Una mano lava la otra

México y China firmaron un acuerdo por temas laborales.
Marga Z. Gallego/ Beijing, China

En su más reciente visita a China, Carlos Abascal Carranza sólo veía, -veía y meditaba. Externaba sus pensamientos a cuentagotas. Cuando se le -preguntaba su opinión sobre las condiciones laborales en el gigante asiático, -medía cada una de sus palabras: “México jamás hace un juicio sobre el marco -laboral de otros países”, repetía una y otra vez a quien osara preguntarle.

- Durante su estancia, Abascal firmó un memorando de entendimiento en -legislación laboral, fomento del empleo, condiciones e inspección de trabajo y -diálogo social con su homólogo chino, el ministro de Trabajo y Seguridad -Social, Zheng Silin. Ofreció una plática sobre “diálogo social” a -obreros, empresarios y autoridades.

- “Es muy importante que no se piense que China es un país que explota a -todos sus trabajadores”, como expresaron algunos medios. “Eso no es cierto. -Cada vez más hay en China trabajadores bien remunerados”, aseguró Abascal. -Sin embargo, en ese país un minero que duplica turnos diarios gana $800 yuanes -mensuales (unos $96.6 pesos) y a pesar de que la industria registra 80% de las -muertes en el sector mundial, lo que más teme es el desempleo.

- “Más que una amenaza, China es una oportunidad”, señaló Abascal al -referirse a la eventual negociación de un tratado de libre comercio con el -gigante asiático, calificado por los expertos como un ‘suicidio’. El -apetitoso mercado que supone esta masa poblacional, en la que 300 millones de -chinos cuentan con poder adquisitivo, es quizá el motivo, de que la relación -con China sea un “asunto utilitario”, indicó Abascal al referirse a la -estrategia para equilibrar el déficit con China, que exporta a México -productos por valor de $9,000 millones de dólares y recibe mercancías -mexicanas por unos $1,000 millones de dólares.

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