¿Tiene un buen palo?

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El golpe es una de las mayores dificultades del golf. Sobre todo, porque debemos “golpear” –la repetición es intencional– y controlar una bola diminuta (que no mide ni cinco centímetros de diámetro) con el aún más pequeño sweet spot de un palo flexible que se arquea y mide alrededor de un metro de largo. Ahí radica la maravilla del golf. Claro, siempre y cuando se tenga un buen swing y unos palos que se ajusten exactamente a nuestra técnica de golpeo.

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Precisamente, hace 120 años, “Young Tom” Morris, encarrilado para ganar su tercer campeonato abierto, alcanzó el hoyo de apertura de 578 yardas en Prestwick, Escocia, con sólo tres tiros.

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Hace más de 50 años, Gene Sarazen, a un paso de convertirse en el segundo hombre en ganar el Torneo Nacional de Maestros de Augusta, Georgia, recorrió en dos golpes el hoyo 15, de 505 yardas. Y, por si fuera poco, a los 50 años de edad, Jack Nicklaus ganó la increíble cantidad de 40 yardas extras luego de su salida, por usar un buen swing y un palo japonés con vara de grafito que se ajustó, exactamente, a su técnica de golpeo.

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Vale mencionar que los palos se clasifican en maderas, hierros y putters. El número máximo que cualquier jugador puede transportar en su bolsa es de 14, pero el golfista en turno los puede mezclar de la manera que desee. La combinación ortodoxa, para el participante medio, es tres maderas y 10 hierros. No se pierda la próxima columna. Hasta luego… ¡Fore!

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