Visión infalible

Cuando todo el mundo sale corriendo, Carlos Slim Helú ve una oportunidad.
Gabriela Ruiz

SALÓN DEL EMPRESARIO 2005
CARLOS SLIM HELÚ
(1940)

- Su primo hermano lo recuerda cuando iban a las matinés a ver tres películas de Tarzán o Superman por $1.50. “Tenía visión de hacer negocio desde muy pequeño, además nos llevaba estadísticas de todo: de los saltos de longitud a los que jugábamos o de saber quién era el más rápido para rodear la cuadra”, recuerda Alfredo Harp Helú. Carlos Slim Helú empezó a acumular dinero desde niño. Su papá, Julián, lo obligó a llevar una libreta de ahorros donde registraba sus ingresos y egresos rigurosamente. A los 10 años le pidió a su mamá una mesita para vender dulces que había comprado en el centro de la ciudad. Hoy, Slim está catalogado como el cuarto hombre más rico del mundo por la revista Forbes con una fortuna calculada en cerca de $24,000 millones de dólares. A pesar de la usual cara larga en las fotografías, Carlos tiene un gran sentido del humor, disfruta el arte, la poesía y la buena música. A muchos le sorprendería saber que el ‘Rey Midas’ de los negocios es un hombre sencillo y afable.

- Cuando tenía 26 años ya había construido un capital personal de $5 millones de pesos, pero se lo tenía calladito. Ha sido muy discreto con sus finanzas, su labor filantrópica, su amor a México y su función como protector de las artes. Los $5 millones acumulados a sus 26 años le permitieron viajar al terminar su carrera como ingeniero civil en la UNAM. Lo más valioso para este genio empresarial son sus seis hijos y 12 nietos. El fallecimiento de su esposa Soumaya Domit Gemayel en 1999 lo marcó profundamente. Cuando fundó Grupo Carso, en 1990, se inspiró en las iniciales de ambos para nombrar uno de los consorcios más importantes del mundo. Parte de su enigma es que hasta la compra de Telmex siempre había mantenido un perfil muy bajo, a pesar de que ya había emprendido negocios y cosechado una fortuna. Quizá de ahí el comentario de algunos de sus críticos que dicen que salió de la nada.

- A los 24 años entró a la Bolsa Mexicana de Valores como corredor y fundó Inversora Bursátil (Inbursa) a mediados de los 60. Para esa fecha era dueño de una embotelladora de refrescos, una constructora y una inmobiliaria, entre otras empresas. Tras la crisis que dejó como herencia la “administración de la abundancia”, muchos capitales nacionales e internacionales abandonaron México.

- Fue entonces que Carlos salió de compras con su singular hábito de adquirir barato para vender caro. Algunas compañías valían menos de 5% de su valor en libros, según recuerda el propio Slim. Cartera en mano, se llevó en su carrito a Reynolds Aluminio, Sanborns, Nacobre, Luxus, Euzkadi, General Tire y Condumex. El dinero que generaron estos negocios le permitió entonces comprar Cigarros La Tabacalera Mexicana (Cigatam), Seguros de México, Artes Gráficas Unidas, Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre, Porcelanite y Frisco.

- Grupo Carso se hizo público en 1990, año en que realizó la compra de Telmex. Slim ha descrito la industria de telecomunicaciones como “el sistema nervioso de la nueva civilización”; no por nada su interés en ofrecer internet inalámbrico y seguir jugueteando en el ámbito internacional de telecomunicaciones.

- Carlos se está replegando lentamente de la actividad empresarial y delegando responsabilidades a sus hijos Carlos y Patrick. En octubre de 1997 fue sometido a una operación de corazón en Houston que lo mantuvo en recuperación por tres meses. Esta complicación desató rumores de que el empresario había muerto. Muy a su estilo aclaró las dudas apareciendo en público tan fuerte como un roble.

- Durante una conferencia de prensa en Los Pinos a finales de 1990, el entonces gobernador de California, Grey Davis anunciaba planes de inversión entre México y su Estado. La sorpresa de todos los presentes fue cuando su amigo Slim se levantó de su asiento en la parte delantera. El asombro de la prensa nacional e internacional terminó rápidamente para iniciar una oleada de preguntas al empresario. Desde entonces sus opiniones tienen mucho peso en la opinión pública y en la propia elite empresarial.

- EL REGRESO DE EL ‘INGENIERO’
El desarrollo de infraestructuras es el nuevo juguete del fanático de la construcción civil.
Georgina Gatsiopoulos

- Carlos Slim Helú es un gran empresario e inversionista porque detecta oportunidades donde la mayoría de los hombres de negocios no las perciben. Anda solo y sin prisas en el mercado, a la caza de ganancias. Éstas son para él y su familia y, en igual medida, para los accionistas minoritarios de las empresas que él controla.

- Su primer millón de pesos lo ganó en la Bolsa Mexicana de Valores antes de los 26 años. Buena parte de los últimos $1,000 millones de dólares en ganancias proviene de la compra venta de acciones de la telefónica MCI en el New York Stock Exchange (NYSE). Ahora, pone el ojo en su vocación de juventud: la ingeniería civil.

- Su nueva obsesión es la infraestructura. Arturo Elías Ayub, su yerno y director de Nuevos Proyectos y Comunicación de Telmex, explica que el negocio que incluye el financiamiento y construcción de carreteras, puentes, plantas de energía, y tratamiento de agua se aglutinará próximamente en una división propia de la familia de empresas, controlada por el empresario mexicano y sus hijos.

- En México, una división del Grupo Financiero Inbursa ganó una concesión para construir y operar una autopista. Promotora Inbursa se compromete invertir más de $4,000 millones de pesos en el proyecto durante los próximos 18 meses. En América Latina, también están esperando a Slim. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se ha quejado largamente de las empresas operadoras del principal ferrocarril y de las distribuidoras públicas de energía. Según la prensa local de ese país, Uribe dio la bienvenida a tres enviados del banco controlado por Slim y sus familiares el mes pasado.

- Slim Helú confirmó su compromiso con la nueva empresa que se llamará Impulsora del Desarrollo en América Latina (Ideal) en una reunión con analistas a principios de mayo. Con un puro entre los dedos, el empresario explicó que las telecomunicaciones ya no consumen la mayor parte de su tiempo y actualmente él está “más concentrado en un proyecto que vamos a escindir de Inbursa con la finalidad de desarrollar el capital físico y el capital humano para América Latina”. Sin embargo, es en los negocios de telecomunicaciones y de comercio donde más se ha notado la presencia de Slim Helú en las últimas semanas.

- Durante la primera semana de mayo, el empresario mexicano llevó a El Salvador la cadena de restaurantes-tiendas Sanborns y el formato Dorians –adquirido el año pasado–. También aumentó su participación en la cadena estadounidense de tiendas departamentales Saks. Son 18 millones de acciones cuyo valor es de unos $317 millones de dólares.

- Y es que no le hace falta dinero en efectivo. Unos días antes, Slim se había hecho un poco más rico. Las ganancias que generó una inversión, hecha hace menos de un año por el cuarto hombre más acaudalado del mundo, habrán sumado $650 millones de dólares luego de la venta de su participación de 13.4% en MCI a Verizon Comunications el 9 de abril. El olfato de Slim detectó una oportunidad de inversión en el negocio antes conocido como WorldCom al capitalizar la deuda vencida de la firma cuando estaba en el procedimiento de quiebra.

- Al concretar el acuerdo de deshacerse de las acciones de MCI, la mayor apuesta de telefonía en Estados Unidos, como inversionista del accionista de control de Teléfonos de México, parece ser su inversión en SBC. Esa firma tejana que participa en el capital de Telmex está por adquirir AT&T.

- Han pasado 15 meses desde que Slim compró los activos de AT&T Latin America, división que experimentó una crisis financiera en 2003. En marzo 2004, Telmex adquirió el control de la división brasileña Embratel de MCI. El informe financiero que la mayor proveedora de telefonía fija en el continente mandó a la Bolsa Mexicana de Valores, revela que Embratel se ha convertido en una generadora importante de utilidades para Telmex.

- Es decir, Slim generó ganancias con negocios con los que, hace apenas dos años, las firmas gigantes Bell South y Bell Canadá ya habían tirado la toalla. Con Slim, no es sólo cuestión de olfato, explica Rogelio Urrutia, analista de la financiera holandesa ING. También es cosa de timing.

- Francisco Rivero, director del equipo de análisis de Santander, opina que la gran diferencia entre Slim y otros inversionistas es su paciencia. “Como Warren Buffet (el segundo hombre más rico del planeta, y reconocido inversionista que busca valor) Carlos Slim invierte a largo plazo”. También va en contra de la corriente. “Fija sus niveles de entrada y de salida”, explica Rivero, “y los respeta”.

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