Las “cifras locas” del narcotráfico

El economista Francisco Thoumi rechaza montos inflados que se atribuyen al tráfico de drogas y duda que la banca gane con lavado de dinero. México, advierte, no resolverá pronto su conflicto interno.
1090 picf031  (Foto: Alex H.O.)
Elia Baltazar

Su conclusión provoca escalofríos: no hay nada más difícil que seguir el rastro del dinero del narcotráfico. Las cifras que dan gobiernos y agencias en la prensa son exageraciones, argumenta. Las razones para documentar su pesimismo son claras: es una actividad informal, omnipresente, que no funciona como un mercado sino como una red.

El colombiano Francisco Thoumi, uno de los analistas del mundo del narcotráfico más reconocidos a escala internacional, habla con Expansión y avisa que "el mundo no le va a resolver el problema a México".

"Las drogas son un síntoma de un problema de legitimidad del Estado -sostiene el analista-, que deriva en una sociedad de simulación que no cree nunca en las normas".

¿Cuánto vale el mercado de la droga?

Hay exageraciones. Es imposible obtener una cifra razonable, ya que todo esto es ilegal. ¿Cómo es posible obtener el valor de mercado? En algunos casos es posible obtener información sobre precios. Además, tampoco hay mercados de drogas, sino redes. En un mercado moderno puedo hacer comparaciones de precios, elegir entre diferentes oferentes, etcétera. En las actividades ilegales, lo que tenemos son transacciones ilegales que se hacen por medio de redes. Yo puedo llamar a eso mercado, pero eso es distinto a los otros mercados. Son redes.

El problema que tiene eso es que la transacción a través de esa red se da porque hay cierta confianza (entre quien vende y compra), pero su precio no se le puede comparar con nada. Esta es una empresa que no paga impuestos, que no paga nada. Como no se cumplen las reglas de un mercado formal, es muy difícil obtener cifras. Dicho esto, las cifras de agencias, Estados y periodistas, son cifras políticas. Acá he leído reportes que estiman cuánta cocaína pasa por México hacia Estados Unidos y resulta que son cifras 8 ó 10 veces más elevadas que las estimaciones que tienen las Naciones Unidas en torno de la producción mundial. Hay cifras locas. Sabemos que son cifras grandes, que tienen una altísima capacidad corruptiva, pero el problema no es qué tan grandes son, sino que los políticos y policías son muy baratos. En todo caso, no importa la cifra, sino la capacidad de impactar a la sociedad.

¿Qué requieren las mafias para operar?

Todas las mafias utilizan la violencia pero, en general, en los mercados ilegales de la gran mayoría de los países, son pacíficas. En realidad, la violencia dentro de la mafia es más valiosa como amenaza que como hecho, porque una vez que la usas armas el caos, como el que ocurre en México. Pero es un caos que finalmente no le conviene a la gente que está en la mafia, ya que para operar requieren varias condiciones, como operar tranquilamente.

El papel de un gran capo es mantener el orden. Otras veces, éste se establece a través de la corrupción -un fenómeno generalizado en todo el mundo-, que ayuda básicamente a tener acuerdos informales con la estructura del poder. Las mafias también requieren redes de apoyo en la sociedad. No hay ninguna mafia que pueda operar en el vacío, en ningún sitio. Las mafias tienen que tener redes de cómplices, al menos que miren para otro lado cuando conviene. Y, en algunos casos, también políticos, cuando se requiere tener protección contra la acción del Estado.

¿Qué papel desempeña el sector financiero en el lavado de dinero?

Pensemos en Estados Unidos, donde hay un mercado de 100,000 millones de dólares. De esa cifra, la mitad se genera en ventas al menudeo. ¿A dónde va ese dinero? A la economía formal, porque la gente gasta en efectivo. ¿Eso es lavado? Sí. Por otro lado, la gente dice que el sector financiero se enriquece con el dinero de la droga. ¿Cómo? Primero, se tendría que demostrar que lo que se lava implica un aumento neto en los depósitos. Eso es una falacia. Si una persona gasta en droga, no gasta en supermercado. Pero si gasta en el supermercado, éste deposita en el sector financiero. Lo que hay entonces es un desplazamiento de depósitos del sector legal al sector ilegal.

Hay más: el sector informal siempre maneja más efectivo para sus transacciones y eso implica que lo que llega al sector financiero, aun cuando se lave, tiende a ser menos. A esto le debes agregar el hecho de que, ante el crimen organizado, el sector financiero incurre en costos pues debe realizar auditorías internas. La pregunta es: ¿cuánto gana el banco con esto? A final de cuentas, decir que los bancos se enriquecen es bastante cuestionable. Claro, hay otras cosas que sí son ciertas, como tener un banco en un paraíso fiscal y enriquecerte. Pero que al sector financiero le convenga esto, eso es otro cuento.

Entonces, ¿cómo se lava el dinero de la droga?

El problema con el lavado en América Latina es que no se hace en el sector financiero, sino a través del sector real. Tu puedes contrabandear bienes raíces: por ejemplo, comprar una finca, declarar un precio menor por ella y pagar el resto por debajo de la mesa para evadir impuestos. También puedes tener una mina de oro improductiva, traer maquinaria, comprar lingotes de oro -que son fáciles de contrabandear-, procesarlos y presentarlos como producción de tu mina. Vamos, si pagas regalías al municipio hasta podrías exportar. Por otro lado, cuando se captura el dinero, si se captura en efectivo, es un lío. ¿Cómo se maneja ese dinero? ¿Quién lo declara? Viene la tentación del robo.

¿Son efectivas las leyes de extinción de dominio?

Las leyes en la materia son horriblemente difíciles de implementar, porque si confiscas una propiedad debes tener todo un sistema para administrarla. Y hay otro problema: los sistemas capitalistas están diseñados para proteger la propiedad. Entonces, los procesos son muy engorrosos y lentos. La experiencia en Colombia ha sido un desastre, ya que lo que ha provocado es que la entidad encargada de administrar esos fondos se convierte en un enorme centro de corrupción, con la agravante de que al final del juicio gana el dueño. En ese caso, al Estado se le arma un dolor de cabeza de los mil demonios.

¿Qué pasó en México? ¿Por qué se intensificó la descomposición?

Antes había controles a través del sistema político, pero eso cambió cuando el PRI perdió el control. Además, aumentó el botín y ciertos incentivos para la violencia. Pareciera que hay grupos que están desafiando al Estado. Que consideran que no es legítimo. Es como si estuviéramos hablando de gente que no son ciudadanos, en el sentido de que un ciudadano moderno es alguien que se siente parte del Estado. Acá eso no existe. Estamos frente a un problema de gobernabilidad. Hay otros factores que contribuyen, como el hecho de que cada vez haya más individualismo y se construya una sociedad donde las relaciones sociales muchas veces se definen por el dinero. El dinero se vuelve rey.

¿Cuándo cambiará la situación en México?

No sé cuánto va a continuar esto. Mirando experiencias de otros sitios, uno pensaría que es posible que las organizaciones criminales se vuelvan un poco más pacíficas, porque aprenden a convivir con dos fuerzas opuestas: una, en la que los miembros de estas organizaciones deciden vivir dos o tres años a cuerpo de rey pero que saben que van a terminar mal y, la otra, que consiste en lograr acuerdos entre los mismos grupos y se respetan.

En Bolivia, por ejemplo, a principios de los años 90, el gobierno les ofreció a algunos narcotraficantes que se declararan culpables de un crimen, de tal manera que pagaban una sentencia corta y salían de prisión. Fue de aquí de donde surgió el grupo que llamaron "Los Arrepentidos", aunque lo interesante de este grupo era que entre ellos no había competencia. Eran familias distintas, organizaciones distintas, pero se dieron cuenta que había suficiente para que todos vivieran bien. Entonces no se generó esa violencia, no se generó esa competencia. En México, el narcotráfico se aceptó desde el siglo antepasado y se reconoce que ha sido parte de la estructura de poder durante mucho tiempo. El tema es que la sociedad mexicana ha registrado movilidad social y eso ha llevado a que haya quienes gusten estar encima de otros. Así, la meta de quien sube es reproducir el esquema, por lo que se recurre a la cooptación. El sistema, entonces, coopta y se reproduce.

¿Ve una solución posible?

Pareciera que no hay una solución a corto plazo, y lo que es cierto es que el mundo no le va a resolver el problema a México. Por lo general, se habla de que el problema es con Estados Unidos, pero no es así. Lo que uno puede negociar con ellos es cómo manejar la frontera, qué clase de cooperación darán o no, con cuánto dinero. Pero, ciertamente, la norma no es impuesta por Estados Unidos.

Existe acá el mito de que todo esto lo impuso Estados Unidos con su poderío, pero resulta que la prohibición a las drogas, aunque una parte fuera encabezada por Estados Unidos, responde a que el mundo es prohibicionista. China, por ejemplo, anualmente ejecuta a cerca de 700 narcotraficantes. Irán, a 400 ó 500. Esto sí crea un problema muy grande. Incluso, los países muy liberales de Europa, cuando dicen que son flexibles en el tema de la droga, lo que buscan es la disminución del daño, y eso es con relación al consumo, lo que significa tratar a los consumidores como un problema de salud pública y no como criminales. Pero, ciertamente, ningún país promoverá la legalización de las drogas.

ECONOMISTA DE LA DROGA
El colombiano Francisco Thoumi tiene 69 años y es una eminencia en el estudio del narcotráfico. Es economista, fue coordinador de investigaciones del Programa Global contra el Lavado de Dinero de la Oficina de Fiscalización de Drogas y Prevención del Crimen de la ONU, así como coordinador regional del Programa de Investigación sobre las Repercusiones Económicas de las Drogas en los Países Andinos, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Publicó, entre otros, los libros El imperio de la droga y Economía política y narcotráfico.
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