Tres simples verdades

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Cuauhtémoc Sánchez

Si algo les cuesta trabajo a muchos economistas y hombres de gobierno es ver las cosas simples con claridad. Prefieren los esquemas complicados para presumir sofisticación y un supuesto entendimiento profundo de los problemas. Quieren convertir sus respectivas profesiones en ciencias ocultas. Pero en el intento de hacer bolas a los demás, se hacen bolas a sí mismos.

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Una verdad simple, que muchos se resisten a aceptar, es que la magia no existe. El progreso se logra creando valor; organizando recursos aislados con el fin de producir cosas más útiles para el ser humano. Así, ni el gobierno puede aspirar a crear riqueza para todos moviendo unas cuantas fichas de su tablero, ni el pueblo debe esperarlo. Por ello, la estabilidad macroeconómica no garantiza avance, a menos que promueva una producción más eficiente.

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Otra verdad simple, también ociosamente cuestionada, es que el gobierno no es mejor que los privados para producir. Aun si participan en la administración empresarios exitosos, resulta imposible evitar caer en la lógica política, que busca acomodar intereses grupales, no maximizar la eficiencia para competir.

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Aquí cabe una aclaración que también debería ser simple: nacionalismo no significa gobiernismo. Miente quien dice que el amor por México pasa por la necesidad de un gobierno que sustituya a la sociedad en su iniciativa. El amor por el país debe buscar el bien de nuestros nacionales, y eso nada tiene que ver con poner los recursos y destino en manos de los burócratas. Si México requiere seguridad energética hoy, no es a través del monopolio público como la vamos a obtener con la mayor calidad y al menor costo. Ya es hora de desenmascarar a los falsos nacionalistas.

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Una verdad más, también sencillita, es que una de las mejores aportaciones que pueden hacer las autoridades a la gente, además de administrar la justicia con justicia y garantizar la integridad humana, es organizar la acción colectiva de los mexicanos para avanzar juntos. ¿Quién está coordinando el trabajo de formación de consensos para definir el rumbo que debe tomar el país? ¿El Congreso? ¿Los partidos? ¿El Presidente? ¿Estarán en condiciones de ver las verdades simples con alguna claridad?

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-El autor es maestro en administración de negocios y en administración de empresas por la Universidad de Harvard.

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