Viejo pero vivo

Más por costumbre que por afición, algunos espectáculos populares logran sobrevivir como negocio.
Jesús Hernández

La fuerza de la tradición para mantenerse durante generaciones es la causa de que algunos espectáculos como la charrería, jaripeos, ferias y peleas de gallos, e incluso la lucha libre, puedan sostenerse hasta ahora como formas empresariales con esperanzas de rentabilidad en el futuro.

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De acuerdo con la Asociación Nacional de Ferias y Exposiciones (Asonafe), durante 2001 asistieron alrededor de 20 millones de personas a las más de 3,000 ferias que se realizan cada año en el país. "Ninguna de esas son negocio, incluso en las que hay animales se pierde dinero porque hay que donarlos, pero se mantienen porque a la gente le gustan", afirma Enrique Castellanos, tesorero de la institución.

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Los que sí son rentables son los palenques. Por lo general independientes de los organizadores de las ferias, se concesionan a empresarios que, a través de concurso o invitación, obtienen el permiso de explotación, que va desde $100,000 pesos hasta $6 millones.

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Cada noche, como preludio a las peleas de gallo, un artista contratado por hasta $400,000 pesos actúa en un recinto que, en promedio, alberga de 4,000 a 6,000 personas. El empresario del palenque obtiene ingresos de diversas formas: primero, por la venta de boletos de entrada; segundo, como porcentaje de las apuestas que se crucen dentro del evento, y tercero, por el consumo de bebidas, en caso de que él mismo sea quién brinde ese servicio. "Los artistas no importan, el verdadero negocio está en los gallos", afirma Castellanos.

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Asonafe calcula que cada asistente a los palenques y charrerías gasta por vez entre $80 y $500 pesos. Por ser un público fundamentalmente local –salvo en casos como la feria de Aguascalientes o León, que atraen al turismo– las tasas de crecimiento para estos espectáculos no es superior a 2% por año.

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Con casi siete décadas de presencia en México, la lucha libre ha logrado renovar y, aún más, incrementar sus públicos, gracias a la presencia de la televisión, que tras 20 años de haber vetado las luchas volvió a abrir sus pantallas a este "deporte-espectáculo" a inicios de los años 90.

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Jesús Núñez, gerente de relaciones públicas de la Triple a (una de las asociaciones involucradas en este negocio en México), reconoce que hace sólo tres lustros la lucha libre estaba considerada en el país como un espectáculo para personas de escasa cultura. "Ahora la gente de clase alta se deja ver en las primeras filas de las arenas; mujeres y, sobre todo, niños y adolescentes de nueve a 22 años se han convertido en verdaderos aficionados a la lucha."

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La Triple a realiza en promedio cada año 1,100 exhibiciones en los diferentes estados de la república. Las locaciones requieren de aforos de por lo menos 5,500 butacas y la media de asistencia es de 85%, con precios que van de $80 a $150 pesos. Estas cifras varían de acuerdo a la región (en el norte son más altas), y también se elevan si el programa se transmite por televisión (en cuyo caso se cobra 15% adicional, pues se utiliza un grupo de logísitica 66% más grande que lo habitual).

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Como apoderada de luchadores, la Triple a sólo se encarga de proveer a los elencos, pagar su traslado, estancia y viáticos, mientras el empresario que los contrata es quien maneja los demás negocios asociados al espectáculo, como la venta de boletos, bebidas, souvenirs y otros.

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Guadalupe García, funcionaria del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), institución que organiza la mayor parte de los combates en el Distrito Federal, afirma que la televisión vino a darle un nuevo impulso a este deporte que durante años sobrevivió gracias a sus muchos aficionados y al manejo de la familia Lutteroth (apoderada de la Arena México).

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De acuerdo con Núñez, las luchas tienen un futuro prometedor independiente de la televisión o el cine. "Ya logramos un público cautivo que irá creciendo y acercará a nuevas generaciones. Hoy la gente prefiere distraerse con una lucha libre que ver las noticias en la televisión. Este es un espectáculo para desahogarse, por eso es exitoso."

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