Protege tu inversión

Cómo estar más seguro al momento de invertir.
Sofía Macías

1. El peligro de copiar

"Es clásico del ‘inversionista de fin de semana' que escucha en su club a su cuate que invirtió en bonos de Brasil y le fue excelente y llama en ese instante a su asesor para pedirle que le compre eso, sin saber si él ganó porque los compró hace cuatro años y ahora ya no es momento de entrar", ejemplifica Hugo Petricioli, director regional de Franklin Templeton para México y Centro América.

El problema con copiar el portafolio del vecino es que cada inversionista tiene necesidades diferentes. Habría que analizar en qué momento de la vida se está, para qué se invierte, y con esa información definir qué instrumentos de inversión se utilizarán, como recomienda Carlos Hermosillo, subdirector de Análisis bursátil de Banorte-Ixe: se puede escoger entre inversiones físicas en bienes raíces, deuda y capitales, e incluir otros mercados, como el de divisas o los commodities -metales y granos-, "pero los primeros tres son los principales".

Debido a la relevancia de las metas, la situación de vida y la aversión al riesgo para establecer una estrategia, no todas las soluciones son aptas para todo el mundo y, más que una fotocopia, los portafolios deben ser ‘trajes a la medida', explican los financieros.

2. Protegerse de los fraudes

A Luis César le costó 50,000 pesos aprender los riesgos en los que puede caer si no analiza bien dónde invertir. Algunos de sus amigos le habían recomendado una inversión en una empresa que le ofrecía entrar a Forex, el mercado mundial donde se comercian divisas. Practicó un tiempo en el simulador de inversiones donde ganó mucho dinero ‘virtual' y empezó a pensar en entrar con dólares de verdad.

El ingeniero en sistemas morelense recuerda que había leído que para que las empresas puedan manejar inversiones tenían que estar registradas ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) o la Comisión Nacional para la Protección y Defensa del Usuario de Servicios Financieros (Condusef). "No encontré la empresa en el registro, pero me valió porque decía que era una SA de CV, tenían dirección física en el World Trade Center de la Ciudad de México y la hermana del dueño era muy amiga de una compañera del trabajo", cuenta para explicar por qué le inspiró confianza.

La página mostraba diariamente los rendimientos en dólares que obtenían de ‘invertir' en otras divisas y en commodities como petróleo o metales. Al principio los rendimientos fueron espectaculares, pero a los ocho o nueve meses la compañía desapareció con el dinero de unos 25 inversionistas.

Al no estar registrada la empresa ante las autoridades, éstas no pudieron hacer nada y la única alternativa era seguir un juicio penal por el que los abogados querían cobrar 1 millón de pesos, sin garantías de devolver el dinero. Luis, como algunos otros, decidió abandonar el asunto, pues le costaría más la defensa que lo que tenía ahorrado.

Luis aprendió que lo ‘demasiado bueno para ser verdad', a veces lo es y ahora invierte sólo en instituciones reguladas y sigue tan de cerca sus inversiones que tiene un archivo en Excel del rendimiento de sus fondos, que para él es como "checar su mail", porque lo actualiza diariamente.

Para saber si una institución está registrada ante las autoridades entrar a: http://sipres.condusef.gob.mx/home/

3. Lo malo de no diversificar

Raúl Mora empezó a invertir a los 20 años. Muy pronto dedicó su inversión a fondos de riesgo, como uno del BRIC donde tenía 50% y otro de China, con 30% del total. En 2008 había días que ganaba 3,000 pero luego perdía más. Al final, en minusvalías llegó a 8,000 pesos.

Un amigo financiero revisó su portafolio y juntos llegaron a la conclusión de que su composición era "agresividad tonta". Lo rediseñaron para que tuviera un desempeño más constante y el riesgo estuviera repartido. Y aunque hoy aún tiene 70% en renta variable y 30% en deuda, todo está diversificado: "Si le va mal a Brasil, tengo el de infraestructura en México o uno del Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa".

Carlos Rivera, director de Inversiones de ING, recomienda diversificar tanto en instrumentos como en regiones. Esto puede disminuir el riesgo del portafolio y generar rendimientos similares a otras opciones más concentradas. "México representa alrededor de 2% de la economía mundial, ¿por qué estar sólo acá?", pregunta Rivera.

4. Cuidarse De la inflación

En México, una buena parte de los inversionistas teme al riesgo y buscan instrumentos más ‘seguros'. De los activos, 90% están invertidos en deuda y sólo 10%, en renta variable "que es poquitito y para llegar a una meta puedes tardar muchos más años por los rendimientos", comenta Rafael García Treviño, vicepresidente de Inteligencia de Mercados de Asset Management de BBVA Bancomer.

El problema es que quienes sólo están en estos instrumentos ‘seguros' pueden estar perdiendo dinero, asegura Carlos Hermosillo. El especialista bursátil de Banorte-Ixe explica que los instrumentos de renta fija hay años que están dando tasas de 3 o 4% anual, mientras que la inflación anual llega a 4 o 5%, el dinero pierde valor porque los precios aumentan más que los rendimientos.

Hermosillo recuerda que la inflación oficial -la que publica el Banco de México- frecuentemente es menor a la inflación personal. "Tú no compras exactamente la misma canasta que se usa para medir el Índice Nacional de Precios al Consumidor, y si las cosas que adquieres año con año suben más de precio, debes averiguar si tu portafolio debería dar 6 o 7 % anual", explica el especialista.

Para que la inflación no se ‘coma' nuestras inversiones, Petricioli y Hermosillo recomiendan incluir un porcentaje de activos de mayor riesgo. Entre estos activos está la Bolsa de Valores, que en los últimos 10 años ha tenido rendimientos anuales superiores a la inflación.

5. Hay que tenerle miedo al miedo

"El miedo y la avaricia es en gran parte lo que mueve a los mercados", comenta Hugo Petricioli, "en teoría lo que debería mover los precios es la expectativa o los fundamentos para valuar los activos, pero no siempre es así".

Explica que en la jerga financiera los mercados al alza se les llama bull (toro) y a la baja, bear (osos), pero dice que el tercer animal a incluir debería ser la manada.

"A veces la manada atropella al toro, al oso y todos corren despavoridos y es tan absurdo como si en una venta nocturna de El Palacio de Hierro con meses sin intereses, que pusieron todo en oferta, la gente saliera corriendo y dejara a los niños abandonados", ejemplifica.

Para evitar eso, recomienda tener una estrategia, con objetivos, y que defina por qué se eligen las inversiones.

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Luis César abrió su fondo con 10,000 pesos, con el que le hicieron un portafolio de acuerdo a sus objetivos. Al principio veía ganancias de 1,200 mensuales pero luego se registraron bajas de 200 o 500 pesos. Para frenar las caídas hizo movimientos sin consultar a su asesor. Había dejado de confiar en su asesor por una mala recomendación anterior, pero no buscó consejo de terceros para hacer sus movimientos y su inversión no tuvo el desempeño esperado porque no se parecía ya a la original. "Le di en la torre", reconoce.

A largo plazo, lo que paga es la disciplina, explica Carlos Rivera. Si se hacen cambios, hay que evaluar las razones y no dejarse guiar sólo por las minusvalías.

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