Tiempos de alianzas

GISSA pone el ejemplo de cómo conducir cuando el sector automotriz atraviesa por un camino empedrad
Alexander Manda

No todo lo que tiene que ver con motores está mal. Una prueba de ello está ocurriendo en una pequeña ciudad de Saltillo llamada Ramos Arizpe. Ahí, el Grupo Industrial Saltillo (GISSA) construye una fábrica de componentes desde la cual surtirá a partir de 2007 a Caterpillar, el fabricante de maquinaria pesada.

- “Caterpillar tiene un proyecto en Estados Unidos para especializarse en fabricar grandes componentes. Para lograr esta meta, la empresa dejará de producir monoblocks. Eso significa que nosotros… vamos a hacer 100% de lo que se necesite en la zona del TLCAN”, explica Felipe Mellado, vicepresidente ejecutivo de GISSA.

- El mes pasado comenzó la construcción de esta planta de monoblocks y de cabezas para motor a diesel, luego que en abril pasado GISSA y Caterpillar firmaron esta asociación. El monoblock es la pieza del motor que sostiene a los cilindros. El acuerdo permite a la compañía mexicana aumentar su producción de motores en 80%, hasta 180,000 toneladas anuales.

- Ambas empresas invertirán $136 millones de dólares en la nueva planta, ubicada a unos 20 kilómetros de la planta principal que la empresa tiene en Saltillo, capital del Estado de Coahuila. GISSA usará recursos propios y contratará deuda para aportar dos terceras partes de esta inversión (un posible acreedor es el Banco Interamericano de Desarrollo, BID). Caterpillar aportará la otra tercera parte del capital.

- “Será una fábrica específicamente construida para Caterpillar. No podemos trabajar para otros. (Aunque) a lo largo de un año, quizá no sea suficiente para Caterpillar. Lo más probable es que la empresa absorba todo lo que producimos”, prevé Mellado.

- La noticia cayó bien a quienes siguen el mercado. “Este tipo de contrato no es muy común, pero va a ser la tendencia. Es muy importante una relación de largo plazo”, dice María de Lourdes Rocha Suárez, analista de la industria automotriz en Banamex.

- Para ella, estos acuerdos promueven la innovación y la productividad en los proveedores. “El proyecto Toyota fue muy exitoso. A partir de ese contrato reconocen la calidad de la mano de obra”, dice. La armadora japonesa estableció relaciones muy estrechas con sus proveedores y esto le ha permitido a proveedores secundarios y terciarios consolidarse y mantener un sólido crecimiento.

- Según Mellado, a Caterpillar le gustó el hecho de que GISSA pueda producir altos volúmenes y una gran diversidad de piezas. También reconoce que la empresa puede desarrollar nueva tecnología sin importar en donde trabaje. “Caterpillar no es como los otros clientes. Se está desarrollando en todos los mercados en que está involucrado. Es un líder tecnológico en una industria madura. Caterpillar demuestra cómo renovar la tecnología. Nos sentimos orgullosos de ser uno de los grandes proveedores de la empresa”, dice Mellado.

- GISSA está negociando contratos similares con otras grandes empresa estadounidenses, pero la compañía se negó a dar a conocer los nombres. Mellado cree que las grandes volatilidades en la industria automotriz hacen este tipo de acuerdos más atractivos. “El negocio se ha transformado en los últimos cinco años. Cambios de dueños y problemas de crédito reflejan que ésta se ha convertido en una industria de riesgo”, dice. “Cualquier cosa que reduzca este riesgo es bueno para los clientes y genera una alianza real”.

- Hace un par de meses, la calificadora de riesgo Standard & Poor’s degradó la deuda de General Motor y de Ford Motor Company al nivel de bonos chatarra, lo que significa que un alto número de inversionistas ya no podrán invertir en estas empresas. En abril pasado, Ford reportó que sus ganancias cayeron $700 millones de dólares en el último año, hasta $1,200 millones de dólares, mientras General Motors reportó pérdidas por $1,100 millones de dólares.

- En el caso de GM, dichas pérdidas reflejan los difíciles momentos por los que atraviesa la armadora. En caso de Ford, el mayor riesgo tienen que ver con Visteon, su principal proveedor, en donde va a requerir inyectar $1,250 millones de dólares para su reestructura.

- Caterpillar, en contraste, tiene una calificación A con perspectiva estable, otorgada por la misma agencia, que significa un grado de inversión, lo que le permite tener acceso a un mercado más amplio de potenciales inversionistas. El precio de su acción aumentó más de 40% en los últimos 10 meses.

- El mercado, en cambio, ha castigado últimamente el precio de la acción de GISSA. Luego de llegar a un precio máximo de $22 pesos en marzo pasado, a mediados de junio acumulaba una pérdida de 30% de ese valor.

- Las ventas totales del primer trimestre ascendieron a $2,217 millones de pesos, lo que significa un aumento de 12% contra el mismo periodo del año pasado. Este crecimiento obedece a que su negocio de fundición exportó un mayor volumen;  sin embargo, su flujo de operación o Ebitda cayó 27% en términos anuales ya que iniciaron a operar sus nuevas plantas de recubrimientos cerámicos, planta de aluminio y de acero dúctil. También influyó la volatilidad en el precio de los insumos y la caída en el volumen de venta del negocio de materiales para la construcción.

- En todo caso, los analistas no creen que éste sea el mejor momento para comprar acciones de esta empresa, a pesar de que las ventas de su división de autopartes crecieron 78% el último año.

- La compañía tuvo problemas que le costaron sus utilidades en el primer trimestre del año. “Perdieron dinero en la fundición de hierro gris”, apunta Luis Miranda Valenzuela, analista del sector en Banco Santander. La fundación ha sido un problema desde al menos noviembre de 2004. “Pero ese negocio va a darles a ganar dinero en 2006”, predice.

- Santander pronostica que GISSA ganará $26 millones de dólares en 2005, lo que representaría una caída de $11 millones si se compara contra el año pasado, pero que ganará $51 millones en 2006, y $59 en 2007, el primer año de operación de la planta.

- Con información de Adolfo Ortega

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