Un museo interactivo

La tecnología crea un nuevo concepto: la exhibición bajo demanda.
Juan Antonio Oseguera / Obaiba, Japón

Sólo basta oprimir un botón. Al instante aparecerá el automóvil seleccionado. Así de sencillo. Se trata de un museo interactivo en el que las piezas del lugar (autos, en este caso) acuden al espectador, y no como ocurre en una exhibición tradicional. La novedad museográfica está en Odaiba (frente a la bahía de Tokio, Japón), una isla construida con supertecnología en el complejo de Toyota llamado Mega Web.

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En las instalaciones del centro, el visitante encontrará un alarde de tecnología aplicada: desde un simulador virtual de manejo de autos, camionetas y vehículos deportivos (que transitan por terrenos inhóspitos) hasta un simulador en tercera dimensión de un carro fórmula uno.

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El lugar es en realidad una gran estructura metálica vertical, la cual está dividida en tres columnas: las dos de la orilla albergan 10 autos apilados y en la tercera está un elevador. El paseante debe colocarse frente al panel de control del museo, donde se despliegan las fotografías de los vehículos, cada una con su respectivo botón para “llamarlo” al estrado. Junto al tablero, se encuentra un monitor que despliega las características técnicas de las piezas en exhibición.

Una vez que el botón fue oprimido, el gran robot/estructura desplaza el automóvil hasta los pies del visitante. El elevador sube o baja y en cuestión de 40 segundos se movió vertical y horizontalmente para colocar, a un metro del espectador y debidamente iluminado, el carro elegido. Después de un minuto, el ascensor devuelve la pieza a su lugar.
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