Se fue el andaluz alegre

Adiós a Antonio Ariza, empresario y filántropo.
Redacción /

“Era un empresario de primera calidad que llevó a la Casa Domecq en México a las nubes, incluso más alto que su casa matriz en España; era un hombre que quería a México más que a su tierra natal”, expresó Antonio del Valle, presidente saliente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios  sobre Antonio Ariza Canadilla que falleció el pasado 25 de mayo a la edad de 84 años.

- Nació en 1921, y a los 16 años ingresó a trabajar en la Casa Pedro Domecq, donde su dinamismo y empeño fueron reconocidos al poco tiempo, ya que le fue encomendada la misión de promover en México los brandies de la firma ibérica, lo que marcó su destino para siempre, pues tuvo que embarcarse a tierras mexicanas.

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- El primer gran reto que enfrentó Ariza Cañadilla fue el cierre de las fronteras nacionales a los vinos y licores importados. Convenció a Pedro Domecq González de producir en México las uvas y el brandy, y en 1958 salió a la venta la primera botella de brandy Presidente, dedicada al entonces presidente de México, Adolfo López Mateos.

- Fue fundador de la alta escuela mexicana de jinetes y gran promotor de la crianza de caballos de raza azteca. Ariza también se distinguió por apoyar a diversas causas e instituciones de beneficio social. Entre otras organizaciones formó parte del Consejo Consultivo del Centro Mexicano para la Filantropía. “Era un andaluz alegre e inteligente. Amigo en el mejor sentido de la palabra. Dador de apoyo, consejo y comprensión”, así calificó el periodista Jacobo Zabludovsky la vida de Antonio Ariza.

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