasta $60 millones -de dólares. Satmex tiene en su tesorería unos $50 millones de dólares -después de dos años de no pagar sus deudas. Si Satmex logra un lanzamiento -exitoso del satélite, reconoce Autrey, sus acreedores lo habrán financiado “sin -querer”.

- 3. Ciudad de México, Los Pinos
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En junio de 2003, hay un aparente disconnect entre las secretarías -de Hacienda y la de Comunicaciones, en el caso de Satmex, apunta Autrey. Antes, -este asunto se trataba con altos funcionarios de Hacienda, desde Francisco Gil -Díaz hasta Alonso García Tamés. Desde 2004, las llamadas se hacen a la SCT a -las extensiones del subsecretario Jorge Álvarez Hoth y de Rodolfo Salgado, -quien sustituyó a Silberstein como director de la Unidad de Apoyo al Cambio -Estructural.

- En marzo de 2004, Satmex perdió la última instancia de todos los juicios -relacionados con la apertura del sector satelital mexicano, situación que la -compañía consideró como inequitativa. A partir de entonces, en Los Pinos -comenzó a hablarse de Satmex. Las declaraciones públicas advertían que “No -habrá rescate”; “Es problema entre la empresa y sus tenedores de bonos”; -“Hay varios interesados en comprar la empresa…”. A fines de junio, el -secretario Cerisola dijo que desde la apertura del sector satelital para -jugadores internacionales, Satmex había dejado de ser una empresa estratégica.

- 2. Texas, MCallen
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Desde una ciudad pequeña estadounidense, sigue corriendo la cuenta -regresiva de Satmex. Es el 29 de diciembre de 1997, día en que nace el -Menoscabo, un adeudo que representa la diferencia en valor entre una empresa con -un alto nivel de apalancamiento y una compañía sin deudas. Porque es -accionista de Satmex, el gobierno se convirtió en acreedor de una controladora -de la compañía para cubrir esa diferencia. La transacción se concretó cuando -la tesorería nacional aceptó el dinero de Autrey y de Loral para Satmex. El -gobierno nunca colocó los acciones que detenta en Satmex y hoy su Menoscabo -más intereses suman casi $200 millones de dólares.

- 1. Nueva York, Manhattan
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El 15 de julio de 2003, Loral Space & Communications solicita la -supervisión de su reorganización de la Corte Estadounidense de Quiebra en el -distrito sur de Nueva York presidido por el juez Robert D. Drain. Este mismo -día Boeing reconoció pérdidas por $1,100 millones de dólares por problemas -en su división satelital, incluidos los que usa Satmex. Para pagar una cuarta -parte de su deuda, Loral vendió seis satélites (y sus posiciones orbitales) -por $1,100 millones de dólares a Intelsat. Bernard Schwartz, el dueño de -Loral, está a punto de perder el control de su compañía. El que podría tomar -las riendas de la empresa se llama Mark H. Rachesky y es socio de control del -fondo MHR. Rachesky controla la mayor parte de la deuda sin garantía de Loral, -papel que se convertiría en acciones de acuerdo con el actual plan de -reorganización mandado a la Securities and Exchange Commission (sec). Rachesky -es también tenedor del papel que no tiene asignado una garantía específica de -Satmex. Rachesky, un médico convertido en inversionista, tiene una manera de -negociar muy agresiva, pero desconoce las claves para realizar una reestructura -exitosa en México. Dejó de participar en las negociaciones con Satmex desde -hace más de un año. Si toma el control de Loral, próximamente, Rachesky será -dueño de 51% de Satmex.

- 0. Ciudad de México, Torre Esmeralda
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En su sala de juntas, Sergio Autrey se rodea de 71 piezas de arte hechas a -partir de las portadas de los discos grabados por separado por los ex Beatles: -John, Paul, George y Ringo. Cerca de la figura de Imagine, de John Lennon -y Yoko Ono, despliega su estrategia basado en una fábula: En una ocasión, en -la selva comenzó a soplar un fuerte viento que asustó a los animales más -débiles. A medida que se hacía más intenso, la selva comenzó a vaciarse. Uno -a uno se marcharon, incluidos los más fuertes. Entonces, el león se quedó -sólo para afrontar la realidad…

- Autrey, un cincuentón que estudió ingeniería química en Stanford, y cuya -figura es la de un melómano de los 70, se pone en el papel de león. Su mirada -es la de un hombre inteligente y listo, pero a la vez sensible y un poco triste. -Hay veces que se nota con mucha confianza. Pero a ratos, su forma de hablar, con -largas pausas e ideas inconclusas, revela algo que puede interpretarse como -nerviosismo. Pero eso no significa que pierda el optimismo, que a veces parece -que sólo él puede tener. “Mi futuro”, dice, “es mucho más divertido y -prometedor que mi presente”.

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