Señales de guerra

Aunque los contrincantes anuncian con bombo y platillo sus servicios de televisión digital, este ne
José Ramón Huerta

Damas y caballeros, se inicia la batalla de la televisión digital. Y como suele suceder en los negocios actuales, en esta lucha se permite todo, sin dar ni pedir cuartel.

- Conforme se suscitan los movimientos estratégicos, los contrincantes (que se cuentan con los dedos de una mano) abren nuevos frentes, ya en las alturas satelitales, ya en las salas de juntas donde deciden cómo entretener mejor a un televidente que aún ignora mucho sobre este nuevo reino —a repartirse— del Direct To Home (DTH).

- Los clanes Azcárraga, Vargas y Serna cuentan sin duda con las mejores posiciones, gracias a que sus respectivas empresas —Televisa, MVS Multivisión y Medcom— ya fortalecieron (o están en ciernes de hacerlo) su alianzas estratégicas. A la sombra vela sus armas la familia Ibarra, de Acir Comunicaciones, con su firma Televisión Integral (TVI), mientras que los telecableros del país —representados por la Productora y Comercializadora de Televisión (PCTV)— aguardan la señal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para entrar a la refriega.

- El tamaño del negocio
¿Será tan valiosa la recompensa como para justificar las cuantiosas inversiones, necesarias si se quieren montar centros de operación y estudios de producción, pagar la altísima renta de los transpondedores de satélites y la contratación con cadenas productoras, además de soportar los planes de financiamiento para que el usuario se haga de las cajas decodificadoras y las antenas, cuya forma y tamaño (aunque no el precio) son las de una pizza?

- Según los participantes, el mercado mexicano sí vale la pena. Pero con el castigado poder adquisitivo de la po­blación, el negocio es más potencial que palpable. Las cifras estimadas por las compañías competidoras indican que entre 12 y 14% de hogares mexicanos (en un universo de 18 millones de telehogares) cuentan con servicio de televisión de paga por cable o por la modalidad de microondas —Multipoint Multichanel Distribution System (MMDS).

- Aunque el actual nivel de suscripción aún es considerado bajo —habría que compararlo con Estados Unidos, donde 40% de los telehogares ya contrata televisión restringida—, la esperanza es que en 10 años México alcance un promedio de 30% de suscripción bajo cualquier sistema de televisión de paga. Fuentes bien informadas señalan que, a la fecha, ya han entrado al país 300,000 equipos DTH que operan de forma “pirata”. Este dato arroja luz sobre la posible aceptación a futuro de este servicio.

- Los competidores encuentran, además, otro justificante para su actual interés: este nuevo sistema televisivo, (cuya señal codificada proviene de un satélite y es recibida directamente en los hogares a través de una antena redonda de 60 a 90 centímetros de diámetro, para luego ser interpretada por un decodificador), si bien implica al principio un fuerte gasto, también posibilita —gracias a la señal satelital, que no reconoce fronteras ni accidentes geográficos— tener acceso a una extensa porción territorial, donde el cable o las microondas encuentran serios problemas físicos.

- Quien perciba que la historia de la televisión digital apenas se está escribiendo, acierta. Las experiencias en el mundo han sido desiguales. En Estados Unidos, por ejemplo, donde el servicio Direct To Home inició en 1994, tomó poco menos de año y medio llegar al millón de suscriptores. El incremento de penetración en ese país aumentó en los últimos meses y para su segundo año ya logró sumar 2.7 millones de usuarios, acaparados en gran parte por las dos más importantes compañías en este rubro: DirecTV (propiedad de Hughes Electronics, filial a su vez de General Motors) y PrimeStar.

- En Alemania, uno de los países “laboratorio” de Europa (región donde operan con predominio el alemán Kirch Group y la British Sky Broadcasting, frente al francés Canal Plus), las cifras hablan de una historia distinta en cuanto al éxito de la televisión digital: sólo un magro porcentaje de los televidentes germanos que ya cuenta con algún servicio de televisión restringida está dispuesto a gastar mensualmente en otro servicio que, según ellos, “ofrece pocas ventajas frente al cable... y es más caro”.

- ¿Es acertada la reacción de los teutones ante el DTH? Depende del cristal con el que se mire. Las ofertas en México de Sky —la asociación de las mega empresas Televisa, News Corporation, Tele-Communications Inc. y la brasileña Organizaçoes Globo—, DirecTV —que encabeza Hughes Electronics, misma que formó la empresa Galaxy Latin America junto con MVS Comunicaciones, Grupo Abril, de Brasil y Grupo Cisneros, de Venezuela— y Tele Red —de Grupo Medcom, con proveedores tecnológicos como Scientific Atlanta y la mexicana TSA, y que en breve anunciará su asociación con “una importante empresa estadounidense que ya otorga servicio DTH en su país”— son semejantes en términos generales: unos 100 canales, entre video (70) y audio (30). Como se ve, la oferta resulta muy superior en número a la propuesta a través de los servicios de cable o MMDS.

- En cuanto al costo, las tres empresas competidoras coinciden: inscripción, equipo e instalación, sumados, podrían fluctuar entre $400 y $700 dólares (es decir, de $3,000 a $5,500 pesos). La renta mensual, alegan, dependerá del “paquete” que se contrate: el número de canales básicos, premium y pago por evento (PPV). Un precio promedio mensual que “le saque jugo” al servicio fluctúa entre $200 y $500 pesos.

- La tríada de participantes nacionales ha emprendido sendas campañas promociónales para anunciar sus servicios, sin dar hasta ahora una fecha definitiva para su lanzamiento. El “ya merito” parece ser el común denominador de su publicidad. Valiéndose de sinergias, cada una de estas compañías ha utilizado tiempo al aire en medios que sus grupos de comunicación poseen o con los cuales guardan relación estrecha.

- Así, desde 1994 Medcom —a través de las estaciones radiofónicas que Clemente Serna Alvear vendió a Grupo Radio Centro— tomó la delantera lanzando avisos sobre Tele Red; MVS utiliza las señales de varios canales de Multivisión para promover DirecTV, y Televisa hace lo propio vía Cablevi­sión y sus cuatro canales de señal abier­ta (canales 2, 4, 5 y 9) para anunciar la llegada de Sky.

- El parte de guerra
Hasta mediados de septiembre, y de acuerdo con entrevistas que EXPANSIÓN realizó con presidentes de grupos competidores y funcionarios de la SCT, varios hechos eran clave para el arranque del DTH en México.

- De acuerdo con Federico González Luna, director de Sistemas de Difusión de la Comisión Federal de Telecomunicaciones —órgano dependiente de la SCT, encargado de discutir con la estadounidense Federal Communications Comission (FCC) los acuerdos y protocolos sobre la utilización de señales satelitales en uno y otro país—, “se han otorgado cuatro concesiones para operar con satélites mexicanos a las siguientes empresas: Televisa, Medcom, MVS y Acir. Las únicas que ya han firmado para la renta de transpondedores en un satélite mexicano (el Solidaridad II) son las dos primeras.”

- González Luna, uno de los representantes por la parte mexicana en la negociación con la FCC, dice que MVS no puede operar con satélites extranjeros (de su socio Hughes) hasta que los protocolos sobre servicios satelitales —entre ellos, el de DTH— hayan sido concluidos. Según el funcionario, las conversaciones con las autoridades estadounidenses van bastante avanzadas, pero acota: “No vamos a apresurarnos. Queremos que la negociación sea favorable para México y, al parecer, existe un buen ánimo de colaboración. Lo único que podría agregar es que los protocolos están en mucho más de 50% del proceso de resolución.”

- Tal aclaración es importante, pues la única empresa que hasta el cierre de esta edición tenía todas las herramientas técnicas y de programación necesarias para arrancar en México era DirecTV. De hecho, gracias a su sociedad con Galaxy Latin America, DirecTV ya ofrece el servicio en Brasil y Venezuela.

- Pero aún tiene enfrente un gran obstáculo: los planes de DirecTV son transmitir su señal vía el satélite Galaxy 3R, de propiedad estadounidense, lanzado en diciembre pasado en Cabo Cañaveral y diseñado para transmitir en banda Ku, exclusiva para señales de televisión de paga. Mientras no estén firmados los protocolos de reciprocidad entre ambos países, el satélite estará impedido de operar en México.

- “El 29 de abril pasado se firmó el tratado bilateral respecto de las comunicaciones satelitales”, recuerda Salma Jalife, asesora de la SCT. “A partir de entonces se desarrollan como complemento de ese documento base los protocolos o reglamentación de los servicios, entre ellos el DTH. Lo que México busca es dar una mayor oportunidad a las empresas mexicanas: que se desarrollen en el exterior de forma recíproca, tal y como aquí se les da el trato nacional a las empresas extranjeras.”

- La experta estima que México se encuentra en clara desventaja frente a los operadores del exterior. “Estados Unidos tiene más de 30 satélites, mientras que México posee tres (entre ellos Solidaridad I y II, aptos para otorgar el servicio DTH) y está por construirse un cuarto que sustituirá al Morelos II.” El fabricante es, por cierto, Hughes Electronics, que además se perfila como uno de los más serios postores por adquirir la infraestructura satelital de Telecomm, cuando esta dependencia sea desincorporada antes de que concluya el año.

- Para Francisco Javier Ramírez, presidente de la Cámara Nacional de Televisión por Cable (Canitec) —cuyos socios son propietarios de PCTV, mismos que calculan obtener este año su concesión para operar DTH—, “los protocolos se resolverán rápido, y espero que no violenten la autonomía de México, como algunos pretenden. Autonomía significa que la información sea procesada por una empresa mexicana en territorio nacional, que se vuelva a subir al satélite y, entonces sí, entregarla al usuario. De modo contrario, ¿cómo puede el país sancionar a quien altere la soberanía?”

- La versión Vargas
Dice el adagio que quien pega primero, pega dos veces. Tal parece ser la misión de MVS Comunicaciones. Como se sabe, el grupo fue pionero tanto en la radio de frecuencia modulada (FM) con StereoRey, como en el lanzamiento de la televisión restringida vía microondas en México (Multivisión), que en unos meses rompió el monopolio que por años mantuvo Televisa con Cablevisión en el Valle de México. Hoy, con DTH, está en el ojo del huracán.

- Joaquín Vargas Guajardo, presidente del consejo de MVS Comunicaciones, aclara que su empresa ya otorgaba el servicio de televisión digital desde 1994: “Llegamos a tener hasta 18,000 suscriptores”. Pero este proyecto fue desmantelado luego de firmar la sociedad con Hughes Electronics, en febrero de 1995; el acuerdo resultó una verdadera sorpresa, pues era público el pacto que mantenía la filial de General Motors con Grupo Medcom, de Clemente Serna.

- Vargas, quien es consejero de Banca Serfin, relata la historia: “En enero de 1995 me llamó un compañero en el consejo del banco, un abogado que maneja mucha inversión extranjera en México y quien también representa a Hughes. Me informó que esta empresa tenía mucho interés en entablar pláticas con MVS, aunque sabía que Hughes estaba en negociaciones con otra compañía. Al final acepté la reunión y me hizo saber que se sentían engañados, porque Medcom les había asegurado que sólo se obtendría una concesión para operar DTH en México”.

- Menos de 30 días después de esa reunión, ambas compañías anunciaban su sociedad, englobada en el proyecto DirecTV/Galaxy Latin America (cuya inversión asciende a $400 millones de dólares). Recuerda Vargas: “El mismo mes en que se nos otorgaba la concesión, ya éramos capaces de transmitir. Eso tiene más de 20 meses, y de hecho la otra empresa (Tele Red) aún no sale al mercado”.

- Con la intención de hacer pública a MVS —la empresa pretende colocar acciones en México y Nueva York por un monto de $120 millones de dólares en el primer trimestre de 1997—, Vargas estima que para fines del año 2000 acumularán más de dos millones de suscriptores en sus sistemas de televisión de paga. Pero por ahora tiene un problema en cuanto al DTH: deberá transmitir desde un satélite extranjero, aspecto que no se acababa de dilucidar en los protocolos México-Estados Unidos.

- “Es falso que lo del protocolo haya detenido la puesta en marcha de DirecTV”, responde el presidente de MVS. “El proceso de la firma de los tratados se llevó a cabo en abril, cuando se firmaron los acuerdos de reciprocidad en los cuales México obtuvo muchos beneficios; uno de ellos es que Telecomm se ha revalorizado en vistas a su privatización. En el momento en que los satélites mexicanos puedan tener clientes estadounidenses para dar servicios en aquel país, su valor potencial crecerá muchísimo. Veo con mucho gusto que el nuevo satélite que sustituirá al Morelos II cubrirá territorio de Estados Unidos y también se contempla la prestación de servicios a ese país.”

- Tras la firma de los tratados, continúa el directivo, “vino un proceso donde una asociación de productores de Estados Unidos objetó que la FCC firmara los protocolos en virtud de que querían conocer el reglamento y saber si se cumplía o no con las restricciones a sus leyes en relación al uso de satélites mexicanos. Por nuestra parte hemos sido muy solidarios y, antes que nada, mexicanos. Nuestro país es libre y soberano para determinar sus regulaciones; al que le guste, bien, y al que no... también. Pero ciertamente este es un proceso legal difícil de resolver.”

- Al momento de la entrevista, Vargas estimaba que durante la primera quincena de septiembre se resolvería la posibilidad de usar un satélite que no fuera mexicano para poder transmitir la señal de DirecTV. Tal hecho no se consumó en ese lapso. En México, DirecTV operará con el satélite Galaxy 3R; después de un año, lanzará otro, el Galaxy 8R. Ambos tendrán 24 transpondedores y a medida que la tecnología avance, poseerán mayor capacidad de compresión digital, lo que les permitirá transmitir muchos más canales.

- Vargas destaca que la característica que otorgará mayor valor agregado a su sistema será tener la producción propia y contar con canales de pago por evento, cuya programación se generará para Latinoamérica en su centro compartido de Long Beach, California. “Donde tenemos mayor potencial de desarrollo es en la producción. La característica competitiva que hará que una compañía tenga éxito es la producción propia en canales exclusivos; para eso habrá que asociarse”, confirma.

- Insiste que la diferencia no está en los sistemas de distribución (como cable, MMDS, DTH), “porque los dueños de los canales internacionales difícilmente venden su programación en exclusiva y cada vez es más difícil mantenerla. Todos los días surgen compañías y sistemas que se dedican a distribuir”.

- En cuanto a lo seductora que puede llegar a ser la oferta de 100 canales, cuando el televidente cuenta con escaso tiempo de ocio, Vargas admite que “es­tudios de mercado hechos en Estados Unidos por AC Nielsen (firma de investigación de mercados) demuestran que nadie ve más de ocho canales. Sin embargo, el PPV hará la diferencia; el rubro por el que la gente paga es entretenimiento, y dentro de él, está el cine. Si tenemos canales básicos y premium, pero además damos muchos más canales en exclusiva, la gente se irá por ahí”.

- Respecto al precio, el directivo cree que habrá fuerte competencia. “Contratar DirecTV significa pagar $400 dólares de entrada, pero sin necesidad de contratar un paquete básico. El usuario podrá ver las películas que ordene por botón, como una tienda de renta de videos. Con ese plan sólo podría aspirar a PPV por película y por canal, sin tener que pagar cuota fija de algún paquete básico, como sucede en la televisión de paga actual.”

- Aclara que no por estar asociados con cadenas venezolanas y brasileñas el suscriptor de DirecTV tendrá obligadamente que atender a programación de esos países. “Lo que hacemos es tener en el satélite un menú muy grande para ofertar a los clientes. Ese es el caso del canal español Antena 3 —que nosotros contratamos—, cuya señal generamos desde México y la subimos al satélite para que en Venezuela la puedan bajar, si así lo desean.”

- Vargas está seguro del éxito de este nuevo sistema. “La aparición de DirecTV, que significa una parte pequeña de los ingresos de Hughes, hizo que el valor de la acción de esta compañía creciera en más de 64%. Y el proyecto no sólo contempla televisión, sino además otros servicios, como DirectPC: a través de la antena se podrá conectar una PC y rentar software, incluyendo juegos interactivos. Como producto, ni la videocassetera tuvo el tremendo éxito del equipo receptor de DTH.”

- La red de Medcom
Mucho se ha hablado de los problemas financieros y logísticos por los que tuvo que pasar Grupo Medcom. Que si su socio Hughes se le había “echado para atrás”; que si la devaluación había alterado los planes de lanzamiento de Tele Red; que si Inbursa, del Grupo Carso, había evitado naufragar el proyecto a través de una inyección de financiamiento vía una sociedad de inversión de capitales (Sinca) a cambio del 40% de Medcom.

- Hay una parte de verdad en todo ello. Y así lo explica el presidente de Medcom, Clemente Serna Alvear: “Con un proyecto como este, uno se fija ciertas metas y fechas. Pero ese calendario está sujeto a eventualidades. En nuestro caso, el lanzamiento se ha diferido por una alianza con una empresa estadounidense importante en este campo, sociedad que anunciaremos en breve. Hemos tenido además que hacer algunas modificaciones en nuestro centro de señales, que nos permitirán muchas ventajas operativas, pero que han causado retraso”.

- En cuanto a su fallida alianza con Hughes, Serna da su versión: “Teníamos firmado un memorandum de entendimiento que duró un año. Al final no llegamos a un acuerdo, porque siempre pensamos que habría dificultades en cuanto a la transmisión en México desde un satélite extranjero. La otra razón es que nos preocupó el tamaño de esa empresa: seríamos una parte muy pequeña de ella. Y encontramos problemas de ‘volatilidad’: en el lapso que duraron nuestras pláticas, Hughes cambió cuatro veces de director. No sentimos que fuera una forma perdurable de hacer negocios”.

- Argumenta el directivo que no juzgó apropiado comprometer su proyecto aliándose con venezolanos, brasileños, argentinos, estadounidenses (en referencia a las sociedades multinacionales que dieron vida a Sky y DirecTV). “Hoy podemos ver materializados algunos de nuestros temores de aquel entonces: se anunció la adquisición por parte de Hughes del sistema satelital PanAmSat, lo cual derivará en cambios que podrían afectar a las compañías comprometidas. Ese tipo de situaciones se presentan en esas asociaciones tan grandes.”

- Debe recordarse que Televisa mantiene un porcentaje accionario (8.5%) en la nueva sociedad Hughes/PanAmSat. Según fuentes, el proyecto Sky habría contemplado la utilización de algún satélite de ese sistema para bañar con su señal territorios latinoamericanos, pero con la operación de compra, estimada en $3,000 millones de dólares, los planes de Sky eventualmente se verían comprometidos. De manera paralela, el rumor de que General Motors planea escindirse de su filial Hughes Electronics, aunque en teoría no debiera alarmar a los socios de DirecTV, es un ingrediente que contribuye a crear incertidumbre en cuanto al futuro de ese proyecto latinoamericano de televisión digital.

- A pesar de la ruptura con Hughes, Medcom nunca planeó navegar en solitario. Si bien no fue en calidad de socio, sí apeló al apoyo tecnológico de Scientific Atlanta, una de las empresas que cuenta con los desarrollos necesarios para proyectos DTH (como lo hacen por su lado las firmas General Instruments y la misma Hughes). Junto con TSA, otro proveedor mexicano, Scientific Atlanta termina en este momento la instalación del centro de señales para Tele Red, en el cual se invirtieron poco más de $30 millones de dólares. La inversión global de Tele Red ascenderá a $100 millones de dólares.

- Así pues, Medcom no carecerá de socio tecnológico. “Aún no puedo dar datos precisos al respecto —dice Serna—, pero es una compañía activa en Estados Unidos y, desde luego, no es DirecTV. Este socio nos permite tener la flexibilidad que buscamos: será parte de nuestra operación, pero no estaremos sujetos a los vaivenes que tendríamos con Hughes.”

- Medcom solicitó a la SCT 10 transpondedores para su servicio DTH, aunque sólo le fueron autorizados siete en banda Ku en el satélite Solidaridad II. Según Serna, “están apartados y empezaremos a usarlos a partir de octubre. Ahora no estamos pagando por ellos, como se dice en los medios. Es cierto que se pagó una parte, y al sobrevenir la crisis renegociamos; esa fue otra razón para retrasar el proyecto”.

- Serna declina hablar de su oferta DTH (“ya la verán en unas semanas”) y de los valores agregados de la misma, en virtud de que la competencia, tras bambalinas, está durísima. “La competencia es producto de complicadas alianzas, que implican intereses cuantiosos, que en ocasiones se enfrentan unos con otros en diferentes países. La televisión de paga es un mercado distinto, donde está todo por escribirse; éste es un negocio para los próximos 20 años y por eso hay diferentes formas de verlo.”

- Según Serna, algunos de los participantes creen que México, al formar parte de la región latinoamericana, debería estar integrado a ella. “Pienso que están equivocados. México es un país que por su situación geográfica poco tiene que ver con Latinoamérica. Los conceptos panregionales suenan muy bien y seguro que en Wall Street los aceptan como buenos, pero falta ver qué resultados ofrecen. Mi visión es mucho más realista: nuestro país está más integrado a Norteamérica.”

- Tele Red intentará reflejar esa misma visión en los contenidos que ofrezca al usuario mexicano. Entonces, ¿la producción propia no es la ventaja competitiva por definición? “Si pueden producir 120 canales... bueno —responde Serna—. Televisa dice ser una empresa productora. Pero también están en el negocio de la distribución. Ellos quisieran controlar todo, distribución y producción, como Emilio Azcárraga o su socio Rupert Murdoch, el de News Corp.”

- Al colocarlos sobre una balanza, el directivo le da mayor peso a la distribución y a la capacidad de ofrecer lo que el usuario está buscando, antes de atarse a los intereses de una productora. “Si ésta quiere enfatizar el uso de sus canales, sacrificará al usuario, al querer vendérselos.”

- Paradójicamente, una de las cartas más fuertes de Tele Red es una producción propia. Se llama Monitor, la dirige José Gutiérrez Vivó y, hoy por hoy, es una de las emisiones radiofónicas más escuchadas del país. “Tenemos las bases y experiencia para incursionar en el ámbito informativo —revela Serna—, pero de forma diferente a como hacemos en radio. Medcom contará con estudios de producción e iremos avanzando en ese sentido. Trasladaremos esa empresa de información a nuestra televisión.”

- Según Serna, el éxito del DTH en México no admite sospecha. “Todos los participantes en este mercado le apostamos a que los mexicanos suban su nivel de vida. Aún en la crisis hay hechos sorprendentes: 60% de los hogares del país tiene una videocasetera. Se dice fácil, pero aún hoy la video no es barata. Significa que muchos hogares humildes han hecho el gasto y además rentan películas. Respondiendo a ello, nuestro Tele Red tendrá paquetes muy accesibles. El precio de entrada será de $400 dólares y cada quien irá armando sus paquetes.”

- El presidente de Medcom —empresa que no tiene problemas de espacio en el satélite Solidaridad II— subraya el asunto de la reciprocidad satelital. “México debe abrir la puerta, sí, pero a cambio de algo. Y eso significa que lo dejen entrar al mercado de Estados Unidos. Cuando exista un satélite mexicano capaz de cubrir todo el territorio estadounidense, en ese momento se puede abrir el mercado, de manera estrictamente paralela: un satélite nuestro, uno de ellos. La SCT tiene clara esta situación, pero los que tienen problemas son aquellos que jugaron a que la entrada a nuestro país sería algo muy sencillo. Los intereses de México son mucho más importantes que los de una empresa, aunque sea tan poderosa como Hughes, de General Motors.”

- Ojo de tigre
En cuanto a Televisa y Acir Comunicaciones la historia se cuenta de manera diferente. Ambas compañías declinaron ofrecer sus opiniones a este medio. Pero de hecho, Grupo Acir aún no tiene historia. Con la concesión en la mano, no es evidente algún socio tecnológico y su proyecto TVI no ha cruzado el umbral que divide a las buenas intenciones de lo concreto.

- Televisa, por su parte, no ha escatimado esfuerzos en anunciar su futuro servicio Sky, donde participa con tres de los más grandes emporios de comunicación del mundo: News Corp., Organizaçoes Globo y TCI. Televisa, a través de una empresa que denominó Innova (dirigida por Jorge Álvarez Hoth), asegura que Sky estará presente en México a fines de 1996, transmitiendo en una primera etapa desde cinco transpondedores del Solidaridad II y promete que para mediados de 1997 tendrá en total 12 transpondedores para transmitir 108 canales de televisión y casi 50 de audio.

- Su pretensión es dirigirse en una primera etapa hacia el mercado de la programación de canales premium, no tanto básicos. Es decir, contenidos para los cuales es necesario desembolsar cantidades extras a las de un paquete primario. Innova anunció que habrá unos siete esquemas de comercialización, que irán de $180 hasta casi $500 pesos mensuales. Con una plataforma de inversión de $150 millones de dólares en total para la operación Norteamérica-México, Sky calcula que en un lapso de cinco años el mercado mexicano del DTH ronde los dos millones de telehogares.

- Como sus contrapartes en compe­tencia, Sky aún negocia la contratación de ciertos canales, que lo mismo serán de origen europeo como estadounidense. Así como DirecTV, a través de MVS, cerró convenio con la española Antena 3, Televisa amarró el lanzamiento conjunto de una oferta de canales con Radio Televisión Española, la agencia EFE y el diario ABC.

- Una cosa es clara: para poder ofrecer más de 100 canales, los nuevos sistemas DTH tendrán que apelar a la programación que ya es posible observar en otros sistemas de televisión de paga. También resulta lógico que en vista de las alianzas internacionales, algunos canales serán vedados a los competidores (por ejemplo, Fox, propiedad de Rupert Murdoch, no podrá ser contratada por DirecTV, así como Sky no podrá ofrecer canales de Hearst Corp, socio de DirecTV). Las con­trataciones de programación de todo el orbe serán, por lo tanto, obligadas. Las exclusividades tendrán que ser pagadas con sangre... o con alianzas convenientes.

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- Tampoco habrá que descartar a Medcom y su alianza con “un fuerte competidor de DirecTV en Estados Unidos”. Pero esta sociedad, que para Serna presumiblemente se traducirá en una cartera de programación, tendrá que ser enriquecida con propuestas de producción nacionales.

- Por último, la mercadotecnia sin duda jugará un papel rector. Ya sea para que tome o deje pasar “lo primero que vea”, habrá que seducir a los televidentes, aunque en muchos casos las cosas no estén como para desembolsar los miles de pesos que exige esta “nueva televisión”.

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