Una mujer para perderse... en cualquier

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Tal vez en Tokio, esa ciudad tan excitada por la tecnología, la estética visual, el movimiento y el ininteligible lenguaje, resulte más fácil perderse. Pero si, además, una mujer como Scarlett Johansson deambula sola por el hotel donde te has hospedado y tropiezas con ella un día sí y otro también, y descubres que su soledad tiene la misma intensidad que la propia y, mejor aún, son compatibles, la pérdida  de perspectiva por la atracción que te provoca promete dimensiones catastróficas.

- El personaje de Charlotte, que interpreta Scarlett Johansson en Perdidos en Tokio, pondría a soñar a cualquier hombre, de cualquier edad, pero particularmente a quienes se acercan a los 50 años, porque la vida tiene otro sabor y mujeres como esta, con una belleza inteligente y personalidad arrolladora, representan un mundo lejano, misterioso. Eso es lo que le sucede a Bill Murray o, mejor dicho, a su ilustre y confundido personaje en la cinta, que le mereció el Globo de Oro como mejor actor de comedia.

- Lost in Translation, título original, nos habla –de una manera quizás oblicua– del estremecimiento que produce a un sujeto de mediana edad la entrevista posibilidad de acceder íntimamente a un sueño erótico, amable y tremendamente humano, con una joven de piel dulce.

- Todo hombre sabe de qué hablo. Pero para dudas más profundas y también respuestas sugiero ver Perdidos en Tokio.

- Sofía Coppola, la hija asesinada de El padrino III, tan criticada por esa breve y accidentada actuación, se revela ahora como gran directora con un filme que capta las dimensiones de la soledad y un sutil punto de intersección humana.

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