Un mundo nos vigila

Cada movimiento que realices está registrado en una base de datos. Ellos conocen tus preferencias y
Antonio Puertas

Nunca sabemos cómo pero una cosa debemos dar por cierta: el Hermano Mayor nos observa todo el tiempo. No caigamos en azotes paranoicos: no le interesamos personalmente; es decir, los pequeños detalles de nuestras vidas no son el centro de su interés. Somos, eso sí, una pieza más del enorme rompecabezas estadístico. Por eso, saber qué significa y cómo encarna ese legendario Hermano Mayor siempre será un asunto más peliagudo por definir.

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Cada vez que con nuestra PC nos conectamos a internet, cada vez que consultamos una página, hacemos una llamada por el celular, utilizamos el cajero automático o pagamos con nuestra tarjeta de crédito, se enciende una luz en algún lugar distante, una breve línea de código se deposita en nuestro disco duro, un cronómetro se echa a andar porque nuestras acciones alimentan enormes bases de datos. Lo queramos o no, somos parte de la estadística; no es nada personal, se trata de negocios.

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Si no, pregúntenle a Lexmark, el fabricante de impresoras que está siendo criticado por grupos de usuarios que se quejan de la empresa, pues el disco instalador del software de sus impresoras deposita un pequeño programa que espía los usos y costumbres de sus clientes, por ejemplo: cuántas páginas imprimen a diario, qué tipo de documentos imprimen, cuánta tinta gastan, cada cuándo le cambian los cartuchos a sus impresoras, etcétera. La historia con algunos detalles fue publicada por un sitio de noticias especializado en tecnología (el curioso lector puede ir a: http://news.zdnet.co.uk/internet/security/0,39020375, 39173517,00.htm para obtener más detalles).

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En su descargo, la compañía ha declarado que, al momento de instalar el software, al usuario se le advierte que el disco de instalación incluye un programa voluntario de “mejoramiento de producto” llamado Lexmark Connect que pide autorización al usuario para ser instalado. Lo extraño del caso es que dicho programa se inserta en el registro de Windows y se comunica, sin aviso previo, a una dirección remota con sede en Kentucky que es propiedad de Lexmark (http://www.lxkcc1.com/).

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Por supuesto, hay que suponer que este fabricante de impresoras no es el primero o el único que realiza este tipo de prácticas. En buena parte, el “escándalo” alcanzó gran magnitud debido a las primeras reacciones del departamento de Atención a Clientes de la empresa: negarlo todo y no dar explicaciones ni comentarios al respecto. Una documentación incompleta y la ausencia de más detalles técnicos o de documentos que expliquen (en cristiano y con detalles fundamentales) las acciones que llevará a cabo el programa espía también han influido en el humor de los indignados usuarios.

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Todos valoramos nuestra seguridad, mucho más en tiempos del fraude cibernético. Es lamentable que una empresa de tecnología no sea más sensible a este tipo de temas y no se tome el tiempo y los trabajos para comunicar de qué manera pretende mejorar sus productos en pro del usuario. Por lo tanto, es de justicia cibernética que en este momento, algún ingeniero, gerente de producto o vicepresidente divisional, con ínfulas de hermano mayor, la esté pasando mal.

*Periodista independiente, especializado en temas de tecnologías de información. Para cualquier pregunta, sugerencia, crítica o reclamo puede dirigirse a la dirección electrónica: apuertas@expansion.com.mx

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