¿Quién se preocupa por el empleo?

La Secretaría de Hacienda se concentra en las fallidas reformas estructurales y la del Trabajo en l
Enrique Dussel Peters

Si recordamos, a inicios de sexenio se nos había prometido –además de una ya inalcanzable tasa de crecimiento de 7% de la economía– una generación de empleo cercana a 1.2 millones de plazas anuales. ¿Cuáles han sido las tendencias recientes al respecto?

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La variable más usada para explicar el desempleo, aunque en muchos casos la de menos relevancia, es la tasa de desempleo abierto (TDA): en los últimos años ha reflejado un aumento significativo, de niveles inferiores a 2.5% en 2002 hasta más de 4% desde finales de 2004. Sin embargo, recordemos que la TDA se refiere a aquella porción de la Población Económicamente Activa (PEA) que durante la última semana de la encuesta trabajó menos de una hora y que buscó un empleo durante los dos meses anteriores a la misma.

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Así, esta variable tiene mucho sentido en países industrializados que cuentan con un seguro de desempleo, pero es poco útil ante su inexistencia en países como México.

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Para el caso de México es más significativo considerar, por un lado, el ya mencionado aumento anual de la PEA y, por el otro, su diferencia con la generación de empleo formal. La PEA en 2004 consistió en alrededor de 46.9 millones y aumentó durante 1991-2004 en 15.6 millones; en contraparte, el empleo registrado ante el IMSS aumentó, durante el mismo periodo, en 4.7 millones. Es decir, en este tiempo apenas 30.19% del aumento de la PEA obtuvo un empleo formal, mientras que la restante PEA se empleó en el sector informal o migró a Estados Unidos. De igual forma, estas tendencias indican que en 2004 sólo 34.26% de la PEA se encuentra integrada al mercado formal del trabajo.

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¿A qué se deben estas tendencias que han generado el principal problema socioeconómico de México, es decir, la falta de generación de empleo de calidad y formal? Al menos tres aspectos me parecen cruciales:

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Primero, la falta de crecimiento de la economía mexicana: si durante el periodo 1940-1980 el PIB per cápita fue de 3.3%, durante 1978-2004 fue ligeramente superior a 1%. En lo que va del sexenio ha sido peor.

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Segundo, la falta de competitividad de la economía: desde la última parte de la década de los 90 la economía mexicana ha descendido paulatinamente en los peldaños de la competitividad, según diversas instituciones nacionales e internacionales.

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La sobrevaluación del tipo de cambio, la falta de financiamiento al sector productivo, así como la ineficiencia y altos costos de los servicios de la banca comercial y de la infraestructura, entre otros, han provocado desplazamientos masivos de producción nacional tanto en el mercado interno como con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos.

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Tercero, la crisis del sector productivo, particularmente desde 2000. Si bien en la última parte del año pasado y a inicios de 2005 se aprecia un mejor desempeño, durante 2000-2004 la manufactura perdió 734,000 empleos, la mayor parte en la industria maquiladora de exportación.

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Las tendencias anteriores –creciente brecha entre la PEA y el empleo formal, la falta de competitividad y la masiva expulsión de fuerza de trabajo por parte del sector manufacturero– no parecen ser la mayor preocupación en el sector público: el Banco de México se regocija de bajos niveles de precios, la Secretaría de Hacienda se concentra en fallidas “reformas estructurales”, mientras que la “flexibilidad laboral” pareciera ser el centro de atención de la Secretaría del Trabajo. ¿Quién dijo yo en la generación de empleo?

El autor es catedrático en el Posgrado de Economía, UNAM.
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