El mejor maestro

El fracaso puede ser el resultado de asumir un riesgo: que nadie le tema. A pesar del costo, la lección es invaluable.
Los editores

El mundo de los negocios está lleno de listas que enumeran, con distintos criterios, las empresas y a sus dueños. Estos criterios casi siempre se asocian a valores positivos, como las ventas (por ejemplo, ‘Las 500 de Expansión'); las ganancias; el valor de sus activos, en el caso de las instituciones financieras; o la riqueza personal o la influencia, en el caso de los empresarios.

Pero ¿cuántas listas asociadas con fracasos empresariales conoces? Y de las que conoces, ¿cuántas empresas mexicanas forman parte de ella?

Qué atractivo sería, por ejemplo, construir una lista que se llamara ‘The 100 Greatest Business Turnovers', que en su versión en español podría ser algo así como ‘Las 100 volteretas más importantes de negocios'.

En Expansión creemos que el fracaso es un gran maestro y que en México no hemos registrado lo suficiente las historias de negocios en las que el guión incluye un tropiezo empresarial. No sólo nos referimos a las que acaban en una quiebra, sino a las que incluyen un cambio que mejora el rumbo de la compañía. Hemos perdido así la oportunidad de generar lecciones enriquecedoras para quienes aún no cometen esos errores, pero que ya están tomando decisiones cada vez de mayor envergadura.

En general, hay un pudor de los hombres y mujeres de negocios para mostrar los malos resultados de una compañía. Quizá porque la mayoría de las veces fueron provocados por sus malas decisiones.

La historia que les ofrecemos en la portada de esta edición viene muy a cuento, ya que narra cómo una de las empresas más tradicionales del país, Comex, se arriesga a crecer en un mercado nuevo y muy atractivo, y le suceden todo tipo de imponderables.

Primero, Comex construyó uno de sus principales activos: la red de concesionarios más sólida y extensa del país. Luego desarrolló un hemisferio que sólo se enfocó en la innovación. Comenzó a tocar las aguas internacionales con incursiones en Centroamérica hasta que los socios sintieron que el momento de dar un gran zarpazo había llegado y se lanzaron fuerte a Estados Unidos. Dos años después, se desató en ese país la peor crisis financiera y económica en siete décadas arrastrando así al resto del mundo.

Marcos Achar ha estado al frente de Comex y es quien seguramente más ha aprendido de esta experiencia. A él le tocó tomar decisiones dolorosas, como replegar la estrategia achicando incluso parte de su red en EU.

Así son los negocios. A veces se gana y otras se pierde. Y mucho. Los editores queremos darle cada vez más espacio a esta realidad y borrar la idea de que los negocios exitosos no tienen un lado B.

Comex sigue en el camino. Mantiene sus fuertes inversiones en el área de innovación y desarrollo, al tiempo que explora otros mercados atractivos en Sudamérica, tales como el brasileño, donde, a propósito del mundial y de las olimpiadas, habrá una gran inversión en infraestructura.

Por cierto, si construimos la lista de las volteretas, ¿qué historias incluirían?

Comentarios: opinion@expansion.com.mx 

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