¿Bendita coyuntura?

Los ataques terroristas provocaron el deterioro de las expectativas económicas globales.
James Callahan

Desde 2000 y hasta antes del 11 de septiembre de 2001 la desaceleración mundial y la sincronía de los ciclos económicos y financieros aumentaron el rechazo al riesgo, modificaron la composición de los portafolios de inversión y provocaron cambios en la valuación de activos crediticios. Sin embargo, el patrón de flujos internacionales de capital permaneció relativamente estable.

- -

Estados Unidos continuó absorbiendo el grueso de las corrientes de dinero, mientras que los mercados emergentes registraron la primera reducción de inversión extranjera directa (IED) desde 1990.

- -

Los ataques terroristas causaron daño inmediato a las perspectivas económicas globales, así como un incremento en la aversión al riesgo. El clima de incertidumbre y la naturaleza sin precedentes de estos acontecimientos obligan a buscar "terrenos seguros" para las inversiones y promueven no sólo la estabilidad en los patrones de inversión sino también una reducción en los montos globales de capital, quizás hasta que se presente un repunte en la actividad de Estados Unidos y del mundo hacia mediados del próximo año. En el largo plazo, los agentes económicos reconsiderarán la importancia de las expectativas de rendimiento sobre sus capitales.

- -

Es importante considerar que la reducción en el déficit de cuenta corriente de la unión americana liberará recursos que se podrían dirigir a países distintos a los desarrollados. En estas naciones se ha decidido aplicar políticas expansivas que se reflejen en menores tasas de interés, mientras que la caída en la confianza de los consumidores y de las empresas genera bajas probabilidades de ganancias corporativas, reduciendo el valor de las acciones. Si a esto se suma el inicio de un proceso de diferenciación al interior de los mercados emergentes, resulta factible un incremento en los flujos de capital hacia los países en crecimiento.

- -

Aunque existen excepciones. En América Latina, por ejemplo, se han deteriorado las condiciones económicas de Argentina y Brasil. En el primer caso la recesión económica y la deflación generan menor recaudación tributaria y empeoran el déficit fiscal, lo que a su vez provoca incrementos en el riesgo país y aumenta los pagos de intereses de la deuda. Por su parte, Brasil registra un crecimiento en el déficit de cuenta corriente (5% del PIB) ante la ausencia de un ajuste en la demanda interna desde la devaluación de su moneda en 1999.

- -

México tiene características que lo diferencian de otros mercados: convergencia con su principal socio comercial, adopción de políticas fiscales y monetarias responsables e independencia y credibilidad del banco central. La aprobación de reformas estructurales como la hacendaria y energética podrían abrir el espectro de posibilidades de inversión. Además, si se concreta una transformación impositiva que incremente los ingresos del gobierno, se mejoraría la calidad crediticia del país, cumpliendo así con los criterios de inversión de importantes fondos globales. Finalmente las amplias necesidades de capital para los próximos cinco años en, por ejemplo, la industria eléctrica, hacen pensar que la apertura de este sector al capital privado fomentaría el ingreso de importantes recursos adicionales. Tales modificaciones permitirían el fortalecimiento de los fundamentos macroeconómicos y la consolidación de la posición de México a escala mundial. ¿Cuánto habrá que esperar?

- -

El autor es presidente de BankBoston México

-

Newsletter
Ahora ve
Antonio Tarín sale de la Cámara de Diputados
No te pierdas