Sin techos ni límites, sólo talento

Por primera vez en 115 años en México, General Electric apostó por una mujer cuyo liderazgo, entrega y pasión empiezan a rendir sus primeros dividendos.
1072 picf015  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Marco Núñez

Todas las mañanas, Gabriela Hernández salía muy temprano de su casa para llegar a su oficina y atender los asuntos de la dirección de Política de Telecomunicaciones y Radiodifusión en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Pero un día se encontró a su hijo mayor -entonces de tres años- llorando en la escalera porque se iba. "Tengo que ir para ganar dinero", le dijo Hernández. Confiesa que saliendo de su casa también lloró.

Al día siguiente, la misma escena. "Me tengo que ir porque amo mi trabajo y me hace muy feliz", le dijo, pero otra vez no lo convenció. Al tercer día, igual. "Tengo que ir a trabajar para ayudar a mi país", le explicó.

Con estas tres razones y una visita a su oficina, su hijo se quedó tranquilo. Hoy, tres años después, el pequeño entiende cada vez más por qué hay veces que su mamá no puede estar con él y su hermano de cuatro años.

"Entre más crecen, más te necesitan y no es fácil", dice Hernández, quien asegura que no sería hoy la primera mujer en dirigir General Electric México sin el apoyo de su madre, que le ayuda a cuidar a sus hijos, y el ejemplo de su esposo, quien también dirige una firma de tecnología en México.

Hernández no cree que exista una fórmula secreta para que las mujeres destaquen en el mundo laboral. "Tienes que ir encontrando lo que te hace feliz, con qué puedes vivir y cómo dar resultados", explica.

Hernández creció en una familia conservadora y emprendedora a la vez. Por un lado, le pedían lavar los platos de sus dos hermanos varones, lo que ella discutía y, por el otro, siempre la impulsaron a luchar por lo que quería. "Mi madre fue una mujer moderna para su época", dice, pues tenía algunos negocios, y su padre fue un destacado ingeniero.

Trae la ingeniería en la sangre. En GE atiende el sector energético y de infraestructura tecnológica, además de tener un brazo financiero y de consumo. Para la empresa que facturó 150,200 millones de dólares en el mundo en 2010, México y Brasil representan sus mayores mercados en Latinoamérica, que creció 18% tan sólo el año pasado.

Un mundo de contrastes

Cuando tenía siete años, se mudó con su familia a Long Island (Nueva York), pues su padre encabezaría un proyecto de ingeniería nuclear. No hablaba nada de inglés, pero su maestra no permitió que esto fuera una barrera. El primer día decía: "I don't speak english", pero al segundo día ya hablaba algunas palabras. Pronto aprendió el idioma y destacó en varias materias, sobre todo en matemáticas. Al cabo de cuatro años regresó a México.

Es abogada por la Escuela Libre de Derecho. Ahí, un maestro le recomendó trabajar en un despacho internacional para aprovechar su educación en Estados Unidos, pero Hernández prefirió empezar su carrera en el Consejo Tutelar para Menores donde estuvo seis meses haciendo su servicio social.

Así inició su trayectoria en el gobierno que siguió en el equipo negociador del Tratado de Libre Comercio en 1993, donde conoció a Luis Téllez, actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, y quien en 2007 la invitó a su equipo en la SCT (donde era secretario) como directora de Política de Telecomunicaciones y Radiodifusión, un área que reestructuró y donde actualizó 90% de los refrendos radiales que estaban atrasados.

Dos años después, en 2009, Téllez la presentó con el presidente Felipe Calderón para que considerara nombrarla subsecretaria de Telecomunicaciones. "Al presidente le pareció muy buena idea, pues nos complementábamos muy bien, yo siendo economista y ella abogada, y Gabriela se quedó como subsecretaria aun después de que yo saliera". Téllez dejó la SCT a raíz de la difusión de unas grabaciones en las que criticaba al ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

"En el momento más complicado de mi carrera, Gabriela me respaldó como amiga y colaboradora en todo momento", recuerda Téllez, quien incluso les recomendó a sus dos hijas, ambas empresarias, que buscaran a Hernández para pedirle consejos de negocios y de balance entre vida y trabajo.

En 2010, un headhunter le ofreció a Hernández competir entre 11 candidatos por la dirección general de GE México. Su experiencia en el gobierno complementada con su trabajo en corporativos como Motorola y Tellabs, le dieron una clara ventaja sobre sus competidores y en julio de ese año se convirtió en la cabeza de la empresa que llegó a México hace 115 años.

Liderazgo en acción

De siete oficinas que tiene GE en Latinoamérica, las de México, Colombia y Venezuela están dirigidas por mujeres. El programa GE Women's Network, creado en 1997 con el fin de asesorar y capacitar a las mujeres de la empresa, ha conseguido en 10 años duplicar la cantidad de ejecutivas en los altos mandos de 10 a 20%.

Gracias a esto, Hernández está al tanto de las preocupaciones de las mujeres de GE México, desde un embarazo o una negación de empleo hasta consejos para llegar a la alta dirección. Para ella, las limitantes que enfrenta una mujer en la arena profesional son sólo las que ella quiera y así lo expresa en las visitas que realiza frecuentemente a las 21 plantas, 13 centros de servicio, el centro de diseño y sus oficinas en el DF y Monterrey. "Mi mensaje es: tú puedes, no hay techos de cristal, tú debes lograr lo que quieras", cuenta.

Según un estudio de Harvard Business Review, las mujeres no han podido romper el famoso ‘techo de cristal' en parte porque no tienen promotores que las impulsen. De las mujeres encuestadas, sólo 30% se ha beneficiado de tener uno, y 77% considera que es más fácil ascender si trabajan más horas que por tener conexiones.

Para Blanca Díaz, presidenta de la Comisión de Equidad y Género del Senado, las mujeres sí están llegando a grandes niveles pero no de manera gratuita. "La igualdad de circunstancias no está dada, pues aún hay paradigmas que les impiden ascender". En Noruega, España, Francia, Bélgica e Italia, las empresas están obligadas por ley a integrar sus consejos de administración con entre 20 y 40% de mujeres,  según el país. En México, la legislación es mínima.

Más innovación e interacción

Al inaugurar el Centro de Ingeniería Avanzada en Querétaro, Jeffrey Immlet, CEO mundial de GE, destacó que esa planta generará 300 empleos, y Hernández piensa ocuparlos con hombres y mujeres talentosos sin importar su género.

Según la consultora McKinsey, las empresas con más mujeres en niveles directivos tienen mejores resultados de liderazgo y dirección, además de ser más innovadoras.

Desde su llegada a GE México, Hernández ha aumentado la interacción entre los diferentes equipos de trabajo fomentando una mayor identidad y pertenencia de los empleados. "Tiene una gran claridad mental. Ella se propone algo y va por eso hasta las últimas consecuencias. Es difícil pararla", recuerda Carlos Arce, quien fue su jefe en la Procuraduría Federal del Consumidor y ahora es académico del CIDE.

Gabriela Hernández pregona con el ejemplo. El día de la sesión de fotos con Expansión, una de sus colaboradoras llevó a su hija de dos años a la oficina porque estaba agripada. Entre cambios de escenarios, Hernández preguntó por la salud de la pequeña y hasta se tomó una foto con ella.

Sabe lo que es trabajar y ser madre, y los sacrificios que implica. "He sacrificado mucho", reconoce, pero sin remordimiento. Todos los días intenta llegar a tiempo para dormir a sus hijos y luego compartirle su día a su marido.

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