¿Quién manda en el ciberespacio?

Para muchos, internet es un territorio sin gobierno. Porque en realidad, la web tienen jueces sin po
Francis Pisani

Los empresarios de Silicon Valley reconocen que el Estado resulta útil para protegerlos contra prácticas competitivas depredadoras. Los gobiernos de todo el mundo desean cobrar impuestos por las operaciones comerciales que se realizan en la web. Los usuarios conscientes ya están preocupados por los continuos abusos a su privacidad. El tema de la regulación de las actividades basadas en internet flota en el ambiente.

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Sin embargo, no todos los problemas serán resueltos a través de la intervención de uno o varios gobiernos federales. Internet implica acuerdos y compromisos que están relacionados con aspectos técnicos (la estandarización de los protocolos tecnológicos de comunicación), comerciales (propiedad de nombres de dominio, por ejemplo) y jurídicos (la solución a los conflictos causados por el ciberparacaidismo o cybersquatting).

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Para crear un marco regulatorio que incorpore las tres prioridades, la comunidad informática internacional promueve la instalación de un sistema de “gobernación” en internet (internet governance), algo que resulta muy diferente a la autoridad que un estado ejerce sobre los individuos. Organismos involucrados en la iniciativa consideran que la batalla por la legalidad es una tarea inaplazable. Los sectores más dinámicos de la economía mundial y la población global en línea –que según diversos cálculos está conformada por centenares de millones de personas–necesitan certidumbre. Sin los valores de la confianza y la seguridad, la web enfrenta un futuro incierto.

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De la regulación a la gobernación

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Durante los últimos 12 meses, la atención de quienes se interesan en el desarrollo de internet está concentrada en tres preguntas, las cuales no abordan problemas estrictamente técnicos o comerciales: ¿cómo resguardar a las pequeñas empresas de las actitudes destructoras de las grandes corporaciones?, ¿cómo proteger a los usuarios de la utilización poco escrupulosa de sus datos personales?, ¿cómo gravar las transacciones mercantiles que se despliegan sobre internet?

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Cualquier respuesta conduce al camino de la regulación. ¿Hace falta o no? Si la contestación es afirmativa, entonces es necesario plantear una nueva interrogante: ¿qué instancia debe legislar a la web y cómo lo hará? Esther Dyson, presidenta de la ICANN (Internet Corporaton for Assigned Names and Numbers; Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números), asegura que “la regulación es necesaria, aunque debe implementarse bajo ciertas condiciones que se vinculen con la naturaleza de las instituciones involucradas y sus modus operandi. El tema fundamental es el de la gobernación”.

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Al hablar de ciberespacio, ¿qué debe entender el usuario por “gobernación”? El asunto no es fácil de explicar. Gobernación remite a “gobierno” y “autoridad”. Sin embargo, Dyson explica que “gobierno” es una autoridad que se ejerce sobre las personas. Los organismos que apuestan por un marco regulatorio no poseen atribuciones que habiliten un control sobre el comportamiento de los individuos. En ese sentido, añade la presidenta de ICANN, “los estados están capacitados para llevar a la cárcel a un ciudadano. Nosotros ni siquiera podemos cerrar un sitio de internet. Somos depositarios de un poder por contrato y sólo definimos y administramos políticas”.

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Hasta el momento existen diversas instancias que ejecutan tareas de control en la Red. Internet Engineering Task Force (IETF; Fuerza de Trabajo de la Ingeniería de Internet) es la más antigua de todas. Fundada en 1986, la responsabilidad esencial de la IETF consiste en identificar los problemas técnicos (protocolos de comunicación, arquitecturas de hardware, etcétera) y proponer soluciones que sean adoptadas por todos los fabricantes de tecnología. Por otro lado, Internet Society (Sociedad de Internet) se dedica desde 1992 a promover la expansión de internet más allá de las fronteras de Estados Unidos. En 1994 surge World Wide Web Consortium (W3C), institución que agrupa a los principales actores del mercado de las tecnologías de información con el objetivo de acordar estándares industriales. ICANN, formada en 1998, gestiona el sistema de atribución de direcciones web y se encarga de resolver los conflictos que se presenten en el rubro.

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Consenso y transparencia

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Las distintas autoridades de internet se crearon a partir de consensos mundiales y votaciones universales. Sin embargo, los organismos no operan en un ambiente de extrema tranquilidad. Por ejemplo, ICANN estableció una oficina independiente para evaluar sus actividades internas. Para elegir al consejo de administración de dicha unidad, ICANN convocó elecciones generales. El proceso de selección provocó acalorados debates. La institución que dirige Dyson fue blanco de duras críticas por parte de los medios de comunicación. De hecho, en marzo del 2000 –y ante la presión de los miembros de base–, la dirección del cuerpo regulador retiró la propuesta original de elección indirecta.

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A causa de los conflictos que rodearon a ICANN, el semanario inglés The Economist, en su edición del 10 de junio, sugirió que la gobernación de la web sea confiada a instituciones ya existentes: la OCDE y la OMC (Organización Mundial de Comercio). Sin embargo, la publicación británica señala que esas instancias –antes que cualquier otra cosa– deben “adoptar las formas de gobierno que habilita internet, las cuales resultan más abiertas y están sujetas al escrutinio y la rendición de cuentas”.

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En comparación con las autoridades federales y las representaciones internacionales, los organismos que ejercen algún tipo de autoridad en internet poseen un mínimo nivel de legitimidad. Las sociedades basadas en la web se distinguen por dos factores muy valiosos: número uno, se empeñan en lograr consensos de amplio alcance. En segundo lugar, promueven la transparencia en la toma de decisiones –utilizan la Red para publicar los documentos y las discusiones que afectan a los intereses de toda la comunidad–. Una lección  de democracia que podría imitarse en otros contextos. 

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Se buscan voluntarios

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La creación de un escenario regulatorio coherente no será un proceso sencillo. El usuario tiene que solicitar la ayuda de distintas instituciones. Hay que tocar muchas puertas para encontrar la solución adecuada. Un caso: una firma estadounidense que distribuye computadoras y programas informáticos es la propietaria del URL www.nissan.com. La compañía automotriz –víctima de un caso de ciberparacaidismo– no encontrará un alivio en la IETF o la W3C, ya que ambas instituciones sólo atienden asuntos relacionados con el lado tecnológico de internet. Para recuperar el nombre de dominio, Nissan tiene que recurrir a la ICANN o a la oficina federal que se encargue de los proteger la propiedad industrial. Por supuesto, el peregrinar en busca de respuestas no resulta una alternativa viable.

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¿Qué autoridad de la web puede asumir el liderazgo en la protección de los consumidores? Tomando en cuenta las condiciones que actualmente prevalecen, la ICANN es uno de los candidatos más sólidos. La institución genera un gran nivel de respuesta en los sectores productivos del planeta, ya que se ocupa de resolver las controversias comerciales –como el mencionado paracaidismo virtual–. Otros atractivos de ICANN: la buena organización de la corporación, el hecho de que posee un organismo independiente de control y  su vocación hacia la transparencia y la democracia.

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La influencia de la IETF es mucho más limitada. La instancia sólo liderea proyectos de desarrollo tecnológico. El caso del W3C es muy similar: las compañías adscritas al consorcio guían la evolución técnica de internet, los factores mercantiles y jurídicos no entran en su esfera de interés. La Sociedad Internet también apunta en otra dirección: fomentar el desarrollo de infraestructura en todos los países del mundo.

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El peso de la regulación

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Esther Dyson es la presidenta de ICANN, una de las tres instituciones que tratan de poner un poco de orden en el caos que rodea a internet. Aunque muchos  analistas consideran que la organización de Dyson podría convertirse en el gran gestor de la web, a la entrevistada no le agrada la idea de consolidar un único ente regulador. En su opinión, internet opera en un espacio que encierra distintas formas de ver y organizar la vida. Imponer un modelo universal, según Dyson, no tiene caso: cada nación del mundo cuenta con los mecanismos necesarios para resolver los problemas.

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Al parecer, a ICANN no le interesa desempeñar el papel de Big Brother.

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Para los cuerpos que regulan algunos aspectos de internet, ¿qué retos implica el perfil internacional de la web?

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En realidad, internet no posee muchos organismos de autoridad. Y no los necesita. La gran mayoría de las controversias encuentran una solución en el ámbito local; sería el caso de la reglamentación de los contenidos de los sitios web y las políticas para defender la privacidad de los usuarios. La internacionalización de internet no debe conducir al establecimiento de distintos cuerpos gobernantes. El mundo alberga a múltiples culturas, por lo tanto, la web tiene que funcionar de manera distinta en cada lugar.

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Los problemas que necesitan enfrentarse desde una perspectiva global son muy reducidos, como la consolidación de protocolos o estándares universales. No es necesario contar con las mismas leyes en todos lados. En ese sentido, la homogeneización no es buena.

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A iniciativa de la revista alemana Der Spiegel, ICANN invitará a los usuarios a participar en la elección de la próxima mesa directiva. ¿Por qué abrir el proceso de selección? ¿La acción debilita la legitimidad del organismo?

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De ninguna manera. El proyecto es excelente. La comunidad web no está restringida a un puñado de iniciados o especialistas. ICANN está abierta a todos los que deseen aportar una idea. Además, la participación va más allá del acto de depositar un sufragio. Las discusiones que generará la convocatoria son un valor esencial. Aunque la argumentación alcance niveles acalorados, el proceso siempre resultará sano. La votación, abierta a todos los internautas que se inscriban en el sitio de ICANN, será una tarea fantástica. La iniciativa de Der Spiegel es muy buena. Lo que sirve muy poco es la crítica que realizan otros medios.

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Frente a instituciones poderosas como IETF y W3C, la influencia de ICANN ha aumentado en forma significativa. ¿Qué factores contribuyeron al crecimiento?

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Desde un punto de vista estrictamente comercial, las actividades de la organización resultan interesantes. Además, los temas que abordamos son más accesibles para el público general. A la gente le atrae lo que hacemos. Al parecer, las audiencias  no dan seguimiento a los aspectos que tienen que ver con el mundo de los protocolos y los sistemas de información.

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Desde la presidencia de ICANN, ¿cómo se entiende el término “democracia”?

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Por lo general, las personas relacionan el concepto de democracia con el derecho a votar. Sin embargo, las urnas muchas veces no dicen gran cosa. A través de una elección libre y justa, un dictador puede alcanzar la presidencia de un país. La democracia va mucho más allá del sufragio: incluye el debate y la participación de la gente en la determinación de seguir las políticas definidas. ICANN quiere involucrar en sus procesos a los individuos de todo el planeta. La apertura es total.

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¿Qué piensa de la sugerencia de encomendar el control de internet a la OCDE o la OMC?

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Tratar de regular internet es como intentar legislar el aire. La regulación es necesaria, pero no debe estar a cargo de un organismo internacional, surgir de las jurisdicciones locales. Es imposible legislar sobre todo el conjunto. No creo que sea una buena idea. Adicionalmente, ambas instancias aún tienen mucho trabajo por delante, en términos de y democracia. Ni siquiera ICANN debe emprender el esfuerzo de regular la web. Sólo intentamos lograr el consenso y la transparencia en algunos aspectos particulares. Nuestros problemas son señales de buena salud. Los aspectos caóticos son un reflejo de la participación. La corporación avanza en la satisfacción de sus objetivos.

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Después de dos meses en ICANN, ¿disfruta ocupar el cargo de presidenta?

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Voy a reformular la pregunta: ¿lo haría de nuevo? Sí. ¿Haría las cosas de manera distinta? Así es. El proceso de apertura tenía que haber existido desde el principio. El proceso de cambio, asimismo, debió seguir un ritmo más acelerado. Por otro lado, ICANN representa a intereses muy variados, e intenta fijar un equilibrio entre los grandes y los pequeños. Cada consenso logrado deja satisfechos a algunos y es aceptado por la mayoría, pero es imposible dejar a todo mundo contento. Los compromisos son necesarios.

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