¿Ahorita lo debo resolver?

Una encuesta entre empresarios señala que la mitad toma hoy más decisiones que ayer, en menos tiem
Juliana Fregoso Bonilla

Algo tan vital para una empresa como la toma de decisiones se está convirtiendo en una pesadilla. A los ejecutivos hoy les cuesta más trabajo resolver los rumbos que deben seguir las compañías que representan.

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Según una encuesta realizada por Teradata (Report on Enterprise Decision Making), en el mundo se está generando una grave crisis en este terreno. El aumento de asuntos a decidir y la reducción en los tiempos para hacerlo son los factores que complican cada día más el panorama de los directivos.

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Según la casa de análisis, si hiciéramos una clasificación de las principales determinaciones que cada día cuesta más trabajo tomar, tendríamos en orden: las que permiten una mejora en el servicio al cliente, las campañas de marketing, la facturación y los beneficios, la contabilidad, la conformidad con las leyes y, por último, la seguridad.

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Este sondeo se realiza desde hace dos años entre 158 altos ejecutivos que desarrollan actividades en firmas pertenecientes a los sectores de comercio, producción, seguros, banca, farmacias, telecomunicaciones, tecnología y marketing.

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Cada día son más
La mitad de los encuestados afirmó que la información que necesitan analizar está creciendo y 59% considera que la cantidad de datos disponibles está aumentando al doble o al triple.

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La progresiva presión y el mar de informes en los que navegan angustia a la mayoría. Para 63% de los consultados, el número de decisiones diarias que tenía que tomar aumentó en un año de 113 a 158 en promedio. Si dividiéramos este número en 24 horas, tendríamos que cada uno de ellos debe tomar alrededor de 6.5 determinaciones importantes por hora. Es decir, un ejecutivo modelo 2003-2004 tiene que adoptar una resolución importante cada 10 minutos.

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No en vano, 53 % de los entrevistados dijo tener menos tiempo para realizar esa tarea, de la cual depende el futuro de su empresa.

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Para complicar aún más las cosas, generalmente esta no es una labor solitaria: los ejecutivos tienen que consultar por lo menos con otras tres fuentes, por lo que también ha aumentado el número de personas que intervienen en el proceso.

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“Los encuestados hablan frecuentemente sobre el agua cuando describen esta situación. Algunos sienten que están nadando, mientras que otros se hunden en los datos y otros están congelados, encontrando muy difícil actuar ante informaciones contradictorias o que no les llegan a tiempo para tomar decisiones clave”, anota el documento como una de las conclusiones.

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“No es que el directivo no esté preparado, sino que muchas veces tiene tantos asuntos pendientes que se siente agobiado. Además, la presión debe ser mucha cuando sabes que una decisión mal tomada puede acabar con tu negocio”, considera Carlos Herreros de las Cuevas, presidente de la Asociación Española de Coaching y de Consultoría de Procesos.

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Blanco o negro
“Lo más importante es saber tomar las determinaciones a tiempo”, afirma la empresaria editorial Azucena Triana Martínez.

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Hace dos años, esta ingeniera era la directora general de Editorial Triana, una de las 10 más importantes en la producción de libros académicos en México. Después de seis años en el negocio, algo no funcionaba bien: “No estábamos facturando lo suficiente, había un desequilibrio entre lo que gastábamos y lo que recuperábamos”, recuerda.

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La disyuntiva era suspender actividades o continuar con pérdidas, mientras esperaban el repunte en las ventas. La decisión fue radical: suspender actividades. Hoy la empresa está en stand by, hasta que las condiciones del mercado permitan su reapertura. “Si no hubiéramos tomado esa resolución, hoy estaríamos llenos de deudas y tendríamos un panorama más complicado”, afirma la ejecutiva.

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Este es un ejemplo de cómo una determinación tomada a tiempo puede ayudar a enderezar el barco. Las únicas opciones eran morir lentamente o aplicar la eutanasia. Con este frío, pero meditado fallo, la compañía liquidó sin problemas a sus empleados, pagó a los proveedores y cerró temporalmente sin pasivos.

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Más y peor
Según la mitad de la muestra entrevistada por Teradata, las resoluciones que enfrentan actualmente los directivos son hoy no sólo más numerosas sino incluso más complicadas. De hecho las que tuvieron que tomar este año fueron más cruciales que las de 2002.

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Para nueve de cada 10 ejecutivos, el grado de complejidad radica en que antes de decidir deben consultar a tres o más fuentes. El flujo de información los obliga a trabajar más tiempo y en condiciones más difíciles.

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El encargado de proyectos de una compañía de viajes con una facturación promedio de $1,000 millones de dólares, expresó en la consulta que “grandes cantidades de datos se están almacenando en bases redundantes y sin consolidar para mantener la información diaria detallada y permanentemente actualizada”.

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El director senior de una organización productora y distribuidora de bebidas afirmó que tantos datos pueden hacer pensar que la respuesta está en un lado, cuando en realidad está en otro, además de que el análisis de información quita tiempo que puede ser valioso para otras actividades de la firma.

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Un punto de presión se añade a la hora de decidir: una pobre determinación de negocios puede repercutir en los beneficios, facturación, reputación de la compañía, márgenes y beneficios.

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Además, aquí también interviene el factor del tiempo: cuándo decidir. El 3 de octubre de 2000, Anne Mulcahy, presidenta de Xerox, anunció que el modelo de negocios de su corporación era insostenible. Ese día las acciones de la compañía bajaron 26%.

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“Es el filo de la navaja. Uno es el primer ejecutivo y tiene el puesto, la visibilidad y la responsabilidad. Pero también está solo. Fuertemente presionado para lograr resultados y con un miedo mortal de no lograrlos”, describe Herreros.

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El plan de ataque
Por aquello de que más vale prevenir que lamentar, los grandes consorcios ya están tomando cartas en el asunto.

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La encuesta de Teradata indica que, para evitar la pobreza en las resoluciones, más de la mitad de las empresas participantes reveló estar integrando su información y hacer de la consulta de sus archivos históricos una constante que les impida cometer los mismos errores del pasado.

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“Finalmente la gente está empezando a pensar más allá de la generación de datos, en informes útiles y en la facilidad y comodidad de acceso a estas cantidades de datos, mediante herramientas de reporting”, asegura el director de proyectos de una compañía de internet.

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Además de las soluciones tecnológicas, el coaching puede ser una buena herramienta para apoyar las determinaciones difíciles. En Europa y Estados Unidos esta figura está cobrando cada vez mayor importancia por una sencilla razón: es un método eficiente para ayudar en un trabajo (casi como un psicólogo) a quien tiene problemas de liderazgo, toma de decisiones y relaciones con subalternos o iguales. Dicen los expertos que esta labor inicia donde termina la consultoría.

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“El coach permite que el cliente vea aquello a lo que todavía no puede acceder”, refiere Carlos Herreros. Este asesor (o coach) se convierte en una guía, que ayuda en los momentos de crisis; no piensa por uno, sino que al ser externo a la organización puede tener una visión más imparcial y objetiva del problema.

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