Un final infeliz

Nunca enamoró a los niños.
Eduardo Caccia

Al igual que sus gigantescos juguetes en bloque, sus parques de diversiones se quedaron inmóviles, sin vida, y lo esperado llegó. Lego, la firma danesa creadora de los famosos juguetes para construcción a base de bloques de plásticos, anunció recientemente –en boca de su presidente y director John Jackobsen– la venta de su subsidiaria Legoland que alberga a los parques de diversiones (son cuatro y se ubican en Inglaterra, EU, Alemania y Dinamarca). La medida tiene el objetivo de revertir los malos resultados financieros y dedicarse al negocio que le dio origen: fabricación de juguetes.

- De acuerdo con el diario San Diego Tribune, Lego estima pérdidas de entre $34 y $68 millones de dólares para este año. Para los expertos de la industria del juguete y del entretenimiento, el origen del fracaso se encuentra en resistirse a seguir los pasos de Disney para crear experiencias poderosas.

- Legoland no supo desarrollar juguetes interactivos y aburrió a los niños. Además no desarrolló otros puntos de contacto como canciones, jingles, películas o historias suficientemente encantadoras que cautivaran al público.

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