Yo robot... de verdad

Máquinas con sentido común más inteligentes que el hombre, ya no son de ciencia ficción.
Cuauhtémoc Valdiosera

Tal vez en los próximos 50 años como comenta Ray Kurzweil, autor de La era de las máquinas espirituales, dejaremos de ser los seres más inteligentes de la tierra. El rápido progreso de la inteligencia artificial tuvo su clímax en los años 70 con la introducción de los Sistemas Expertos, programas en los que se codifica el conocimiento de expertos en una cierta materia (diagnóstico de enfermedades, cálculo, diseño, etcétera) y se generan reglas de decisión. El inconveniente es que abordan al mundo real donde la información es masiva, imprecisa y distorsionada. En busca de una solución sugieren paradigmas como: las Redes Neuronales, los Algoritmos Genéticos, los Sistemas Borrosos o la Computación Evolutiva.

- Se busca que las máquinas inteligentes sean capaces, entre otras cosas, de: 1) procesar un lenguaje natural para poder establecer una comunicación satisfactoria con los humanos; 2) representar el conocimiento para guardar la información obtenida; 3) razonar automáticamente para utilizar la información almacenada; 4) responder preguntas y obtener conclusiones, y 5) autoaprender nuevas circunstancias.

- La gran pregunta es: ¿seremos realmente capaces de construir máquinas que emulen la inteligencia del ser humano? Si bien las computadoras de hoy ya superan a la inteligencia humana en un amplio tipo de dominios, como el ajedrez, el diagnóstico médico, la compra venta de acciones o la orientación de misiles; lo cierto es que la inteligencia sigue siendo mucho más sutil y flexible, pues las máquinas todavía son incapaces de ver y describir lo que ven, hacer el resumen de una película, distinguir entre un caballo y un camello o reconocer el estado anímico de alguien, tareas sencillas y comunes para el más simple de los humanos.

- Se estima que, para el año 2019, las computadoras alcanzarán la capacidad de memoria y la velocidad de cálculo del cerebro humano, y será cada vez más difícil establecer una diferencia clara entre las capacidades de la inteligencia humana y la de las máquinas más avanzadas.

- Para el periodo comprendido entre los años 2040 y 2050, es probable que entremos a la cuarta fase de la informática, en la que autómatas inteligentes comenzarán a andar sobre la tierra. En esta fase veremos el surgimiento de robots con sentido común, capaces de aprender, desplazarse e interactuar inteligentemente con los seres humanos. Más allá de 2050 es probable que entremos a la quinta fase de la informática, entonces será el inicio de los robots dotados de una cierta conciencia.

- Cuando esas computadoras logren un nivel de complejidad comparable –e incluso mayor– dado que, al menos en parte, derivan cada vez más de modelos humanos de inteligencia, comenzarán a utilizar metas con valores y emociones implícitas, y eso no quiere decir que forzosamente tengan los mismos valores y emociones que presentamos los seres humanos.

- Y cuando esto suceda también es probable que se planteen un cúmulo de problemas filosóficos: ¿Realmente piensan las computadoras, o sólo calculan?

- Debemos recordar que el cerebro humano sigue las leyes de la física, de modo que de alguna forma también es una máquina, una máquina increíblemente compleja, en la cual es factible que la conciencia sea resultado del funcionamiento de nuestras interacciones neuronales.

- Pero ¿puede una inteligencia crear otra más inteligente que ella misma? La base de esta inteligencia y de nuestra conciencia radica en el cerebro –esa maravilla natural, integrada por más de 100,000 millones de neuronas, con un promedio de 1,000 conexiones por neurona, algo así como 100 billones de conexiones–, del que casi no conocemos nada en profundidad y cuya complejidad y entendimiento apenas estamos emprendiendo como uno de los retos más decisivos del milenio.

- ¿Cómo sabes qué tan inteligente es una computadora? Las nuestras han superado ya la velocidad de cálculo del cerebro de ciertos animales. Una Sun Microsystems puede procesar información a una velocidad aproximada de 200 millones de bits por segundo, lo que iguala la capacidad de cálculo del cerebro de un insecto con unas 100,000 neuronas. La Cray-3 –una de las computadoras más grandes del mundo– procesa 100,000 millones de bits por segundo, comparable ya con el cerebro de una rata, que tiene 65 millones de neuronas.

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- En comparación, los científicos estiman que el cerebro humano puede calcular a una velocidad de 100 billones de bits por segundo, lo que más o menos es 1,000 veces más rápido que la Cray-3, así que de continuar la tendencia actual en la evolución de los microprocesadores se estima que, para 2019, deberemos de ser capaces de fabricar computadoras tan rápidas como el cerebro humano y que contengan tanta información como éste, y ya para 2030 las computadoras de escritorio superarán la capacidad de cálculo del cerebro.

- Es probable que lleguemos a ser mascotas de nuestras propias computadoras inteligentes y que llevemos una vida consentida como perritos falderos, pero confío en lo que dice Arthur C. Clarke: conservaremos la capacidad de desconectarlos de la corriente eléctrica, por si nos apetece.

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