¿Equipo dorado?

Un <i>staff</i> económico sin economistas: la fórmula peligrosa que eligió Bush para su gestión.

Teniendo en cuenta las últimas medidas tomadas, el presidente George Bush tiene una agenda económica muy ambiciosa para su segundo mandato.

- Los objetivos incluyen la revisión en detalle del código impositivo, la reforma del sistema de seguridad social, la reducción a la mitad del déficit de presupuesto y el impulso de nuevos acuerdos comerciales. Pero, ¿quién exactamente se supone que haga todas estas cosas?

- En teoría, el equipo económico de Bush está encabezado por John Snow. El presidente estuvo a punto de despedir a su secretario del Tesoro a fines del año pasado, luego dio marcha atrás en esta idea, pero sólo para mantener a Snow como el vendedor de su esquema de reforma de pensiones.

- El Tesoro tiene poco personal y poca influencia política en la administración, pero también la Casa Blanca tiene escasez de economistas. El titular del Consejo Económico Nacional, Allan Hubbard, un viejo amigo del presidente, es un empresario de Indiana y no un hombre dedicado a la política económica. Lo mismo el subjefe a cargo de la política económica, Karl Rovemay, quien puede que sea un genio político, pero no es conocido precisamente por su dominio de las sutilezas de la política fiscal.

- Hace unas semanas, Bush finalmente designó al nuevo Representante Comercial que reemplazará a Robert Zoellick, quien fue trasladado al Departamento de Estado. Rob Portman, respetable congresista republicano, será un buen vendedor de la agenda comercial de Bush en el Congreso, aunque resulta poco claro saber si también será bueno para negociar los tratados comerciales internacionales.

- Y hasta la elección del nuevo representante del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, el traslado de este archineoconservador desde el Pentágono es difícil de justificar desde el punto de vista económico. Ciertamente, Bush prefiere a los empresarios y a los creyentes en sus ideas, antes que a los académicos y los hombres de Wall Street.

- Débil y tibio Tesoro
Durante la administración Clinton, especialmente durante el liderazgo de Robert Rubin y de Larry Summers, el Tesoro dominaba a otros departamentos.

- Ahora, es uno de los organismos más débiles. El primer secretario del Tesoro de Bush, Paul O’ Neill, entendía sobre política económica, sin embargo, era demasiado independiente para ser popular tanto con su jefe como con los mercados. Snow es más sensato, pero tiene poca fuerza política.

- Cerca de un tercio de las principales tareas del Tesoro están en manos de suplentes o bien los puestos aún están vacantes.  Y esto se agrava en el área de política impositiva: apenas la Comisión de Impuestos logre la propuesta de reforma, no está claro quién la convertirá en un proyecto de ley viable.

- Sin duda, el poder económico real en la Casa Blanca recae sobre Allan Hubbard (que, a decir de todos, es un coordinador efectivo). También hay dos sospechas crecientes acerca del enfoque de Bush con respecto a la política económica.

- La primera es que para el presidente la economía es el arte de la venta. Con una admirable fe en los mercados, Bush piensa que la política económica marcha por sí sola, y que para vender las reformas sólo es necesario un cierto estilo deslumbrante. De allí el entusiasmo de la Casa Blanca por Carlos Gutiérrez, el nuevo secretario de Comercio, que construyó su fortuna vendiendo cereales Kellogs.

- La segunda sospecha es que cuenta más la lealtad que el conocimiento.  Larry Lindsey, presidente de la Junta Directiva del Consejo Económico Nacional, fue despedido luego de hacer la observación de que la guerra de Irak costaría al país $200,000 millones de dólares.

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- Hoy, los mercados funcionan más delicadamente que nunca. ¿Qué haría Bush si hubiera alguna crisis económica internacional como un colapso del dólar?

- En la Casa Blanca aún hay menos personas que entiendan de economía internacional. Ante una crisis, probablemente Bush terminaría recurriendo a dos personas: Robert Zoellick y Alan Greenspan. Zoellick fue Representante Comercial  y también trabajó en el Tesoro. Greenspan es el presidente del Tesoro Federal y el único político con reputación en el mercado. Hay un antecedente similar en el pasado. A principios de los 80, Ronald Reagan recurrió a Paul Volcker de la Reserva Federal y a Jacques de Larosière del FMI para manejar la crisis de la deuda de México.

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