Tiempo nublado

Nadie tiene bolita de cristal, y menos ahora. Armados de la información disponible, cuatro enterado
Ernesto Flores Vega, Guadalupe Rico Tavera, Alba Leal García

Para arrojar luz sobre lo que es posible esperar durante el primer semestre de 1995, EXPANSIÓN reunió las opiniones de cuatro mexicanos relacionados con el quehacer económico nacional. Desde los principales centros productivos del país -Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey- los convocados señalaron vicios y virtudes del Programa de Emergencia Económica (PEE) y plantearon sus expectativas en materia de crecimiento, inflación y tipo de cambio, entre otros indicadores. A continuación, una versión editada de sus pareceres.

- Jonathan Heath,
consultor independiente, ex director de Macro Asesoría Económica y articulista del diario Reforma.

- "Ésta administración está pagando la novatada. En el fondo habrá un problema en el déficit de la cuenta corriente, no hay duda; venía creciendo y estaba a niveles muy elevados. Sin embargo, en las formas se precipitó todo y terminamos con un ajuste mayor y, por lo tanto, con una crisis de confianza".

- "El Programa tiene pies y cabeza. Puede funcionar. Su meta final es estabilizar el país y regresar al crecimiento. Si el gobierno dice que la inflación será de 19% y a la mera hora resulta de 30%, pero llegamos a 1996 con una economía estable, no me importa, diría que el Programa fue un éxito, pues hay que juzgarlo en términos de qué tan rápido podemos estabilizar la economía y no en función de la desviación de los números que ha planteado el gobierno".

- "El tipo de cambio puede regresar quizás a $5 o $5.20, pero dudo mucho que vaya a bajar a $4.50. El gobierno está usando esta cifra no como una meta, sino como una referencia. Deberíamos esperar la inflación entre 25 o 30%, aunque es muy déficit hacer proyecciones con base en lo que hemos visto en enero".

- "Aquí el punto importante es cómo vamos a crecer si el consumo caerá -el mismo gobierno anda diciendo que el consumo privado disminuirá 4.3%-. El truco aquí es que hay que recordar que las importaciones también caerán. Se daría un efecto de sustitución de importaciones. Los proveedores van a encontrar que, a pesar de la devaluación, harán negocios, porque empezarán a promover insumos que antes no podían por la competencia exterior. Quizá no crezcamos 1.5%, pero pienso que podemos hacerlo en 0.5%, aunque esto dependerá de que tan rápido y efectivo sea el ajuste.

- "Uno de los riesgos seria que se aplicara este programa sin la dosis suficiente. Si eso pasa tendremos que entrar en una segunda ronda de ajustes, y será difícil convencer al sector laboral de no recibir aumentos salariales, entonces se tendrá que pagar un alto precio social. Seria como la quimioterapia con el cáncer: pasamos un rato muy amargo, pero a la larga nos curamos. Lo peor sería pasar por un tratamiento muy doloroso y aun así morirnos. El gobierno tiene que aplicar estas medidas rápida y enérgicamente. Según el gobierno, vamos a terminar con un superávit fiscal de 0.5% del PIB. A mi me gustaría que fuera de 1.5 o 2%. Que se pospongan todos los programas de inversión hasta 1996 para amarrar así el ajuste fiscal".

- "El otro punto clave es el ajuste salarial. Si las empresas hacen ajustes mayores esto irá en contra del Programa, porque la gente tendrá poder adquisitivo y saldrá a comprar. Como los comerciantes ven que compran, subirán sus precios, y entonces se crearía un efecto inflacionario".

- León Bendesky,
socio-director de ERI, Consultores en Economía Regional e Internacional, y articulista del diarioLa Jornada.

- "A mi me sorprendieron los términos del Programa, pues no me pareció que expresaran la magnitud de la crisis. Los mecanismos fueron prácticamente los mismos: contención salarial, contención del crédito y esperar a ver en dónde se detiene el tipo de cambio. No hay un cambio radical en la forma de enfrentar una situación que es radicalmente distinta, y hay problemas serios; tal vez el mayor sea la enorme desconfianza que hay con respecto a las medidas del gobierno, y eso es gravísimo para el país".

- "Parece que habrá que aceptar un nuevo rezago en el ingreso de la mayor parte de la población y condiciones cada vez más onerosas para las empresas, pues con estas tasas de interés será difícil no sólo pagar créditos anteriores, sino reiniciar la producción".

- "Se ofrece la devaluación como algo que dará competitividad a las exportaciones, pero para exportar hay que producir, y hacerlo con financiamiento a tasas de interés de más de 40% y con carteras vencidas está difícil. Además, para producir esas exportaciones muchas veces también se necesita importar. Los problemas estructurales de la planta productiva son muchísimos, y no podrá responder rápidamente a esta situación. Por si fuera poco, exportar no solamente es tener precios más bajos, es entrar a los mercados, establecer contratos, saber cómo se vende.

- "La política económica en México, que privilegió la apertura, no tuvo políticas complementarias que apoyaran el surgimiento de un sector industrial mis competitivo. Es indispensable crear políticas complementarias a este programa de ajuste. Hace falta una política de ingresos, una política industrial, una política fiscal, una política monetaria. No puede seguir como prioridad el tener una inflación de un dígito. Como sociedad tal vez estaríamos dispuestos a aceptar más inflación, pero también a tener trabajo, mejores ingresos y así defendernos".

- "A principios de diciembre hubiera dicho que el ambiente para los negocios era favorable. Hoy es, para la inmensa mayoría de las empresas en México, muy desfavorable".

- "A mi no me sorprende la crisis. Ahí estaba, pero nunca la quisieron ver, a pesar de los llamados de atención provenientes de diversos sectores. El componente importado es altísimo; hay ramas como la automotriz en las que por cada dólar importado se producía apenas 70 centavos de valor agregado nacional, y esa es la rama más dinámica de la producción. ¿Por qué tendría que sorprendernos la crisis?"

- "Lo que no sabemos todavía es de que magnitud tiene que ser el ajuste para remediar la situación. Y, por otra parte, ¿cómo se van a asignar las cargas del ajuste? Estamos preocupados por el tipo de cambio, la tasas de interés, etcétera, pero detrás de todo esto hay gente, y en ella recae el costo más grande de está situación. La atención debe concentrarse de manera ineludible sobre la actividad productiva y sobre la generación de riqueza".

- Leopoldo Montelongo Castellanos,
coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco y vicepresidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

- "La situación es grave. El primer semestre será muy difícil y con muchas expectativas en contra. Calculo que la tasa de inflación en el primer semestre de 1995 estará entre 12 y 15%. El PIB decrecerá".

- "Si el Programa no empieza a rendir frutos a partir del segundo trimestre, será muy difícil que se reviertan todas las tendencias que ahora tienen una expectativa negativa. Y con rendir frutos me refiero a que todos los sectores se comprometan y a que se les exija por igual. El sector público tendrá que jugar un papel importantísimo, porque es muy fácil pedirle a los demás que se aprieten el cinturón cuando él no lo hace. En Jalisco, el sector empresarial ratificó el Acuerdo para Superar la Emergencia Económica con la condición de que en él se incluyan una serie de propuestas. La más importante es que nosotros solicitamos participar en las comisiones y consejos emanados del Acuerdo a través de consultas regionales debidamente estructuradas, en las que se verifique con las bases el conocimiento y seguimiento de lo propuesto y aceptado por las copulas sectoriales. En segundo lugar, debemos pedirle a los responsables de la política económica que recorran todo el país, a fin de que los representantes de cada región les planteen su situación real y aporten soluciones".

- "El sector público tendrá que hacer recortes en gasto corriente, no en inversión, pues ya de por dólares el gasto estatal de la inversión era bajísimo. Por nuestra parte, vamos a hacer lo posible por mantener los empleos que tenemos, aunque es verdaderamente imprevisible que no haya recortes. Si se empiezan a dar resultados después del segundo trimestre, creo que se podrá sostener la planta industrial, aunque tendríamos un nivel mucho menor de ocupación".

- "De todos los proyectos que nos vendieron para modernizar nuestro aparato productivo, algunos tendrán que quedar pendientes puesto que las condiciones de crédito y de importación van a estar fuera del alcance de la mayoría de los empresarios. Sin embargo, los sectores tradicionalmente exportadores tendrán mayores posibilidades de salir al extranjero, aunque la gran interrogante es si van a poder soportar las tasas de interés".

- "La mejor recomendación que haría a los empresarios para sobrellevar el primer semestre de 1995 es, antes que nada, conservar la tranquilidad y no dejarse llevar por sentimientos negativos. Tampoco hay que dejarse llevar por falsas expectativas; hay que ser más objetivos y allegamos la mayor información posible".

- Jorge Meléndez Barrón,
director del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

- "En estos momentos de incertidumbre lo único que se puede recomendar a los empresarios es tener prudencia en el uso del crédito, disminuirlo hasta donde sea posible. Obviamente esto implica un estancamiento temporal de la modernización, ya que la compra de tecnología deberá posponerse hasta el próximo año, cuando probablemente estemos en una senda de crecimiento más acorde con la capacidad de México, que debe alcanzar tasas entre 4 y 5 %".

- "Es casi un hecho que en los primeros seis meses de 1995 no habrá incremento del PIB, porque con la contracción del crédito, el encarecimiento de los costos y las altísimas tasas de interés, no hay bases para el crecimiento; éste sólo se da cuando hay inversión y producción, y en la situación actual es difícil que alguien se arriesgue a invertir o a expander su producción. Las únicas empresas que tienen un futuro promisorio en el plazo inmediato son las que están orientadas hacia afuera, las que exportan, que utilizan intensivamente el factor trabajo y que han logrado un alto índice de productividad".

- La tasa de inflación a diciembre alcanzará probablemente 20%, pero será más acelerada en el primer semestre, a ubicarse entre 12 y 15%. También habrá desempleo temporal tanto en el sector público como en el privado. La consecuencia directa de esto es que se va frenar la recuperación del poder de compra de los salarios promedio, no del mínimo, que dólares habrá aumentado en términos reales en los últimos cuatro años".

- "El principal problema que tiene ahora el gobierno es que en los primeros tres meses se vence un monto muy importan te de deuda denominada en dólares, esto crea incertidumbre en los inversionistas, sobre todo extranjeros, lo que significa que no podemos saber cuándo vamos a recuperar el tipo de inversión que temamos antes. En mi opinión, la reducción de la cuenta corriente no e positiva, pues quiere decir que no vamos a poder financiar la compra de equipo y de los insumos intermedios que se re quieren. Creo que el problema no era la cuenta corriente, sino la forma en que se financiaba".

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- "Ya se ha vuelto un clisé decir que esta devaluación no fue igual a la de 1982, y definitivamente los hechos demuestran que los escenarios son diferentes: en aquel año, el dólar no se devaluó en 30%, sino que se multiplicó por un factor de siete la economía estaba completamente petrolizada y el precio del petróleo cayó, ahora la exportaciones manufactureras son mucho más importantes; el gobierno tema mis de 2,000 empresas paraestatales, todas emproblemadas con números rojos, ahora no existe esta carga financiera; el déficit fiscal estaba fuera de control y esto hizo que se desencadenara un proceso inflacionario que a la vuelta de dos o tres años llegó a 150 o 160%".

- "En aquella época, la crisis nos alejó del financiamiento internacional porque ya nadie nos prestó durante varios años. En cambio ahora, en medio del problema, otros gobiernos están anunciando que nos van a apoyar. Esta vez la crisis no está redundando en un problema fiscal que vaya a desatar un proceso inflacionario, por eso creo que no es demagógico pensar que la situación actual va a durar este año, y nada más".

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