¿A qué ritmo baila tu firma?

Los empresarios deben empezar a manejar no sólo el rumbo de su negocio, sino el modo en que lo orie
Salvador Cerón Aguilar*

Es muy común decir que vivimos en tiempos de cambio, pero curiosamente las transformaciones más importantes aún están por venir.

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Economías enteras sufren de incertidumbre y turbulencias, las sociedades se transforman, se han roto paradigmas y, sin embargo, el futuro seguirá construyéndose. Los que más saben, los que más pueden, tienen mayor responsabilidad ante el reto que supone este nuevo panorama en la construcción de una sociedad más justa.

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Las organizaciones necesitan de una reflexión estratégica para poder enfrentarse a todos estos cambios. Aquellos que toman las decisiones dentro de una empresa deberán saber informarse, procesar, ponderar y elegir su destino estratégico con responsabilidad y realismo, sin dejar de lado el desarrollo de las capacidades necesarias para concretar su tarea.

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Un pasito adelante, un pasito atrás
Los directores corporativos no pueden controlar lo que no está a su alcance y tampoco conocer el futuro inmediato; es necesario que aprendan a manejarse confiados ante las novedades.

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Frente al cambio, sólo hay tres posibilidades: te atrasas, te adaptas o te adelantas.

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Se atrasan aquellos cuya respuesta es pasiva, por lo que el futuro es siempre sorpresa. Son los que sólo sobreviven.

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Se adaptan los que tienen una respuesta activa frente al cambio y cuyo destino estratégico es el mantenimiento.

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Los que se adelantan son los proactivos.

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Hay que tomar en cuenta que, para anticiparnos y poder tomar una decisión acertada, es necesario tener la capacidad de entender el cambio de acuerdo con su origen, velocidad, predictibilidad, permanencia y profundidad. Después de analizar estos factores, debe quedar muy claro que es necesario estar un paso adelante con una estrategia pensada para superar los retos de la transformación, la coyuntura del entorno y las barreras de nuestra organización.

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La clave está en la ejecución.

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No es el entorno, sino la actuación en el ambiente lo que determina el éxito de la misión o la calidad de los resultados que se alcancen.

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¿Cómo ponerse a bailar?
Para una ejecución exitosa frente al cambio, se deben identificar dos factores que hacen la diferencia entre operar un negocio y dirigir una empresa: la intención y la calidad con la que se realizan los procesos.

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Hay una manera simple de detectar si estamos en una oportuna y adecuada ejecución, sólo basta determinar rumbo, ritmo y modo.

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* Rumbo
Significa definir la visión de la firma de una manera clara, precisa y realista, que permita establecer objetivos y metas para el logro de los resultados propuestos.

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Este factor fija la dirección, el punto de llegada, los referentes y los criterios a seguir para conseguir los objetivos. Es por esto necesario asegurarse que la visión sea alcanzable, que promueva la importancia del cambio y mantenga el ambiente y la energía del equipo; que remueva los obstáculos que se opongan a la realización de su proyecto.

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* Ritmo
Es el elemento que acompaña a la estrategia y que le da velocidad y armonía a las ejecuciones.

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El ritmo debe conocer las motivaciones del equipo y dar la comunicación necesaria para poder convertirse en disparador del cambio. Ayuda a orientar el esfuerzo de todos los integrantes de un grupo. Una organización con ritmo permite que se incorporen, desarrollen y se mantengan actualizados los recursos humanos; define una estructura que apalanque el cambio y el desarrollo de las estrategias, y ayuda a que los sistemas de trabajo y las prácticas de control propicien nuevas competencias.

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* Modo
Este es el elemento cultural de una organización. Determina la manera de ser de quienes dirigen la empresa. El comportamiento en las compañías (finalmente su cultura) depende del sistema de creencias y la suma de los valores compartidos. Este elemento define lo que es apreciado, respetado y reconocido para las personas.

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Así como en un baile, combinar y saber llevar el rumbo, el ritmo y el modo son las claves del éxito. Estos tres factores son los que consiguen que todos trabajen en la misma dirección para lograr, finalmente, que las cosas sucedan.

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¿Qué paso deben bailar los ejecutivos con el fin de sortear los movimientos del cambio? Para que los planes se concreten, ellos tienen que moverse al ritmo de un nuevo liderazgo constructor de futuro, que permita tener una visión realista de ellos mismos y del entorno.

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Los empresarios que quieran moverse con comodidad en un ambiente de cambios deberán demostrar una verdadera capacidad ejecutiva (decidida y prudente), y una gran habilidad para integrar los esfuerzos de los demás, sin olvidar su compromiso social y su comportamiento ético.

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Su papel es muy importante. Las organizaciones son lo que son, saben, pueden y hacen los que las dirigen.

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* El autor es presidente de STF Consulting Group.

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