La recuperación se aletarga

Un crecimiento poco firme de Estados Unidos no visto desde los 30 lleva a los analistas a pronosticar años difíciles.
David J. Lynch / Bloomberg

Luego de que el verano pasado la preocupación se enfocara en la posibilidad de una recesión secundaria, en el otoño los datos sobre Estados Unidos parecían más favorables. La economía creció más rápidamente de lo esperado en el tercer trimestre de 2011, y se han creado casi 2.8 millones de empleos en el sector privado.

"En mi opinión, esto es la recuperación", dice Chris Rupkey, economista del Banco de Tokio -Mitsubishi UFJ. Aunque se siente alentado por un pequeño incremento en el gasto del consumidor y por los avances lentos pero constantes en los niveles de empleo, Rupkey dice que sabe que su optimismo no es compartido por la gran mayoría.

Dos años y medio después de la finalización oficial de la recesión en junio de 2009, esta recuperación no se parece a ninguna anterior. Daniel Tarullo, miembro de la Junta de la Reserva Federal de Gobernadores, describe que la economía está "derrapando en el lodo". Arun Ruha, economista en jefe del estado de Washington, opta por una metáfora diferente: "Una vuelta a la normalidad parece un espejismo en el desierto", escribió Ruha en un reporte del mes de octubre "Mientras más nos acercamos a ella, más se aleja".

El camino a través de las arenas (o del lodo) podría ser más largo de lo que muchos habían anticipado. El crecimiento ha remontado varias veces, para luego estancarse. En 2009, el director de la Reserva Federal Ben S. Bernanke vislumbraba ‘brotes verdes' que anticipaban una recuperación. Pero se estaba adelantando. En 2010, el presidente de EU, Barack Obama, comenzó a promover la idea de un ‘verano de recuperación', sólo para sufrir un revés político cuando el gasto en estímulos no sirvió para resolver la crisis de empleo. A principios de 2011 nuevamente aparecieron las falsas esperanzas cuando  el mercado laboral agregó unos 200,000 puestos por mes antes de desacelerarse una vez más.

Medido desde el inicio de la crisis en diciembre de 2007, el rebote de la producción en EU ha sido más débil que en cualquier otra recuperación desde la Segunda Guerra Mundial. En el resto de las contracciones económicas anteriores, el rebote siempre ha llegado a su nivel más alto en menos de dos años. Esta vez han hecho falta casi cuatro años.

A finales del tercer trimestre, el PIB anual, ajustado a la inflación, había subido apenas 0.2% por encima de su valor más alto en 2007 antes de la crisis.

También el crecimiento del empleo ha sido más débil que en los rebotes pasados. Son menos los estadounidenses que tienen empleo ahora que en marzo de 2000, antes de que se desvalorizara la burbuja de activos de tecnología, aunque la población ha crecido en 31 millones. Rupkey asegura que las mejoras del empleo en el sector privado han servido, en parte, para contrarrestar las pérdidas de empleos gubernamentales tanto locales como estatales, resultado de la caída en la recaudación fiscal y del vencimiento de deudas. La tasa de desempleo del 9 de octubre estuvo apenas un punto porcentual por debajo de su cifra más alta de 2009 -y más de cuatro puntos por arriba de las cifras anteriores a la recesión-. Aun con noticias desalentadoras, hoy la economía de EU no está en tan malas condiciones como durante la Gran Depresión, cuando el desempleo superó 20% y la producción se contrajo durante tres años y medio -desde 1929 a 1933- antes de que comenzara la recuperación.

Y los inversionistas y analistas están debatiendo sobre los términos que distinguen los problemas económicos de hoy de las recesiones y recuperaciones menos inquietantes de las décadas pasadas. "Esto es el equivalente moderno de una depresión", dice Lucy Hunt, economista en jefe de Hoisington Investment Management en Austin, Texas.

¿Qué está poniendo un freno a la economía? Hunt, que también ha trabajado en el Banco de la Reserva Federal de Dallas y como economista en jefe de HSBC Holdings, en Nueva York, dice que Estados Unidos está atrapado en una deflación de deuda. Este término fue acuñado en 1933 por el economista Irving Fisher, un prominente profesor de la Universidad de Yale, al intentar explicar la Gran Depresión. La reputación de Fisher nunca pudo recuperarse de su afirmación, en vísperas de la crisis de los mercados de 1929, de que las acciones habían alcanzado un "estancamiento permanentemente alto". Y sin embargo, su teoría de la deflación de deuda se ha popularizado luego del colapso de los mercados de crédito en 2008.

Fisher describe una espiral viciosa en la cual la liquidación de deuda desacelera la economía, recorta el valor de los activos, restringe el préstamo, reduce el empleo y deja a las empresas con exceso de capacidad. La subsecuente pérdida de confianza sólo contribuye a empeorar aún más el panorama.

Claramente los estadounidenses se muestran muy pesimistas, como predijera la teoría de Fisher. Los consumidores están un poco más optimistas de lo que estaban en el nadir de la crisis financiera, en febrero de 2009, según el índice de expectativas de la Encuesta de Confianza de la Universidad de Michigan.

La espiral descendente describe muy bien lo que está atravesando la economía, dice Daniel Alpert, fundador y socio gerente del banco de inversión Westwood Capital. "Se trata de la típica deflación de deuda de Irving Fisher".

Los efectos del desapalancamiento se están haciendo más profundos por el exceso de capacidad de producción como consecuencia de la globalización, señala el reporte The Way Forward (El camino que nos espera), escrito conjuntamente por Alpert, Robert Hockett, profesor de leyes de la Universidad de Cornell, y Nouril Roubini, economista de la Universidad de Nueva York. Durante las últimas décadas, a partir de los años 90, 2,000 millones de nuevos trabajadores procedentes de Asia en desarrollo y de Europa del Este se han unido a una economía global más integrada, explica el reporte. Esto ha sacado de la pobreza a millones de personas. También ha alterado el equilibrio mundial de oferta y demanda.

Nuevas tendencias

El cambio de trabajadores estadounidenses bien remunerados por empleados chinos o indios con salarios inferiores, implica una pérdida de demanda general, dice Alpert. Los trabajadores que ganan menos compran menos. Si bien algunos economistas expresan su optimismo por una clase de consumidores que crece en los mercados emergentes, Alpert y sus coautores señalan la otra cara de la moneda: el crecimiento de la oferta laboral y de la capacidad productiva a medida que los países en desarrollo se convierten en competidores más grandes en el comercio internacional.

En Estados Unidos, casi 14 millones de hombres y mujeres están desempleados, y las fábricas están operando a 77% de su capacidad, lo cual es menos que el punto más bajo alcanzado en la recesión de 1990 a 1991, de acuerdo con datos de la Reserva Federal (Fed).

Alpert considera que es probable que el desempleo vuelva a subir y podría superar 10% en 2012. Él, Hockett y Roubini sostienen que, para impulsar la demanda, el gobierno debería supervisar el gasto de 1.2 billones de dólares en los aeropuertos en mal estado de la nación, en los puentes y en la red de energía, recurriendo tanto a fondos públicos como privados.

Sin duda, esto no va a suceder. Ya se ha gastado casi todo el dinero del proyecto de estímulo económico  por 787,000 millones de dólares (MDD) firmado por el demócrata Obama en febrero de 2009; los republicanos ganaron el control de la Cámara de Representantes en 2010 con promesas de controlar el gasto y de dar solución a la deuda federal. Como receta para fortalecer la economía, apoyaron la implementación de menos regulaciones por parte del gobierno y de impuestos más bajos.

El paquete de estímulo de Barack Obama no generó los empleos que prometía, dijo el 11 de octubre el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney en un debate entre los candidatos republicanos a la nominación para presidente. "El camino correcto para los estadounidenses no es gastar el dinero de los proyectos de ley de estímulo, sino más bien efectuar cambios permanentes en el código fiscal".

Romney también ha manifestado que el programa de Obama para rescatar a la industria automotriz estuvo mal hecho. Sin embargo, Michigan ha estado generando empleos desde que General Motors y Chrysler emergieron de la bancarrota con el apoyo del gobierno a mediados de 2009.

La economía agobiante y las profundas diferencias políticas en Washington se alimentan entre sí. El crecimiento podría elevarse si los políticos trabajaran conjuntamente, y la cooperación entre los partidos podría mejorar si la economía sanara más rápidamente. Sería más fácil acabar con el déficit del gobierno de 1.2 billones de dólares si el crecimiento económico fuera más sólido. Si no fuera por la recesión, posiblemente el gobierno de EU estaría recaudando 600,000 MDD más en impuestos por año.

Por ahora, republicanos y demócratas ofrecen diagnósticos de los males de la economía y sus remedios de preferencia son opuestos y excluyentes entre sí; sus riñas -tales como el debate  suicida con respecto al techo de la deuda- están dañando la confianza del consumidor y de las empresas. A la Reserva Federal le sorprende que la economía no haya logrado dinamismo, dijo Bernanke en una conferencia de prensa el 2 de noviembre. "Los inconvenientes para la recuperación eran mucho más fuertes de lo que pensamos". En respuesta, la Fedredujo sus proyecciones de crecimiento económico para 2011 y 2012. El  banco central pronostica una tasa de crecimiento anual de la economía de 1.6 a 1.7% en 2011, más de un punto porcentual por debajo de su predicción de junio, y de 2.5 a 2.9% en 2012.

El conflictivo mercado de la vivienda y el desapalancamiento de los consumidores ha contribuido a esta debilidad, dice Bernanke, junto con la crisis de deuda soberana en Europa. La demanda en Europa se está debilitando mientras los líderes luchan por mantener intacta la eurozona. En su primera reunión para fijar la política monetaria, Mario Draghi, quien tomó las riendas del Banco Central Europeo a comienzos de noviembre, recortó las tasas de interés en un cuarto de punto y, al mismo tiempo, advirtió que Europa está al borde de una recesión moderada.

Rupkey, del Banco de Tokio-Mitsubishi, es uno de los que se consuela con los datos económicos positivos de EU. Los consumidores pueden quejarse con los encuestadores, pero siguen comprando, comenta Rupkey. En septiembre, el gasto del consumidor fue 2.2% más alto que el de un año antes, luego de ajustarlo por la inflación.

"Las noticias económicas de alta frecuencia que provienen de EU sin duda han mejorado", aseguró Barton Biggs, gerente de fondos de cobertura en una entrevista. "Las noticias son bastante buenas". Maury Harris, economista en jefe de UBS AG, también dice que los datos demuestran que los factores fundamentales están mejorando en EU. Mientras que Bernanke sigue preocupado por la deuda de los grupos familiares, ellos parecen menos agobiados de acuerdo con ciertas mediciones. Al mes de junio de 2011, los consumidores estaban gastando aproximadamente 11% de su ingreso disponible en el pago de hipotecas y de tarjetas de crédito, en contraste con casi 14% cuando la crisis se agudizó en septiembre de 2007.

Ethan Harris, codirector de investigación económica del Bank of America, no considera que los datos justifiquen el optimismo. Cuando la economía vuelva a la normalidad y la Fed comience a elevar las tasas de interés, dice, "estas cargas de deuda van a volver a afectar la economía". Harris pronostica que la tasa de desempleo será más alta en 2013 que la actual.

La deuda de los hogares alcanzó los 13.9 billones de dólares a mediados de 2008. Después de tres años de pagos y amortizaciones, las obligaciones de los consumidores se han recortado a 13.3 billones de dólares, apenas 4.6% inferior a su valor más alto, según la Reserva Federal. En el segundo trimestre, los datos disponibles más recientes, los consumidores lograron menos progreso en la reducción de su deuda con respecto a cualquier  otro trimestre desde que se inició el desapalancamiento.

Aun si ha desaparecido el riesgo de una nueva recesión, la economía padece de males crónicos que atentan contra cualquier solución sencilla y que han dado origen a los movimientos de Ocupación de Wall Street en Nueva York y  de ‘los indignados' en todo el mundo. El ingreso del hogar estadounidense medio es menos de 1% superior al ingreso que tenían los hogares en 1989. Medido de otro modo, la era actual ha sido casi 10 veces más dañina para el balance general de los hogares que el periodo de mediados hasta fines de los 70, generalmente considerado como un periodo oscuro para la economía.

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