Señor Q (1088)

Capacitación, productividad en caída y una empresa que se rehusa a morir.

ESTIMADO SEÑOR Q:

En la reciente evaluación de mi desempeño, tuve la agradable sorpresa por parte de mi jefe de que me quiere asignar proyectos fuera de mi área de influencia, comúnmente llamada ‘zona de confort'. Mi trayectoria profesional ha sido dentro de ventas durante más de 15 años, en las industrias automotriz y de aviación, y siempre he sido un apasionado de lo que hago. Hay algo interesante en mi perfil, ya que tengo una educación totalmente administrativa y he colaborado dentro de entornos técnicos y de ingeniería prácticamente durante toda mi trayectoria, pero sin poner especial atención en desarrollarme dentro de los aspectos de manufactura u operaciones. ¿Qué podría estudiar? ¿Quizás un MBA? ¿Una maestría en Ingeniería? ¿O conseguir una suscripción para su revista hermana Manufactura? Confundido y Confortable

Querido Confundido:

La suscripción a Manufactura es, por supuesto, indispensable para triunfar en el mundo del acero y el hormigón. Pero no es suficiente: si quieres despertar al ingeniero que llevas adentro, deberás ponerle una alarma y colocarlo debajo de una ducha fría. ¿Cómo se hace? Estudiando o trabajando, o haciendo ambas cosas. El Señor Q no tiene claro qué es exactamente lo que quieres. Y sospecha que tú tampoco lo tienes del todo claro. Sugieres que te gustaría ser un ejecutivo con un pie comercial y otro pie ingenieril, pero eso ya es lo que eres, ¿o no? En cualquier caso, la mejor manera de hacerlo es, primero, hablar con gente que conoce la industria. Pregúntales a tus jefes y a los jefes de tus jefes y a los ex jefes de tus jefes cómo podrías mejorar y hacer más sustancioso técnicamente tu perfil. Manufacturado, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Intento decirles a mis empleados que no me necesitan a mí para hacer un buen trabajo: que deberían alcanzar una velocidad automática por sí mismos, porque yo debo concentrarme en las cuestiones estratégicas. Pero no lo logro. Apenas quito mi vista de las operaciones del día a día, su productividad se derrumba. ¿Qué puedo hacer? Jefe desilusionado

Querido Jefe:

Lo mejor que puedes hacer es no quitar tu vista de las operaciones del día a día. Como dijo el legendario Lee Iacocca: "La velocidad del jefe es la velocidad del equipo". Si quieres velocidad, conduce a tu equipo. O dale un nuevo jefe. Rápido, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

Mi socio y yo, ambos de 22 años, comenzamos hace seis meses un negocio de cocina económica en un local al lado de una empresa grande de insumos, en la periferia de Mérida, con la promesa de concesión y subsidio a empleados para comer en el local. Contamos con dos empleados, pero hasta ahora no hay esperanza del subsidio. La venta empezó muy bien, y el promedio es de alrededor de 1,500 pesos diarios. Desde hace algunos meses, sin embargo, los empleados piden crédito para comprar Y después no quieren pagar. En la empresa, la rotación de personal es alta, y existen personas que hablan mal de la cocina sin razón, lo cual destruye nuestras ganancias. ¿Qué recomienda usted? ¿Que nos retiremos del negocio o que intentemos rescatarlo? Microempresario desesperado

Querido Microempresario:

¿Estás a flote? ¿O estás perdiendo dinero? Si todavía crees que puedes aguantar un poco más, sacúdete el pesimismo y la inercia e intenta revitalizar tu microemprendimiento. La mejor manera posible, por el momento, sería conseguir algo de la empresa vecina: dices que "no hay esperanza" del subsidio, pero seguramente algo puedes ofrecer para resucitar su interés. Los rumores sobre la calidad de la comida (no les hagas caso, pero asegúrate de que la calidad sea siempre buena) y los problemas con el crédito a clientes (intenta mantenerlo bajo control, quizás poniendo límites individuales) son situaciones menores al lado de los beneficios que te podría traer un acuerdo con la empresa vecina. Ahí deberías poner el foco de tu atención. Microfilósofo, Q

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