Vuelo bajo

A GAP le faltan recursos para sus planes de renovación.
-RC

En 1999, cuando el consorcio compuesto por las españolas Dragados y Aena y la nacional Grupo Ángeles festejaban la adquisición de la concesión del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), anunciaron que destinarían $250 millones de dólares para modernizar las 12 terminales aéreas que operarán durante los próximos 50 años.

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Pero la fiesta ya terminó. Una reconformación accionaria –que implicó el relevo de Olegario Vázquez Raña por Roberto Albarrán– y reclamos de los empresarios de Guadalajara,  debidos a la lentitud de los trabajos, tienen en aprietos al grupo.

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Además de abrir la cartera, GAP decidió ir más lejos. Lanzó un programa de descuentos a las aerolíneas que utilizan los recintos que administra y la reducción de la tarifa por uso de la terminal (TUA) hasta en 30%.  “La estrategia es hacer más promociones para captar más pasajeros”, explica Carlos del Río, director de Operaciones del corporativo.

Sin embargo, la insistencia de observadores se orienta a averiguar dónde están los recursos que se comprometió a invertir GAP al momento de obtener la concesión.

Durante el primer semestre GAP registró 10,000 vuelos menos que lo reportado la primera mitad de 2001. Pese a los resultados, los ejecutivos de la firma son optimistas.
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