Una nueva cultura política

Mujeres en expansión
Carolina Nieto

La autora es directora de Grupo Tress, S.C. empresa de consultoría en diseño de organizaciones, comunicación humana y tecnología. También es consultora y entrenadora de directivos, ejecutivos y funcionarios en empresas privadas e instituciones públicas. Posee un postgrado en filosofía del lenguaje y organizaciones.

- La etapa que se inicia con el cambio de administración alienta la participación de las mujeres en la vida política de nuestro país. El hecho de que exista un creciente número de mujeres en niveles de decisión podría permitir abordar intereses y preocupaciones que surgen en el mundo femenino, pero que son fundamentales para el desarrollo del país. Dependerá de estas mujeres el que se complementen las visiones masculinas y femeninas.

- Los cambios que se han dado en distintos ámbitos han generado una conciencia que nos puede llevar a una mayor actividad como ciudadanos exigentes y comprometidos con el cambio. Muestra de ello son las múltiples organizaciones ciudadanas surgidas en un principio como apoyo al proceso electoral.

- Esta nueva conciencia ha sido un motor para muchas mujeres que, insatisfechas con la situación del país, buscan formas de resolver los conflictos que vivimos.

- Sabemos que hay mujeres en los niveles de decisión que nos apoyarán, pero también sabemos que cuando la mujer llega a ocupar posiciones importantes, con frecuencia se ve forzada a adecuarse a un juego distinto, olvidándose de aquello por lo que antes peleó. Ello explica la necesidad de mujeres ciudadanas que insistan en aquello que parece irrelevante, pero es vital.

- Lo importante y lo trivial
En distintas ocasiones, he escuchado un chiste que cuentan muchos hombres: "Las decisiones importantes las tomamos nosotros; o sea: todo lo relacionado con la situación del mundo, la política, la economía, las finanzas, etcétera. A las mujeres les dejamos las decisiones menos importantes: lo que tiene que ver con la educación de los hijos, la alimentación y lo cotidiano."

- ¿Qué es lo importante y qué lo trivial? Depende del cristal con que se mire. Lo cierto es que todos padecemos los problemas que el país vive y cada uno los ve y los enfrenta desde su propia realidad.

- Hoy, las mujeres tenemos la oportunidad de contribuir inteligentemente en beneficio de la educación, de la salud, de la seguridad social, de la igualdad. Hemos permanecido al margen de la vida política, pero esta es nuestra oportunidad para ser parte del cambio. Nuestra experiencia cotidiana puede ser muy bien aprovechada. Pero, ¿cómo empezar de una manera solidaria y organizada?

- Yo encontré un espacio en un grupo de mujeres coincidente con mis inquietudes. Inicialmente, nos unimos para apoyar como observadoras el proceso elec-toral. Así, se constituyó una red nacional de más de 1,000 integrantes. Hoy, este grupo independiente, llamado "Mujeres y Punto", cuenta con representantes en todos los estados de la república.

- ¿Qué nos une? El compromiso de no ser sólo observadoras de lo que sucede y, come, ciudadanas, amas de casa, madres de familia, profesionistas y trabajadoras, hacer cumplir nuestro lema: "Que la política se ponga al servicio de la vida". La riqueza de este grupo -y de muchos otros- es que en él nos hemos dado cuenta que las mujeres tenemos mucho qué decir y una gran capacidad para trabajar en lo que estamos comprometidas.

- Los tres retos
Estoy convencida que este grupo tiene tres difíciles retos: hacer crecer la red, para que miles de mujeres se sumen a nuestro esfuerzo, y unirnos a otras organizaciones que buscan objetivos similares; segundo, ser una voz para exigir y no aceptar pasivamente que no se respeten nuestros derechos ciudadanos; y, por último, formarnos para la actividad y el liderazgo político desde nuestra perspectiva de mujeres.

- ¿Cómo lograr que quienes asumen serios compromisos de servicio puedan a su vez atender a su familia y compartir el desarrollo de sus hijos? De qué manera se puede trabajar en algo que demanda gran entrega, con tiempo suficiente para preservar valores que necesita nuestra sociedad? ¿Cómo lograr que se respete el tiempo de cada persona para cumplir con su trabajo y su vida personal?

- Este es un enorme desafío, y no sólo para las mujeres que buscan un equilibrio entre su carrera y su familia. Es también una necesidad para esos hombres que han asumido grandes responsabilidades pero que no quieren ver su vida personal o familiar destruida por ello.

- No se trata de formar grupos feministas, que luchen contra el estilo masculino. Se trata de buscar formas distintas para hacer lo que tenemos que hacer, sin olvidar que la vida es mucho más que el trabajo y la carrera.

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- Hasta añora, la muchas mujeres que han asumido importantes posiciones políticas son solteras o se han divorciado en el camino. Otras, han desertado a la mitad de su carrera, pues es difícil cumplir con los horarios y exigencias que imponen un trabajo y una familia. Sin embargo, creo que existe la capacidad para trabajar con intensidad, pero de manera más efectiva y adecuada a las necesidades de la familia. Pero ello implica un cambio de cultura en muchos niveles.

- Aquéllas que no trabajan fuera de su hogar pueden contribuir con tareas que se sumen a objetivos comunes. Otras pueden colaborar desde su posición laboral. Mientras carezcamos de una conciencia y un actuar ciudadanos seguiremos estancadas en la simple critica; otros harán lo que creen necesario y los demás aceptaremos calladamente. México será distinto cuando dejemos de culpar a quienes nos dirigen y nos unamos para actuar con fuerza y compromiso en la defensa de lo que consideramos importante.

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