Una carga centenaria

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La bolsa de golf apareció en los campos hacia finales del siglo XIX. Según la leyenda, su manufactura se debe a un productor de velas para navegación de Appledore, North Devon (muy cerca de Westward Ho, donde se fundó el primer campo de golf inglés). Tales artículos de lona fueron reforzados con caña y armazones de hierro; sus fabricantes incluyeron un bolsillo para guardar las bolas y una toalla. El equipo contra la lluvia –por cierto– no apareció hasta la década de los 20.

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Actualmente existen tres tipos de bolsas: torneo, arrastre –trolley – y carga. La primera tiene un borde de 23 centímetros y, por lo menos, seis divisiones en el interior para separar los palos; su correa es desmontable y posee un gran bolsillo para la ropa de lluvia y compartimentos más pequeños para guardar bolas, tarjetas, púas, marcadores, clavijas de tee, guantes y, a veces, refrescos.

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Las bolsas de arrastre son similares a las anteriores, aunque de menor tamaño: su borde es de ocho pulgadas de diámetro, aproximadamente, y están elaboradas con PVC o poliuretano. Las de carga son más estrechas y ligeras. Algunas son plegables, pero con un tirante opcional para mantenerlas rígidas en el campo. La mayoría son de nylon y tienen pies plegables de aluminio.

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Por favor, mantenga la bolsa a salvo de la humedad. Nunca deje ropa o palos mojados dentro. De hecho, su fiel cargadora debe durarle toda la vida. Mal negocio para los fabricantes. No se pierda la próxima columna… ¡Fore!

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