Pemex sigue 'explorando' fuera de México

Repsol falló, pero la paraestatal aún busca proyectos que le traigan conocimiento y tecnología.

El reto de llegar a las profundidades

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El director de Pemex, Juan Suárez Coppel, espera que antes de que termine el sexenio, Pemex pueda realizar otra coinversión con alguna empresa extranjera. (Foto: Duilio Rodríguez)
Juan Jose Suarez Coppel  (Foto: Duilio Rodríguez)

Entre los retos que enfrenta Pemex es que a pesar de contar con un potencial petrolero superior al que existe del lado de EU en el Golfo de México y las reservas del Mar del Norte existe una dificultad técnica para llegar a gran parte de los hidrocarburos, dice Javier Estrada, integrante de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). La coinversión es lo que busca la paraestatal para conseguir los recursos técnicos. Ya está en pláticas con empresas para hacer inversiones conjuntas fuera de México, en esquemas que podrían parecerse al que ya tiene en la refinería de Deer Park, donde comparte la propiedad en partes iguales con Shell.

"Yo espero que antes de que termine el sexenio podamos tener por lo menos una de esas coinversiones", adelanta el director de Pemex, Juan Suárez Coppel.

Este esquema implicaría comprar una porción de un campo petrolero en la parte estadounidense del Golfo de México a una empresa operadora y participar con ella en los trabajos operativos y de suministro. “La tecnología en la industria se hace con experiencia”, explica Suárez Coppel.

La propuesta ya se evalúa en el Consejo de Administración y el Comité de Estrategia e Inversiones de Pemex, pero está por resolverse cómo se financiará esta estrategia.

En primer lugar, el presupuesto de Pemex tiene un 'techo' decidido por Hacienda y el Congreso. Y, por otro lado, los recursos de PMI (su brazo comercial en el mercado internacional) y el del resto de las filiales que operan fuera de México (que suman 2,000 millon de dólares hasta enero), no le dan la liquidez para invertir.

Con la reforma energética de 2008 la paraestatal tiene entonces 2 opciones. La primera es emitir bonos de deuda entre los mexicanos, pero aún no hay fecha de la primera emisión y se ve poco probable. “Estos bonos con un retorno negativo en Pemex van a tener una salida muy difícil”, apunta Suárez Coppel.  

La segunda opción son los contratos incentivados, mediante los cuales pone a concurso contratos con empresas privadas para que extraigan petróleo de sus yacimientos; les paga en efectivo 75% de lo que inviertan más un pago en dólares por cada barril que produzcan. El contratista nunca se queda con el petróleo que extrae.

Petroleras internacionales como Shell, BP, Exxon Mobil, Chevron, Statoil y Petrobras, suelen mostrarse interesadas por estos contratos, pero su negocio es producir y comercializar petróleo, no ser contratistas.

Busca oportunidades tras la caída

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Tras la ruptura del acuerdo Pemex-Sacyr, Sacyr vendió a Repsol la mitad de sus acciones y Pemex quedó con una participación accionaria de 9.5% en Repsol. (Foto: AP/ Jaime Puebla)
pemex  Tras la ruptura del acuerdo Pemex-Sacyr, Sacyr vendió a Repsol la mitad de sus acciones y Pemex quedó con una participación accionaria de 9.5% en Repsol. ✓  (Foto: AP/ Jaime Puebla)

Desde hace tiempo, Pemex tiene operaciones fuera de México que van más allá de comercializar crudo: la refinería Deer Park en sociedad en partes iguales con Shell en Estados Unidos; el manejo logístico de azufre en Inglaterra y otros productos en Europa. Además, acaba de concluir una operación marítima en Argentina con su subsidiaria Mexpetrol.

La paraestatal cuenta con 22 empresas extranjeras y en la mayoría de ellas su participación es mayoritaria, según el informe de la Auditoría Superior de la Federación. Además, tiene convenios tecnológicos y técnicos con la mayor parte de las petroleras internacionales.

Pero la constitución de estas empresas ha respondido a tareas específicas relacionadas con la exportación de crudo e importación de productos petrolíferos, y no a un plan de internacionalización.

Por ello, lo que Juan José Suárez Coppel imagina para Pemex -acceso a tecnología y conocimiento-, se vino abajo con el fracaso en la petrolera española Repsol.

Por tres décadas, Pemex fue socio pasivo de Repsol. En septiembre de 2011 intentó cambiar su estatus al acordar con Sacyr Vallehermoso aumentar su cuota accionaria a 9.4% y sumar en conjunto 29.4% para tener poder de decisión en la española.

Entonces se originó un enfrentamiento entre el Consejo de Administración de Repsol y Pemex, lo que dio como resultado que Sacyr disolviera el acuerdo y vendiera a Repsol la mitad de sus acciones (10%). Pemex terminó con una participación de 9.5%.

El interés de Pemex en Repsol ha radicado en sus activos en petroquímica en España -en especial en polímeros-, así como en su gestión en refinación y gas LP, gasolineras y operaciones en aguas profundas y campos no convencionales.

Pero no todos están de acuerdo con la presencia de Pemex en el extranjero. Javier Estrada, de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), dice que Pemex no necesita arriesgar dinero fuera de México, a menos que quiera salirse de la lógica petrolera y entrar en la financiera.

Del 29 de agosto de 2011 al 11 de enero de 2012, la acción de Repsol aumentó 24.6%, lo que se traduce en una ganancia de 538 millones de euros (mde) para Pemex. A esto se suma el dividendo que pagó Repsol en enero por otros 52.8 mde.

Con la española quedan dos caminos: aumentar la participación accionaria en 3 puntos para conseguir otro asiento en el consejo de Repsol o disminuir su participación a 6% y quedarse con un consejero.

La joya desatendida del territorio

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Pemex y su sindicato acordaron un alza salarial de 5.97% en la última negociación del contrato colectivo. (Foto: Especial)
pemex  (Foto: Especial)

México cuenta con una joya sin explotar: shale gas, un gas natural que se encuentra en yacimientos de rocas de esquisto, lutitas o arcilla, y que sirve para generar electricidad y hasta para fabricar turbosina y un sinnúmero de productos derivados.

Su gran demanda podría generar 30% de los ingresos de Pemex en los próximos años.

Pero como en el caso del petróleo, para capitalizar su riqueza se necesitan especialistas, empresas extranjeras proveedoras de bienes y servicios, créditos de la banca internacional, aseguradoras, centros de investigación y una empresa petrolera que sepa contratarlos, comenta Javier Estrada, de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Las inversiones en investigación y desarrollo de Pemex están lejos de sus necesidades y de la industria. Invierte alrededor de 2,500 millones de pesos (mdp). Esto es menos de 200 millones de dólares (mdd) por año, mientras que las grandes petroleras públicas y privadas del mundo invierten en promedio 900 mdd.

Según Pemex, los fondos de investigación (incluye el Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Hidrocarburos y el Fondo de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Instituto Mexicano del Petróleo, IMP), permitirán en 2012 destinar a la investigación y desarrollo entre 530 y 650 mdp dependiendo del precio del crudo.

Ese monto incluye el gasto corriente del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), por tanto, lo que llegará a investigación y desarrollo será en realidad una tercera parte.

Si Pemex estuviera en condiciones de explorar y explotar el potencial petrolero del país, el empleo en el sector crecería significativamente.

Llegarían empresas a establecerse en la costa del Atlántico, se construirían puertos, astilleros y se levantarían edificios corporativos y centros de capacitación; se construirían vías terrestres y marítimas, sistemas de telecomunicaciones y radares, y se conformaría una industria naviera.

Habría una ecología completa de actividades y cadenas productivas integrales."Se podría hacer un sistema de clústers petroleros para consolidar esas cadenas productivas para el sector petrolero", añade Estrada.

"Pemex se convertiría en el Petrobras de México", afirma Guillermo Domínguez, miembro también de la CNH.

Limitados para explotar riquezas

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Pemex no cuenta con la tecnología ni el conocimiento para explotar el shale gas, por ello ha optado por la internacionalización. (Foto: María Elena Mezquita)
pemex  Pemex no cuenta con la tecnología ni el conocimiento para explotar el shale gas, por ello ha optado por la internacionalización. ✓  (Foto: María Elena Mezquita)

Luego de que fallara su estrategia en Repsol, Pemex sigue buscando hacer inversiones conjuntas fuera de México que puedan atraerle la tecnología y conocimientos obligados para explotar sus yacimientos de petróleo ubicados en aguas profundas y extraer shale gas.

Se estima que en el subsuelo hay más de 50,500 millones de barriles de petróleo equivalente (BPE) y 58% de estas reservas se ubican en aguas profundas del Golfo de México.

El potencial petrolero es superior a lo que hay del lado de EU en el Golfo de México y a las reservas del Mar del Norte, dice Javier Estrada, integrante de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, un órgano regulador que entró en funciones en mayo de 2009 y cuyo mayor logro ha sido arrancar información a Pemex sobre sus operaciones, elaborar comparativos internacionales y hacerlos públicos. 

Pero existe otra 'joya': el shale gas; un gas natural que se halla en yacimientos de rocas de esquisto, lutitas y arcilla.

Sirve para generar electricidad y hasta para fabricar turbosina por lo que su demanda rebasa la producción. Las reservas calculadas en 680 billones de pies cúbicos convertirían a México en la cuarta potencia mundial de gas después de China, EU y Argentina.

No obstante, Pemex no tiene la tecnología ni el conocimiento para explotar esta riqueza y por ello ha optado por la internacionalización. Aunque su primer intento -con la petrolera española Repsol- fracasó.

En 2011, Pemex captó los reflectores por su acuerdo y posterior ruptura con la inmobiliaria española Sacyr Vallehermoso que consistía en que ambas aumentaran su participación accionaria en Repsol y así pudieran ocupar más asientos en su consejo de administración.

Sacyr Vallehermoso empujaba por aumentar el monto de los dividendos de la española; la ganancia para Pemex sería acceder a la tecnología que necesita para explotar yacimientos en aguas profundas del Golfo de México. 

Fluvio Ruiz, consejero de Pemex y presidente del Comité de Desarrollo e Investigación Tecnológica, dice que lo sucedido con Repsol muestra la urgencia de hacer un plan internacional concreto y preciso.

Rogelio Gasca Neri, consejero de la actual administración de la petrolera mexicana, señala que "lo que hizo Pemex con esta operación no es internacionalizarse, sino especulación financiera al invertir en renta variable".

Pero Guillermo Domínguez Vargas, quien trabajó más de 30 años en la paraestatal y hoy es miembro de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), tiene una conclusión incómoda para la mayoría de los mexicanos y que está basada en una serie de estudios técnicos: es necesario cambiar la Constitución para que compañías extranjeras vengan con su tecnología y dinero a explorar y sacar barriles.

Pemex ya decidió su camino y sigue buscando coinversiones fuera del país.