Váyase a volar

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Desde tiempos remotos, uno de los mayores sueños del ser humano ha sido volar. Y si bien gracias a la aeronáutica el sueño se ha convertido en realidad, lo cierto es que la sensación de elevarse por los aires y volverse parte del paisaje aéreo no es algo que se experimente comúnmente. En cambio, realizar un viaje en globo aerostático es una vivencia que da la impresión de estar casi casi tocando el cielo. En las alturas se respira tranquilidad y no hay movimientos bruscos porque la nave viaja en la misma dirección y velocidad que el viento.

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En México, este bicentenario deporte no es muy conocido y mucho menos practicado, entre otras cosas porque es una afición costosa. Una opción para lanzarse a esta aventura es el Sunrise Ballooning Club, formado hace dos años con la intención de sembrar en la gente el gusto por la “tradición globera”. El sitio elegido por esta agrupación para echarse a volar fue Yautepec, Morelos (a menos de una hora de la Ciudad de México), ya que las condiciones atmosféricas del lugar –protegido por el cerro del Tepozteco– son ideales para la actividad en cuestión. Quizás, lo más emocionante de esta hazaña es que nunca se sabe dónde será el aterrizaje, pues todo depende del humor del viento.

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Debido a que para realizar un mejor vuelo es necesario partir alrededor de las siete de la mañana, es recomendable pernoctar en un modesto hotel (propiedad del club) que se encuentra a un par de cuadras del punto de despegue. Luego de 30 o 40 minutos de vuelo, los viajeros disfrutan un exquisito desayuno –acompañado por la tradicional copa de champaña– en un restaurante de la región. Hospedaje, paseo, desayuno y transportación dentro de Yautepec tienen un costo de $175 dólares por persona. Vale la pena tener en cuenta este plan como un original y romántico regalo de aniversario de bodas o cumpleaños, o bien como un peculiar marco para una propuesta matrimonial.

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Ahora bien, si la experiencia gustó tanto como para convertirla en parte del recreo habitual, por $2,500 dólares se puede adquirir una membresía, que incluye 15 viajes, enseñanza teórica y práctica, y una licencia de piloto de globo deportivo avalada por la Federación Nacional de Aeronáutica. Y si se vuelve una pasión –y la cartera aguanta– el siguiente paso es comprarse un globito con canastilla de mimbre a un precio que va de los $20,000 a los $26,000 dólares. Nunca mejor aplicado el dicho de: “El que quiera azul celeste, que le cueste.”

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