El protector de la fortaleza

William Dudley está en una misión para convencer al público de que la Reserva Federal de Nueva York no es un títere de Wall Street.
Caroline Salas / Bloomberg

Es una plácida mañana de septiembre fuera de las oficinas centrales del Banco de la Reserva Federal de Nueva York sobre Liberty Street, en Manhattan. El edificio de 22 pisos de bloques de piedra caliza y de arenisca, decorados con hierro forjado, encarna el secreto con el cual ha operado la banca central desde su fundación en 1913. En una sala de conferencias del piso 10, William C. Dudley, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, se sienta en una silla de piel y explica cómo está tratando de hacer que cambie la imagen del banco central de club cerrado que se preocupa por Wall Street a expensas del resto del mundo.

"Para nosotros es importante llegar a la comunidad y transmitir nuestro mensaje explicando qué hacemos", dice Dudley en una entrevista excepcional que rompe con la tradicional aversión del banco a la publicidad. "Es importante porque para muchas personas es un misterio qué hace la Reserva Federal".

Dudley, que fue economista de Goldman Sachs desde 1996 hasta 2005, ha pasado más tiempo hablando con las personas de su distrito que cualquiera de sus nueve antecesores, según la Reserva Federal. En estas reuniones de empresarios locales, les explica las medidas sin precedentes de la Reserva Federal para reavivar la economía.

Dudley menciona que entiende la razón por la cual la gente está tan molesta. "Lo que sucedió fue injusto", dice. "El hecho de que los banqueros y financieros inventaran toda serie de productos, los condujo a un camino de no muy buena reputación y que causó una calamidad financiera; y después el sistema financiero fue rescatado mientras que la crisis financiera hizo que perdieran sus empleos, es totalmente injusto".

Talento a prueba

A sus 58 años, está lidiando con algunos de los más grandes desafíos que haya enfrentado un presidente de la Reserva Federal de Nueva York. La junta directiva lo designó en enero de 2009 en medio de la peor crisis en décadas, luego de que Timothy F. Geithner dejara su cargo para convertirse en el secretario del Tesoro del presidente Barack Obama. Dudley está elaborando leyes que afectarán a algunas de las mayores empresas financieras del mundo, como Goldman Sachs y JPMorgan. La  finalidad de las mismas es evitar la repetición de los eventos que provocaron la caída de Lehman Brothers y de la economía global. Su cargo lo convierte en vicedirector del comité federal de fijación de política para los mercados abiertos, cargo sólo inferior al del presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernake, en cuanto al poder sobre política monetaria. En esta función, Dudley intenta mantener la economía alejada de una recesión secundaria que podría arrojar a otros cientos de miles de estadounidenses fuera del mercado laboral en un momento en el que el desempleo llega a 9%.

"Sin duda, este trabajo implica una responsabilidad inmensa y realmente exige un conjunto variado de talentos", dice Mark Gertler, economista de la Universidad de Nueva York y miembro del comité asesor de la Reserva Federal de Nueva York. "El presidente de la Reserva Federal tiene la responsabilidad adicional de tener que monitorear los mercados financieros, y esto requiere una extraordinaria profundidad de conocimiento. Quizá sea el segundo trabajo más difícil después del de director de la junta, o quizás esté a la par".

Dudley también ha tenido que enfrentarse a ataques en diferentes frentes. Bernie Sanders, senador independiente por el estado de Vermont, acusó a la Reserva Federal de Nueva York de estar demasiado involucrada con Wall Street como para hacer correctamente su trabajo; y redactó una disposición en la ley Dodd-Frank por la cual la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno tendrá que investigar este asunto. Además, el documental de 2010 ganador de un premio de la Academia Inside Job describe a Dudley como un títere de Wall Street, en parte por sus orígenes en Goldman.

Desde octubre de 2010, la misión de Dudley de reparar las relaciones con el público y de tener una visión práctica de las condiciones locales lo han llevado a visitar ciudades del estado de Nueva York, y parte de Nueva Jersey y Connecticut; todo Puerto Rico, y las Islas Vírgenes estadounidenses.

El público pide explicaciones

En una mañana de marzo, camina por el podio de una sala de conferencias del hotel Sheraton de Laguardia, en Queens, vestido con un traje azul marino y corbata azul y verde. La reunión con la Cámara de Comercio de Queens hace que Dudley sea el primer director de la Reserva Federal de Nueva York que realiza una visita oficial al condado al menos en una década.

Dudley y otros funcionarios de la Reserva Federal han dado demasiadas explicaciones sobre los detalles del rescate. Las reformas de 2010 de Dodd-Frank obligaron a la Reserva Federal a develar quiénes fueron los beneficiarios de sus préstamos de emergencia. Y una demanda presentada en 2008 por Bloomberg LP, la empresa matriz de Bloomberg News, obligó a la divulgación de 29,000 documentos e información que iba más allá de los requisitos de la ley mencionada.

En la corte, la Reserva Federal ha argumentado que los registros de los bancos regionales de la Reserva Federal no están sujetos a los requisitos de la Ley de Libertad de Información por ser instituciones financiadas a nivel privado y no agencias gubernamentales. Al no ser abogado, Dudley menciona no poder juzgar los méritos de la defensa de la Fed en este caso. Agrega que la institución debería dar a conocer la información sólo cuando no afecte sus políticas. "Hemos aprendido mucho, por ejemplo, que no es suficiente que nosotros hagamos lo que creemos que es correcto. Debemos ser mucho más directos en nuestro modo de comunicar nuestras ideas para el futuro".

Dudley es la persona indicada para la tarea de llegar al público, "es una persona realista, de buen carácter, relajado", dice Leon Cooperman, ex director de Investigaciones de Goldman Sachs y el primer jefe de Dudley cuando se integró a la empresa en 1986 como economista. "No es ególatra y es una persona solidaria".

Dudley es uno de los miembros más conciliadores del Comité Federal de Mercado Abierto (en inglés, FOMC), ya que está más preocupado por fomentar el crecimiento que por combatir la inflación, dice Stephen Stanley, economista de Pierpont Securities de Stanford. Dudley rechaza el rótulo de conciliador y más bien se define como una persona pragmática.

Según él, la Fed no puede solucionar sola los problemas de la economía. El Congreso y la administración de Obama, que han estado casi paralizados por las batallas ideológicas sobre impuestos y gastos, están ahora debatiendo la propuesta de empleo por 447,000 MDD presentada por el presidente. "Tenemos que reconocer que no sólo se trata de la Fed", dice Dudley, "necesitan ser acciones colectivas de todos los estratos de gobierno trabajando juntos. Podemos ayudar, pero no creo que todo pueda depender de nosotros".

Banqueros influyentes

En 1913, para poder ejercer su influencia, se les confirió a los banqueros  la función de designar a ejecutivos de primer nivel en los 12 bancos regionales de reserva, conflicto que no se abordó hasta la ley Dodd-Frank.

Kevin Hasset, director de Estudios de Política Económica del American Enterprise Institute de Washington y ex economista de la Fed, dice que los directores banqueros han incitado a la controversia gracias a sus conflictos y estos cargos deberían ser eliminados. "Es una estructura sumamente extraña que surgió hace muchos años como parte de un compromiso político", dice Hasset. "Existe este tipo de mundo sombrío donde nuestros entes reguladores financieros están vinculados con Wall Street. Es realmente importante que la Fed de Nueva York no sea considerada como una institución cautiva de Wall Street".

En marzo de 2008, Jamie Dimon director ejecutivo de JPMorgan, se encontró en medio de un conflicto cuando la firma adquirió Bear Stearns, dice Robert Eisenbeis, ex titular de investigación del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. El día antes de que Bear Sterns hubiera tenido que solicitar la suspensión de pagos por quiebra, Dimon dijo a Geithner, el entonces presidente de la Fed de Nueva York, que compraría a la operadora primaria sólo si se removían los activos relacionados a hipotecas, según el reporte de julio de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense (en inglés, GAO). Geithner aceptó y la Fed adquirió activos de hipoteca de Bear Stearns por 30,000 MDD. Un vocero de JPMorgan se negó a hacer comentarios al respecto.

Dudley mismo se encontró frente a un posible conflicto en septiembre de 2008 debido a las acciones que posee de American International Group. Se integró a la Fed de Nueva York en 2007 luego de alejarse de Goldman para liderar el grupo de mercados de la Fed. Este cuerpo ejecuta la política monetaria del banco central al comercializar los bonos de Estados Unidos. Según el reporte de la GAO, Dudley poseía menos de 15,000 dólares en acciones de AIG, las cuales no se les exigió que vendiera siguiendo el código de conducta porque el emisor no estaba bajo la supervisión de la Fed.

Después de que la Fed usara sus poderes de préstamos de emergencia para rescatar AIG en 2008, Dudley mencionó que poseía acciones a los miembros del banco central. Trabajó en el otorgamiento del préstamo por 85,000 MDD para la aseguradora. Geithner le indicó que mantuviera sus acciones de AIG hasta una fecha posterior predeterminada porque si las vendía en ese momento generaría conflictos porque él contaba con información interna sobre la situación extrema de la compañía, señaló la GAO.

El ex miembro de la junta de la Fed de Nueva York Stephen Friedman tuvo un conflicto que se convirtió en escándalo. Había realizado su carrera profesional en Goldman Sachs y formaba parte de su junta directiva cuando la empresa se transformó en un holding bancario en septiembre de 2008, con lo cual pasó a estar bajo la supervisión de la Fed. Con esto Friedman no podía mantener su cargo de director público de la Fed de Nueva York; finalmente recibió una exención para permanecer en su cargo. Más tarde incrementó sus acciones en Goldman ya que la empresa se benefició con los programas de emergencia de la Fed e invirtió 4 MDD en acciones en diciembre de 2008 y enero de 2009.

Después de la crisis del crédito, Dudley y otros funcionarios realizaron una serie de cambios para aclarar posibles conflictos. "Teníamos que tomar muy seriamente todo lo que pareciera un conflicto porque esto afecta la institución al generar dudas sobre nuestra credibilidad", dice.

Luego del escándalo de Friedman, la Fed en Washington determinó que los directores que representan a prestamistas públicos no pueden tener ningún tipo de vinculación con los bancos. La junta de la Fed de Nueva York fue un poco más lejos y prohibió a los banqueros miembros de la junta  desempeñar cualquier función en la supervisión de bancos o en la designación de sus líderes.

Según Dudley, las pruebas de la GAO y de la Comisión de Averiguación de la Crisis Financiera, un panel creado por el Congreso, no demostraron que en la Fed abundaran los conflictos de interés. "Todas nuestras actividades han sido revisadas cuidadosamente", dice. "Si usted realmente observa todo el conjunto de evidencia, realmente no hay señal de cualquier conducta indecorosa".

Tarea de un regulador

Dudley obtuvo su doctorado en Economía en la Universidad de California en Berkeley, en 1982. Trabajó como economista para JPMorgan y para la Reserva Federal de Washington antes de integrarse a Goldman Sachs en el año de 1986.

Leon Cooperman, CEO del fondo de inversiones de riesgo Omega Advisors, dice que el desempeño de Dudley llamó la atención de Robert Rubin, codirector de la junta directiva de Goldman Sachs a principios de los 90, antes de ser el secretario del Tesoro durante la presidencia de Bill Clinton. "Me impactó como una persona brillante, muy analítica y también -aunque no siempre es el caso con los economistas académicos- muy práctica", comenta Rubin. "Fue capaz de unir su conocimiento académico con los aspectos prácticos del mercado y entender cómo funcionan realmente la economía y los negocios".

Cuando Dudley renunció a su cargo en Goldman en 2005, bromeaba con sus clientes que se iba para mejorar su juego de golf. "Nunca sucedió", dice. En 2007, aceptó rápidamente la oferta de Geithner para liderar el grupo de mercados de la reserva federal de Nueva York. Dicho nombramiento contribuyó al apodo de Goldman, ‘Gobierno Sachs'.

Son tantos los empleados de la empresa que han pasado a desempeñar cargos públicos que da la impresión que Goldman y el gobierno tienen relaciones muy cercanas. Son tan grandes los vínculos entre ambos que Geithner ha tenido que aclarar en reiteradas ocasiones a los medios y al Congreso que nunca trabajó para ningún banco, entre ellos, Goldman.  "Al final del día, la política económica es mi vida", dice Dudley. "Para mí fue una gran oportunidad venir aquí y hacer política sin ambigüedad moral".

También es representante de Estados Unidos en el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria, un grupo de entes reguladores y de bancas centrales de 27 países que en diciembre dieron a conocer una serie de medidas no vinculantes con la finalidad de que los bancos redujeran el préstamo y reforzaran su capital.

Ahora Dudley y sus colegas de la Reserva Federal están redactando sus propias reglas para que coincidan con los mandatos de Basilea y con las reformas de Dodd-Frank. Están abordando temas como cuánta liquidez deben tener los bancos y cómo manejan el riesgo.

Simon Johnson, ex economista principal del Fondo Monetario Internacional y actual profesor del MIT, dice que "la Reserva Federal de Nueva York está demasiado cerca de los bancos de Wall Street, y en muchas ocasiones sus ideas están excesivamente inclinadas a favor de sus modelos y argumentos".

Los entes reguladores necesitan hacer un mejor trabajo al compartir la información entre países y proponer planes para aliviar las instituciones. "Al hacer esto, la probabilidad de caída es menor y si hay una caída, podemos dejar que suceda", explica Dudley.

Los constantes ataques a la reserva federal no tienen miras de detenerse. En septiembre, el representante Barney Frank, el demócrata de Massachusetts coautor de la ley de reforma financiera, renovó su presión para evitar que los presidentes de las Reservas Federales votaran en el fomc y por remplazarlos por representantes designados por el presidente.

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