El negocio de las empresas basura

Muy rentable se ha vuelto para firmas como Oaktree Capital adquirir compañías en quiebra, sanearlas y regresarlas a la ‘vida’.
Gillian Wee / Bloomberg

Howard Marks ha obtenido un retorno promedio de 19% durante 22 años con Oaktree Capital, comprando compañías en quiebra. Y ahora ve la posibilidad de lanzar una oferta inicial (IPO).

Howard Marks fracasaba estrepitosamente. Era 1977 y el grupo de investigación que supervisaba en Citibank había recomendado las acciones de Nifty 50 que habían perdido 90% de su valor en el último decenio.

Fue entonces cuando Peter Vermilye, director de Investigación de Citibank, le dio una alternativa: renunciar a la investigación y constituir un fondo de bonos convertibles, un nicho en el que ni el banco neoyorquino ni Marks tenían experiencia. Se aventuró. "Mi vida cambió", afirma el emprendedor, quien, con sus gafas de carey y su cabello platinado, luce de menos edad que sus 65 años.

Marks es ahora presidente del directorio de Oaktree Capital Management, la mayor firma de inversión en empresas endeudadas del mundo (lo que ahora se conoce como fondo de situaciones especiales). Oaktree administra 85,400 MDD para fondos de pensiones, desde Massachusetts hasta Florida, así como los mayores fondos soberanos de inversión del planeta, como China Investment.

Los 17 fondos endeudados de Oaktree han promediado ganancias anuales de 19% después de comisiones durante los últimos 22 años, un desempeño que supera por casi siete puntos porcentuales el de los rivales analizados por la consultora con sede en Boston Cambridge Associates.

De seguir adelante con sus planes de cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE), Oaktree podría sobresalir aún más. En mayo de 2007, la firma recaudó cerca de 1,000 MDD al vender una participación de 15% en una transacción privada organizada por Goldman Sachs Group, destinada a selectos inversionistas. La transacción situó el valor total de la empresa en 6,300 MDD. Marks se negó a comentar sobre algunos informes de prensa publicados en mayo que señalan el valor de Oaktree, de la cual posee una sexta parte, entre 8,000 y 9,000 MDD.

Filosofía a prueba

Marks ahora vende su propia filosofía de inversión en un libro titulado The Most Important Thing (Lo más importante), publicado en mayo. Durante una entrevista en su oficina en el centro de Los Ángeles, con vista al emblemático letrero de Hollywood, Marks explicó que su estrategia consiste en buscar empresas dispuestas a venderse a precio de ganga, como la endeudada compañía mediática Tribune, la cadena de cines Regal Entertainment Group o la firma CIT Group, una empresa de créditos orientados a los pequeños negocios que se salvó de la quiebra en 2009.

"No esperamos poder comprar empresas que ya han tocado fondo", afirma el ejecutivo. "Lo único que nos interesa es comprar barato. Si los precios caen, compramos más. En algún momento la estrategia da resultados, siempre y cuando tengamos razón".

Marks ha hecho carrera gracias a su capacidad de elegir las gangas correctas, explican los inversionistas. "El secreto es tener el capital y el coraje necesarios para poder decirse ‘esto funcionará' cuando la situación se pone fea", sostiene George Siguler cuya empresa, Siguler Guff, establecida en Nueva York, administra cerca de 10 MDD en capital de inversión y fondos de situaciones especiales, incluidas algunas inversiones en Oaktree. "Reúnen fondos mucho mayores cuando hay una gran oportunidad y fondos mucho menores en otras situaciones."

Una vez que Marks cotice Oaktree en la Bolsa, le será mucho más difícil mantener ese autocontrol, afirma James Hoover, inversionista de Oaktree. "Hay conflictos de intereses inherentes cuando una firma de inversión cotiza en Bolsa", sostiene el emprendedor y fundador de Dauphin Capital Partners, y director de inversiones de Elizabethtown College, en Pensilvania. "Para satisfacer a los accionistas de la empresa, hay que ampliar la oferta de productos. De ahí que uno se vuelva menos selectivo con el tamaño de los fondos. A mayor fondo, mayores comisiones que pagar".

La oferta inicial también se haría en un contexto en que hay menos oportunidades de lucrar con empresas endeudadas que hace algunos años. En enero y abril, la firma generó retornos por un total de 4,400 MDD para sus inversionistas con su fondo de 11,000 MDD llamado OCM Opportunities Fund VIIB -el mayor fondo de situaciones especiales constituido en la historia-. Oaktree recaudó dinero para el fondo en mayo de 2008 e invirtió cerca de 6,000 MDD en las deudas preferentes más apremiantes de empresas que incurrieron en cesaciones de pagos durante las 15 semanas que siguieron a la quiebra de Lehman Brothers Holdings, en septiembre de aquel año. Oaktree pagó cerca de 50 centavos por dólar de la deuda y generó un retorno anual bruto de 31% para el fondo desde que se constituyera. Marks y Bruce Karsh, socio de Oaktree, declinaron nombrar las empresas cuyas deudas fueron compradas por el fondo. En abril, Marks terminó de recaudar cerca de 2,600 MDD para su nuevo fondo de situaciones especiales, que es 76% menor a Opportunities Fund VIIB.

No todos los emprendimientos de Oaktree han tenido finales felices. De hecho, tres de sus fondos que usaban apalancamiento incrementaron sus pérdidas tras el desplome del mercado en 2008, lo cual obligó a los inversionistas a desembolsar más dinero para compensar su desvalorización.

Oaktree tiene reservas por más de 8,000 MDD en efectivo para invertir, equivalentes a cerca de 15% de los 55,000 MDD disponibles en total para los administradores de fondos de situaciones especiales en el mundo, afirma Tim Friedman, portavoz del grupo de investigación londinense Preqin. Además del 40% que destina a las inversiones de situaciones especiales, Oaktree invierte 25% en deudas de altísima rentabilidad y 18% en participaciones controladoras que le permiten apoderarse de empresas mediante la compra de su deuda o de su patrimonio. En total, Oaktree tiene 16 diferentes estrategias de inversión.

Las raíces de oaktree

En 1995, Marks y seis socios más, incluido Karsh, fundaron Oaktree. Sus primeros 2,500 MDD los recibió de TCW, que contrató a Oaktree para continuar gestionando los fondos que Marks había dirigido en esa empresa 10 años antes. Ahora, 39% del dinero que Oaktree administra proviene de fondos públicos, mientras que 29% procede de empresas privadas. El resto se debe a dotaciones, fundaciones, empresas de seguros, individuos acaudalados y fondos mutuos.

En 1999, Oaktree comenzó a invertir en salas de cine. La compañía se alió con el multimillonario Philip Anschutz, oriundo de Denver, para asumir el control de Regal Entertainment, mediante la compra de 800 MDD en deuda bancaria senior y la imposición de un plan prenegociado de quiebra. En dos años, los socios recuperaron la inversión junto con un dividendo especial de 715 MDD y una participación de 78% en una empresa valuada en 2,800 MDD, según el Journal of Private Equity. Con sus fondos, Oaktree también compró participaciones en Landmark Theatres y Loews Cineplex Entertainment.

El 3 de enero de 2000, Marks dio la voz de alarma en un artículo titulado ‘Bubble.com' (‘Burbuja.com'). "Decir que las acciones de empresas de tecnología, internet y telecomunicaciones han subido demasiado y que están a punto de desplomarse parece un acto suicida", escribió Marks, cuya oficina rebosa de libros sobre inversiones, como Pioneering Portfolio Management, de David Swensen.

Los administradores de TCW aprovecharon la oportunidad, según Karsh. "Durante dos años seguidos, hubo índices de morosidad de dos dígitos en el mercado de bonos de alta rentabilidad. Fue algo que presentimos. Constituimos el mayor fondo de nuestra historia y lo aprovechamos al máximo". En 2002, Marks compró las deudas de empresas de telecomunicaciones cuyas calificaciones crediticias habían sido rebajadas, tales como Qwest Communications International y Nortel Networks.

Algunos años más tarde, cuando la industria de periódicos comenzó a hundirse en la morosidad, Oaktree invirtió un monto no revelado en los créditos senior de Tribune, que el periódico Chicago Tribune había usado en 2007 para adquirir la participación de sus accionistas y, de esa forma, privatizarse. Oaktree es uno de los tres inversionistas que poseen más de 3,380 MDD de los cerca de 8,000 MDD en créditos que recaudó Tribune para llevar a cabo la compra con apalancamiento, según documentos legales.

El paisaje, hoy

Marks divide su tiempo entre Londres, Los Ángeles y Nueva York, desde donde envía sus informes sobre inversión a los 1,800 clientes que tiene Oaktree en el mundo. Ahora, la empresa busca hacer pequeñas y medianas inversiones en Europa y en el mercado de bienes raíces. Oaktree prevé que muchas compañías europeas se verán obligadas a vender activos para obtener fondos, afirma una de las fuentes, aunque, según ella, las inversiones en empresas endeudadas han sido menos competitivas en Europa que en Estados Unidos. El fondo europeo de Oaktree buscará reunir entre 2,000 y 3,000 MDD.

"Hay momentos en los que es importante invertir con cautela, y en los que hay que invertir con audacia", afirma Marks. "Creemos que, comparado con uno, dos o tres años atrás, estamos en un momento en que hay que ser cautos".

Cuando la empresa de Marks lance su oferta inicial, los cazadores de gangas tendrán que saber si es o no es el momento de comprar acciones de Oaktree.

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