¿Por qué no pasó nada en el 2000?

Los pronósticos fallaron. Punto. Ahora el tema es cómo aprovechar el revuelo que se produjo para i
Rita Contreras Mayén

Ha vuelto la calma. Los temores por lo que se llegó a calificar como la falla del milenio se desvanecieron con el paso de los primeros días del año 2000, ante la ausencia de noticias sobre desequilibrios graves en los sistemas de cómputo, que constituyen el sistema nervioso de gran parte de las sociedades actuales.

- Fueron muchas las personas que trabajaron para evitar que se cumplieran los temibles vaticinios. Uno de los aspectos más atendidos del “error informático” –resultado de haber incluido solamente las dos últimas cifras del año en los calendarios electrónicos de sistemas, equipos y componentes de cómputo y de comunicaciones, y cuya corrección le costó al mundo miles de millones de dólares– fue el relacionado con dispositivos que, de fallar, podrían poner en riesgo la vida o el patrimonio de las personas (sistemas de control aéreo, sistemas médicos, bancarios, etcétera).

- En México, la Comisión Nacional para la Conversión Informática Año 2000, creada por decreto presidencial en junio de 1998, esgrimió como premisa que “el reto informático del año 2000 no es asunto exclusivamente técnico, sino un complejo desafío administrativo que requiere de la mayor prioridad”.

- Las acciones generadas en torno a esta comisión implicaron una mayor interdependencia entre los sectores público y privado, además de la coordinación centralizada de tareas a cargo de diversos organismos. En el sector público esta coordinación quedó a cargo de la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam); en el privado fue compartida por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Secretaría de Comercio (Secofi), y en el financiero quedó en manos del Banco de México. Además, consigna en su último número de 1999 el Boletín de política informática , que edita el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), se formaron grupos especiales para “atender a los sectores estratégicos como comunicaciones, educación, salud, energía, transporte, abasto, aduanas y recaudación, así como el de estados y municipios.”

- De acuerdo con el organismo, se invirtieron más de $20,000 millones de pesos en la adecuación de los equipos (sólo al sector financiero se destinaron $3,500 millones), y se dispuso de los servicios de más de 100,000 personas.

- El trabajó tomó tiempo. En el ámbito empresarial, explica Alfredo Sastré, director de Kenos –una empresa de Grupo Scanda, dedicado a la integración de redes en las empresas, entre otras soluciones y servicios de tecnología de información–, en la mayoría de los casos la conversión la hicieron equipos de trabajo conformados ex profeso , bajo esquemas previamente definidos y programas de marketing interno organizados y con periodos prueba, implementación y medición.

- “Muchas corporaciones han venido trabajando desde 1995, porque algunas de sus actividades requerían desde entonces de tales ajustes –agrega Gerardo Aranda, director de consultoría de Baan, firma especializada en el desarrollo de software cuyo papel central es integrar información para ganar eficiencia en cada una de las áreas de la empresa–. Aquellos que no lo habían hecho, en diciembre desarrollaron pruebas exhaustivas a sus sistemas de información, en coordinación con los diferentes proveedores de equipos y servicios.”

- Jorge Sánchez, socio director de la empresa Integración y Consultoría, explica a su vez que algunas empresas requirieron de “una certificación sobre nuestros sistemas, para posteriormente realizar pruebas de desempeño simulando diferentes escenarios y fechas más allá del 2000. Paralelamente a la certificación del software, se trabajó en la actualización de hardware y otros componentes de su ambiente de trabajo”.

- En los días previos al esperado cambio de fecha, grandes compañías de sectores de distribución, finanzas, manufactura y de servicios se reportaron “listas para el cambio del milenio”, comenta Félix Pantoja, director de Softtek 2000, quien asegura que el sector financiero era el mejor preparado, ya que desde inicios de 1999 fue regulado por el Banco de México, que determinó la realización de simulacros y pruebas; en cambio, según la consultora IDC, el sector de distribución registró más tardanza en su conversión.

- Con todo, el gremio de los precavidos fue minoritario. “Pocos clientes, sobre todo empresas multinacionales y firmas del sector financiero, estaban conscientes del reto del milenio cuando Softtek inició sus servicios para el  año 2000 hace tres años”, dice Pantoja. No fue sino hasta noviembre pasado cuando numerosas empresas aceleraron la toma de decisiones para ajustarse al cambio informático, coincide Adrián Álvarez, cuya experiencia como consultor y gerente de capacitación en empresas como SAP, TSC, Business Intelligence y Systems Union lo ha vinculado a proyectos de conversión al año 2000. “En el último bimestre –recuerda el consultor– la agenda estuvo ajetreada con la persecución de garantías, instalación de nuevas versiones y ajustes, compra de equipo… Un alto porcentaje de empresas se la pasó revisando líneas de código los últimos días del año.”

- Muchos de ellos, agrega Álvarez, estaban reaccionando a la necesidad que impone formar parte de una cadena de suministro. “Sus clientes les pedían certificación o elementos que asegurasen su preparación. Por ello, no resultó raro ver a muchos empleados de las áreas de sistemas festejar el fin de año en las oficinas e instalaciones de sus empresas, a fin de estar preparados para lo que pudiera ocurrir.” No fue un problema de falta de información, concuerdan los entrevistados, pues contaban con ella desde meses atrás, sino de escepticismo. “No previeron la cantidad de horas requeridas y tuvieron que trabajar a marchas forzadas los últimos meses, incrementando el nivel de incertidumbre”, comenta.

- Medianas, pequeñas e indefensas
Sin embargo, el sector que causó mayor preocupación fue otro: el de las empresas medianas y pequeñas, genéricamente denominadas PYMES, que no tuvieron los recursos para hacer grandes inversiones ni consideraron la urgencia de hacerlo. “Son las que se resistieron un poco al cambio, lo cual dependió de su falta de presupuesto y de que el jefe creyera en la seriedad de los riesgos, dice Pantoja. Por fortuna, algunas de esas empresas “sólo requirieron de cambios simples y controlables, dado su tamaño y, en muchos casos, su escaso o reciente nivel de automatización”, señala Álvarez.

- Aunque, precisamente por ese bajo “contenido” informático, las PYMES se perfilaban como posibles víctimas del cambio de dígitos, pues corrían el riesgo de colapsarse o, cuando menos, ver disminuido su crecimiento debido a la falta de información adecuada y oportuna.

- La Asociación Mexicana de la Industria de las Tecnologías de Información (AMITI), que asumió un papel mesurado en cuanto a las posibles complicaciones  en el cambio al 2000, anticipó en diciembre que las fricciones que pudieran presentarse tendrían lugar en el ámbito de las firmas pequeñas y medianas. “Desafortunadamente nos hemos encontrado muchas empresas pequeñas que cuentan con aplicaciones caseras, (a las que) les resultaba caro o difícil hacer la conversión –señaló entonces el presidente de la asociación, Fernando Lezama–. En muchos casos están esperando a ver qué sucede.”

- Lo que podía (y aún puede) afectarles, sin embargo, ya estaba ocurriendo. La información en torno al así llamado “error del milenio” rebasó el ámbito de las áreas de sistemas al precipitarse en avalancha sobre las masivas audiencias de la radio y la televisión. En cuestión de días, el ciudadano común se había apropiado del tema, acerca del cual elaboraba sus propias interpretaciones y expresaba ciertos temores. En un país con casi 100 millones de habitantes y apenas cuatro millones de computadoras, un amplio sector de la población se involucraba en un tema usualmente desdeñado; en el propio medio empresarial hubo quienes tomaron el cambio de fecha como un mero episodio operativo en la vida de su negocio –e, incluso, un consultor de una importante firma de consultoría rechazó colaborar para este artículo por considerar que versaba sobre un tema low profile , esto es, de poca significación–.

- Pero eso podría estar cambiando, a juicio de los especialistas, gracias a la abundante difusión que recibió el asunto en los pasados meses. “(La información) puso en su real perspectiva, ante los diferentes niveles directivos y operativos de corporaciones y grandes empresas, la importancia estratégica de los sistemas de información y su vulnerabilidad –observa Lezama–. Para las PYMES, significa un arma de competitividad que hay que cultivar.”

- Abel Archundia, gerente del Boston Consulting Group en México, acepta que “el problema de los sistemas de cómputo y el año 2000 es, desde cierto punto de vista, un asunto operativo: las modificaciones tienen que hacerse para poder seguir operando igual e, incluso, para simplemente mantener la viabilidad del negocio”. Con todo, admite, “también hay una perspectiva estratégica”.

- Error informático SA
Archundia sugiere a los directivos autocuestionarse: “¿Pude hacer las adecuaciones con menor costo que mi competencia? ¿Fui capaz de prepararme en menor tiempo y, en consecuencia, utilizar los recursos liberados para tareas de alto valor para el negocio? ¿Aproveché las adecuaciones para introducir mejoras de funcionalidad que me permiten avanzar en mi agenda estratégica? ¿Controlé los riesgos en mayor medida que mis competidores?”

- Las respuestas, de contenido más estratégico que operativo, “pueden establecer o ampliar las ventajas relativas de una compañía en el mediano plazo –afirma Archundia–. Aquellas compañías que hayan fallado en su preparación pueden no ser ya viables como negocio o estar perdiendo un tiempo valioso que otras utilizarán para adelantarse en el mercado”.

- En las PYMES, que constituyen la mayoría empresarial de México, las actualizaciones realizadas en torno al programa Año 2000 representan oportunidades importantes, coinciden Álvarez y Lezama. Las inversiones en infraestructura destinadas a la conversión informática son una buena ocasión para hacer de la información un factor de productividad, competitividad, rentabilidad y, en general, para aumentar el potencial de empresas que usualmente se han mantenido al margen de estrategias basadas en las tecnologías de información (o ti, como lo son el comercio electrónico, las intranets, etcétera). Quedó de manifiesto, señala el presidente de la AMITI, que el gran reto es “vender estas tecnologías para hacer más competitivas a las empresas medianas y pequeñas, dentro y fuera del país”.

- El reto consiste en aterrizar tales estrategias, sobre todo ahí donde la inversión en el rubro informático puede limitarse a una computadora personal, que acaso corre una aplicación contable y cuyo objetivo básico es cumplir con las disposiciones fiscales, con ausencia absoluta de metodologías para administración de procesos y almacenamiento de información, agrega Álvarez.

- Los proveedores de TI se han visto más decididos a reducir su distancia con las PYMES y se presentan como sus aliados en una época en la que las corporaciones se fusionan, adelgazan sus estructuras y se automatizan, reduciendo de forma alarmante el mercado para los pequeños competidores. “Han surgido ideas para preparar a estas empresas para las grandes ligas –abunda el consultor–. Hay estrategias, como el outsourcing , que abarcan todos los procesos, desde manejo de nómina, contabilidad, comercialización, hasta la venta de soluciones del tipo ‘hágalo usted mismo’: e-commerce ready, ERP ready , etcétera.”

- Los gobiernos se han sumado a la tendencia de considerar a las TI como un factor estratégico en el mejoramiento económico. Según Lezama, en Inglaterra, por ejemplo, se han definido tres líneas de actuación: “Ecología, repartición de la riqueza y uso y aplicación de las tecnologías de información.”

- El trabajo para organismos como AMITI no terminó con la finalización de 1999. Este año buscarán capitalizar el interés generado en las TI y a incidir en su adopción, tanto en el medio corporativo como en las PYMES. “Es una oportunidad –augura el presidente de dicha agrupación– para reducir la brecha generacional de conocimientos, algo muy importante en un mercado globalizado y listo para intensificar el comercio electrónico y la economía digital.”

- La tendencia a la baja en los precios de los equipos de cómputo, aunada a la euforia desatada alrededor de la conversión informática, abren posibilidades para que México avance hacia convertirse en un importante usuario de tecnologías, opina Lezama. Pero hay otra distancia que salvar: la que existe entre los consultores en tecnología y los empresarios. Para Álvarez es sorprendente ver a muchos expertos propiciar la huida de sus clientes potenciales al emplear términos complejos, ante los cuales más de un empresario se muestre reticente. Según él, los organismos gremiales tampoco han hecho mucho para fomentar la cultura informática entre sus miembros y buscar alternativas ante la falta de crédito para financiar la compra de tecnología.

- En busca del acierto del 2000
Aunque desde el primer día de enero de este año los reportes hablaron de una transición informática sin contratiempos, para muchas firmas mexicanas el trabajo aún no termina.

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- Lezama tiene “la percepción de que hay un buen número de empresas que se quedaron a la mitad y de que aún hay sistemas no estratégicos que habrá que convertir”. De las 128,000 empresas pequeñas y medianas que se estima son usuarias de equipos de cómputo, se calcula que 80% realizó acciones para la conversión al 2000. “El 20% restante requerirá de asesoría para el cambio”, prevé el directivo.

- Con el fin de contribuir a la creación de una cultura informática, la asociación y Secofi continuarán hasta este mes de marzo con su programa –iniciado hace dos años– de seminarios de actualización en cámaras y asociaciones empresariales y oficinas gubernamentales regionales; su página en Internet (www.amiti2000.com), destinada a brindar soporte gratuito, ha recibido más de 120,000 visitas de usuarios mexicanos y latinoamericanos, con lo que en lugar de la catástrofe, los internautas pudieron saludar al nuevo año con un click.

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